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Paraguaya tenaz desafía obstáculos y se convierte en una Health Coach

Lali Zuccolillo es una joven de 25 años que decidió convertirse en una Health Coach. Foto: Gentileza.

Lali Zuccolillo es una joven de 25 años que decidió convertirse en una Health Coach. Foto: Gentileza.

Casi por casualidad, Lali Zuccolillo encontró su verdadera vocación. Aunque es aún muy joven, tiene una decisión firme y ese carácter la llevó a bucear en un rubro de la salud poco conocido en Paraguay: Health Coach.

La joven de 25 años, “a semanas de cumplir 26”, remarcó, cuenta que una health coach es una asesora de salud, pero para la mayoría eso todavía no dice mucho, así que detalla en una amena entrevista para El Nacional sobre su carrera, su vida y cómo llegó a conocer sobre este apasionante camino.

“Una health coach es tu aliada en el proceso de hacer cambios de hábitos en busca de un estilo de vida más saludable, analizando no solo la alimentación sino que también el ejercicio, el manejo apropiado del estrés, las relaciones personales, el amor propio… ya que todo juega un papel importantísimo en el bienestar”, expresa con una agradable sonrisa.

Lali tuvo oroblemas que tuvo con su salud la llevaron a descubrir su vocación. Foto: Gentileza.

Lali tuvo problemas con su salud y eso la llevó a descubrir su vocación. Foto: Gentileza.

Buscando la calidad de vida

Lali conoció esta profesión ya que tuvo algunos problemas relacionados justamente con la salud. “Entré a este mundo, el de usar el estilo de vida como medicina, por problemas de salud personales. Poco después de salir del país para estudiar economía y marketing se me desregularon las hormonas. En mis 4 años de facultad habré tenido como cuatro sangrados al año y las primeras opciones que me dieron fueron tomar anticonceptivos para regularizar o tomar un remedio llamado T4. Yo sabía que ese no era mi camino, no me sentaba bien tomar un remedio toda la vida sin que me den muchas explicaciones de qué estaba pasando. Fue ahí cuando con mi mamá nos pusimos a leer mucho, a cambiar mi estilo de vida (cuidando mucho la exposición a las toxinas) y buscar profesionales que tengan un enfoque más alineado con lo que estábamos buscando”, relató sobre la búsqueda personal que tuvo que realizar para que su calidad de vida no se deteriore.

Luego prosiguió, “como yo vivía en EE.UU. aproveché para ver médicos allá, fue ahí que conocí al doctor Frank Lipman, uno de los padres de la medicina funcional americana, y fue él quien me guio hacia esta carrera. En consultorio con él me comentó que le impresionaba lo mucho que sabía del tema y yo, con 21 años, le dije: sí, de verdad amo todo esto. En mi otra vida sería doctora. Y él con 64 años me dijo: sos demasiado joven, tenés demasiado tiempo, hacé algo con esto ahora, se nota que te apasiona. Ahí me comentó sobre el programa que hacían las chicas que le acompañan en su clínica (todas health coaches).

Así comenzó todo, y luego de unos meses finalmente se animó a hacer el curso. “Opté por la modalidad online debido a que yo ya estaba decidida con volver a Paraguay. El curso para mi fue ESPECTACULAR, en el curso aprendimos sobre el concepto de bio-individualidad, las teorías dietéticas más vanguardistas, la importancia del manejo de estrés y del descanso, técnicas de formación de hábitos y métodos innovadores de coaching. Tanto me fascina este mundo que actualmente estoy haciendo otros cursos; el principal es “Women’s Functional & Integrative Medicine Professional Training Program” con la Dra. Aviva Romm”, contó Lali, muy animada.

Sobre su regreso a Paraguay después de haber vivido cinco años en EE.UU. cuenta que se da por voluntad propia,  ya que ella tiene mucho apego a la familia, pero no descarta la posibilidad de volver a viajar para ampliar sus conocimientos.

Diferencia con un nutricionista “tradicional”

Con respecto a la receptividad de los paraguayos sobre su profesión, dijo que resultó mejor de lo que me esperaba: “Al comienzo son un poco reacios ya que no están acostumbrados, es un concepto nuevo pero una vez que la gente entiende que es lo que hago les encanta”.

La diferencia que puede ofrecer una Health Coach frente a un nutricionista “tradicional” es que ser una asesora de la salud es más amplio y menos específico. Aunque ya hay varias nutricionistas que ven más que la alimentación en general esa profesión se enfoca en la comida y por lo general te dan un plan de alimentación bastante estructurado, dice la joven.

“En cambio una Health Coach toma en cuenta la alimentación pero para nosotras no lo es todo, también vemos el nivel de sedentarismo, el manejo del estrés, las relaciones personales, el ambiente en el que uno vive, la situación laboral… y no te da una plan sumamente específico con qué comer a qué hora sino que juntos (health coach y cliente) definimos metas en las que trabajamos para poder crear hábitos duraderos y adaptables”, dice.

