Barre fusiona movimientos de pilates, fitness y de barra de ballet. Gracias a la virtualidad, la modalidad entra a las casas durante la pandemia. Para practicarla solo se necesitan ganas… y una silla. La instructora Vane Vega cuenta cómo el método puede cambiar el modo de ejercitar.
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Barre virtual: La intensidad de la barra, con la silla de casa

Vanessa Vega, instructora de Intensity Barre.Foto: Gentileza.

Vanessa Vega, instructora de Intensity Barre.Foto: Gentileza.

Barre fusiona movimientos de pilates, fitness y de barra de ballet. Gracias a la virtualidad, la modalidad entra a las casas durante la pandemia. Para practicarla solo se necesitan ganas… y una silla. La instructora Vane Vega cuenta cómo el método puede cambiar el modo de ejercitar.

Una silla y ganas son suficientes para empezar con barre, según Vane Vega. Foto: Gentileza.

Una silla y ganas son suficientes para empezar con barre, según Vane Vega. Foto: Gentileza.

La gente suele querer acentuar la última letra al referirse a esta técnica, porque la relaciona con el Ballet, pero el Barre (barra en inglés) se pronuncia bar.  “En muchos lugares como parte de su estrategia de comunicación ponen casi en chiste: se escribe barre y se lee bar”, explica Vane Vega, instructora certificada internacionalmente en Intensity Barre.

Ella, una comunicadora autodeclarada aventurera en la experimentación corporal y amante del movimiento desde siempre, asegura que su amor hacia el método Barre fue instantáneo.

– ¿Por qué recomendás barre?

-Yo recorrí muchos métodos hasta que  -en el 2017 llegué a una clase de barre con Natalia Ortellado (con quien luego me formé e inicié a trabajar y que fundó la marca WeBarre PY en la que estamos hoy), donde sentí un bienestar incomparable. Ahora estoy todo el tiempo hablando de esto, porque sé que otra gente desiste en su búsqueda de entrenamiento, porque no encuentra algo que se le ajuste. Barre al ser una fusión de disciplinas es tan completo, que quiero acortar el camino hacia su descubrimiento.

– ¿Cómo es la estructura de una clase?

-Se ejercita durante 60 minutos y la estrella de la clase es la barra. Se empieza con un poco de movimiento articular. Ahí entran los movimientos de pilates. Se usa mucho la conciencia corporal, por eso se dice que es la forma de conectar la mente con el cuerpo. Y en la media hora posterior todo pasa en la barra.

– ¿Se necesita algún conocimiento previo?

-No, no necesitás haber estudiado ballet de chiquitita, tenido clases de pilates ni saber de yoga que es la fuente de inspiración del pilates. Lo que busca es más que nada la conciencia corporal.

– ¿Cuáles son los beneficios de hacer barre?

-Más tonicidad muscular, mayor flexibilidad, mejor postura de manera inmediata, no hay necesidad que esperes a ver resultados en un mes, porque los cambios son inmediatos. Creo que el mayor beneficio que yo particularmente experimenté y sobre todo hablando del tema de pandemia, es que te das cuenta que, al término de esa clase, vas a terminar sonriendo. Yo creo que el mayor beneficio son las endorfinas que tu cuerpo va a liberar.

– ¿Qué tipo de movimientos se utilizan?

– Son movimientos isométricos, que trabajan fuerza, resistencia. Son movimientos casi imperceptibles, pero dentro de tu cuerpo es una vibración que convierte en fuego, porque se trabaja a pura conciencia. Las instrucciones en las clases son generales, pero cada persona va midiendo su intensidad y determinando su ritmo. Lo importante es poder coordinar la respiración con el movimiento, después se logra mayor fluidez. Eso se adquiere con el tiempo. Nos enfocamos más en que sea un disfrute y una toma de conciencia corporal.

– ¿Puede practicarlo cualquier persona?

-Aunque trae muchos beneficios a las mujeres, hay que aclarar que es un método que pueden hacer también los hombres. No hay de edad de inicio, ni edad límite. Joseph Pilates solía decir que una persona tiene la edad de su columna. Eso tiene que ver sobre todo con lo que le estás ofreciendo a tu cuerpo. Hablamos siempre de apostar por el triángulo del bienestar: movimiento consciente, alimentación balanceada y descanso suficiente. Nunca es tarde para adquirir este tipo de conciencia.

A través de Facebook, el barre entró a las casas. Foto: Gentileza.

A través de Facebook, el barre entró a las casas. Aquí Vane y Nati en acción. Foto: Gentileza.

Una red desde casa

– ¿De qué manera empezó a entrar la práctica a las casas de Paraguay?

– Todo pasó en cuarentena, hace un año atrás. En Avviva, donde hay varios otros métodos, dábamos las clases de Barre con Natalia Ortellado. Cuando dicen que se cierra todo, que nadie puede salir de sus casas y que se suspenden las actividades físicas, nos vimos en la necesidad de pensar qué íbamos a hacer con las alumnas que estaban todo el día entrenando.

-Entonces… llegó la apuesta online…

– El momento nos ayudó a lanzarnos a esa área que nosotras todavía mirábamos de lejos, que era lo virtual.  Después de un sondeo, llegamos a que Facebook era la plataforma más adecuada para las clases. Muchas de las chicas que no tenían redes sociales se crearon cuentas solo para estar dentro de la comunidad.

– ¿Y qué pasó con la barra?

-Se reemplazó por la silla. Usamos mancuernas que se suplieron con botellitas de agua. Comenzamos a darnos cuenta que una de las facilidades que tiene el método es que se adapta fácilmente al día a día. Podés hacer en tu casa o en el lugar que vos quieras. Nos vino la creatividad y hoy nos subimos o nos acostamos en la silla, inspirándonos en las variaciones que permiten los elementos caseros.  A la gente que quiere empezar y pregunta: ¿qué necesito? Le decimos: Nada. Solo una silla y conectarte a la clase.

Certificación internacional

– ¿Eso también tuvo su lado más global?

-Sí, durante el aislamiento pude entrar en contacto con instructoras de otros países con las que me unía el método. Hoy por hoy puedo decir muy contenta que tengo amigas en Argentina, Panamá… Son colegas a las que llamo amigas porque tomé sus clases y aprendí de ellas. Fue así que empecé a buscar más cursos y decidí tomar un instructorado primero en Intensity Barre y luego en Fit Barre, en Buenos Aires. Con nutrición, anatomía y todos esos conocimientos y líneas de trabajo fui incorporando en las clases.

Entonces lo que se toma en Paraguay tiene un sello internacional

-Para la certificación internacional de la marca, tenía un año de tiempo para presentar una clase, algo que para mí equivalía a un grado de exposición similar al que se tiene en la tele. Estaba enseñando de manera constante y tomando cursos para los que enviaba videos mensuales. Fui feliz cuando una de las evaluadoras me comparó con Catherine Fulop, porque hablo en diminutivos “planchita”, “corridita”, mientras explico ejercicios que “matan”. Eso me animó a retomar la idea de la certificación de Intensity Estados Unidos, sello que conseguí en febrero. A partir de ahí, ya estoy incluida como profesora certificada por la marca en la página oficial. Sin embargo, todavía me emociono y me pongo nerviosa antes de empezar cada clase, siempre, como la primera vez.

 

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