Al ser consultada sobre cómo se describiría a sí misma, sin dudar dijo: “me encanta cocinar, hacer ejercicio y estar al aire libre. Siempre que entro a la cocina trato de crear platos llenos de sabor y de nutrientes, me gusta compartir lo que cocino y presentar la comida de una manera que al ver ya te haga babear. Odio las dietas aburridas y creo en optimizar nuestra salud a través del estilo de vida. Tengo un lado súper nerd, me recibí con medalla de oro del colegio Americano de Asunción y con honores de la facultad de Boston. Motivada por mis ganas de ayudar y mi nerd interior continúo estudiando y leyendo todos los días para poder apoyar mejor a mis clientes en su proceso de optimizar su salud”.

“No queremos hacer el trabajo duro que implica tener salud”

Por otra parte, asegura que “a las personas nos cuesta mucho darnos cuenta de la importancia de cuidarnos de forma integral por varias razones. Creo que estamos muy acostumbrados a tener las cosas aquí y ahora, queremos la solución ya, queremos la pastilla que nos cure en el momento, que nos quite el dolor y ya. Son pocas las veces que paramos para analizar la raíz del dolor. Además, preferimos no tener que hacer el trabajo duro, cuidar la salud de forma integral nos da una responsabilidad inmensa, ya no es el médico el que tiene la solución mágica ya que los hábitos del día a día pasan a ser la estrella en la salud”.

Lali profundiza este dilema que es cuidar realmente de nosotros y asegura que los seres humanos no somos conscientes del poder que tenemos sobre nuestra salud. “Nos cuesta posponer las gratificaciones, la gran mayoría de las veces los hábitos sanos implican posponer la gratificaciones y eso no es fácil, es más fácil hacer lo que en el momento queremos, que hacer lo que vamos a cosechar en la vejez”, se explaya.

Una vida armónica

Con relación a cómo tener una vida armónica, asegura que esto puede tener mil respuestas. Sin embargo, para ella hay algunas cosas que son imprescindibles y, para colmo, fácil de incorporar en nuestro día a día: Pasar tiempo al aire libre. A menudo menospreciamos el poder que tiene la naturaleza para sanar. “¿Sabías que el simple hecho de caminar rodeado de verde le tranquiliza al cuerpo? Con esto no te digo que te mudes al campo, simplemente anda a caminar al parque de la salud o salí a tu jardín”, dice.

Enfocarse en comida de verdad, agregar colores y comer tranquilo. Con esto vamos a estar usando el alimento como medicina y agrega “¿qué quiero decir con comida de verdad? Comida natural; frutas, verduras, legumbres, granos integrales, huevos, carnes, frutos secos… si miras un paquete y tiene una lista interminable de ingredientes que no sabemos ni pronunciar probablemente no es un alimento de verdad”.

Dice que priorizar el descanso es primordial. “Es demasiado común menospreciar la importancia de dormir y hasta alabamos a quienes duermen poco para trabajar, estudiar, entrenar… sin darnos cuenta el daño que nos estamos haciendo al privarnos del sueño. Prácticamente TODOS los sistemas del cuerpo se ven perjudicados por la falta de sueño. Si te vas a enfocar en una sola cosa creo que debería ser dormir bien”.

La pandemia

“Fue durante la pandemia que decidí volcarme 100% a esto. Cuanto más leía lo que salían a decir los médicos funcionales tantos en el exterior como algunos de acá, como el doctro Pablo Peña, sobre lo indispensable que deberían ser los hábitos saludables en este momento y al ver lo mal que estaba pasando la gente dije este es el momento que más tengo que hablar. Cree una página web www.lalizuccolillo.com, habilite mi cuenta de Instagram dedicada 100% a esto @beautyfood.lz y empecé a ofrecer las consultas online (por ahora seguimos haciendo todo online el año que viene ire viendo si vale la pena pasar a presencial). Y la verdad que me impresiono la reacción de la gente, no solo de los clientes sino simplemente de quienes leían cosas en mi Instagram o website. Me escribían a agradecer por compartir la información y lo bien que les estaba haciendo aplicar ciertas cosas y para mi poder ayudar así es una alegría inmensa”, relanta Lali.

Finalmente, con relación al futuro y la calidad de vida dijo que: “íbamos en el sentido contrario pero lentamente nos estamos despertando. De a poco ya estamos aceptando lo importante que es el estilo de vida en la salud, lo mucho que podemos influir en nuestro bienestar… Algunas cosas que muestran que vamos por bien camino son que hay más conciencia sobre la importancia de comer bien, no para “llegar al verano” sino para estar sanos. Lo importante que es el descanso, aceptar que no somos maquinas que pueden trabajar non-stop y que cuidarnos es algo que no podemos postergar.

“Creo que tenemos que responsabilizarnos, y aceptar el asiento de conductor en cuanto a nuestra salud. Entendamos que no es necesario entregar nuestra salud a los médicos ciegamente, ellos tienen un lugar importantísimo para tratar enfermedades pero el poder que tiene cada uno en el lado de la prevención es mucho mayor a lo que antes se creía. Tenemos mucho por hacer todavía para ir eliminado las toxinas a las que estamos expuestos constantemente; la polución, los plásticos, los químicos endocrino disruptores en los productos cosméticos y de limpieza.. pero lo bueno es que muchísimo podemos hacer a nivel individual, como empezar a pensar más en los nutrientes que te aporta la comida, evitar los plásticos en lo posible, minimizar la exposición a químicos innecesarias cambiando los productos por marcas que están haciendo un esfuerzo para crear mejores productos… Hay mucho por hacer pero ya vamos mejor encaminados”, señaló la joven,

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