Vive Simple es la cuenta de Instagram de Cintia de Estay.  Con sus varias decenas de miles de seguidores, la arquitecta y couch comparte su mirada sobre cómo es útil reducir y organizar.
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Lifestyle

Vive Simple: La clave es reducir y organizar

La creadora de Vive Simple es Cintia Estay, arquitecta y couch de organización. Foto: Gentileza.

La creadora de Vive Simple es Cintia Estay, arquitecta y couch de organización. Foto: Gentileza.

POR Natalia Santos
Periodista

Vive Simple es la cuenta de Instagram de Cintia Estay.  Con sus varias decenas de miles de seguidores, la arquitecta y coach comparte su mirada sobre cómo es útil reducir y organizar

–  ¿Qué es Vive Simple y cuándo surgió?

Soy arquitecta, y el arquitecto es un organizador nato. A través de la geometría, la estética, organiza elementos que darán como resultado espacios en donde las personas deberán desarrollar de la mejor manera las actividades de las distintas áreas de sus vidas. Ese es mi trabajo; maximizar las potencialidades que tienen los lugares que intervengo.

Debido a esto —mi profesión— siempre me sentí atraída por la optimización de espacios, tanto desde el punto de vista funcional, como del estético y formal.

En esta búsqueda constante de brindar espacios que mejoren la calidad de vida de los usuarios y luego del análisis de autores especializados en orden y organización, sobre el impacto del orden espacial en otras áreas del quehacer humano, en mayo del 2017 nace Vive Simple; un servicio de coach, asesoría y organización de espacios.

-¿Cómo llegó a las redes?

-Empecé mi cuenta como una plataforma de publicidad para ofrecer estos servicios. Al principio fue una labor pedagógica para comunicar y hacer entender al público paraguayo que no conocía ni comprendía de qué trataba el servicio.

Con el tiempo, compartiendo mis trabajos, mis experiencias, consejos y parte de mi día a día, la cuenta fue evolucionando hasta convertirse en lo que es hoy y que sigue cambiando.

-¿Cuál es la clave de Vive Simple en Instagram?

-Auné en lo que hoy es mi trabajo todo lo que me hace feliz. No sólo organizar, sino escribir, enseñar y compartir cosas que creo pueden ser útiles, divertidas, o pueden servir para reflexionar.

En redes, a mí me gusta escribir y enseñar cosas que me funcionan y creo que pueden mejorar la vida de las personas. Ahí se da la magia: las personas responden positivamente a eso porque ven el impacto efectivo de eso en su vida.

-¿Y el coaching?

-El conocimiento en cualquier área del quehacer humano debe ser compartido o muere. Enseñar es lo que nos ha permitido evolucionar como especie y mejorar. Conocer es también compromiso y servicio. Servir a los demás es algo gratificante a niveles profundos y muy estimulante.

Es una alimentación constante de ambos lados (mío y de los seguidores) y creo que tiene que ver con mis facetas de escritora y docente que aportan para que se dé esa comunicación efectiva.

Vivir –en sí mismo– requiere microsaberes y todos necesitamos saber de todo. Por eso Vive Simple es una cuenta tan activa y dinámica. Hay desde un consejo sobre arquitectura, decoración o hasta dónde conseguir determinado producto que te va a ayudar en un área específica.

Minimalismo

–  Seguís el minimalismo a tu manera, ¿eso cómo sería?

-Hay muchas formas de entender el minimalismo. La mayoría de las personas piensa que es vivir sin pertenencias, y en realidad, aunque hay “minimalistas” que se ponen un número como 33 o 100 como límite de objetos, el minimalismo no se refiere solamente al mundo objetual o material, sino a un montón de cosas que hacen a un enfoque en el estilo de vida.

Como yo entiendo el minimalismo, es el estilo de vida de un futuro sustentable. No el minimalismo como el despojo absoluto de todo, sino como una equilibrada y consciente austeridad que necesitamos para detener la vorágine de consumo que agota y exprime al mundo.

Disminuir y organizar

-¿Qué cambios produce reducir?

-En cuanto a mi labor, trabajo dentro de la corriente minimalista, porque creo y tengo comprobado a través de mi experiencia profesional, el cambio que se experimenta al transformar un lugar disminuyendo y organizando el número de objetos que lo componen.

Este proceso es sanador en muchos niveles. A través de mirar con objetividad el mundo material que te rodea, podés enfrentarte a cuestiones más profundas que solamente lo objetual.

-¿Qué lugar tienen las cosas en este proceso?

-Me gusta pensar en las cosas como compañeras de vida con una función, ya sea práctica o de otra índole. Cuando pensás en las cosas de esa manera, te das cuenta de que hay un montón de objetos que están en tu casa (y otros espacios, como los laborales) sin motivo alguno, e incluso, el motivo por el que estaban ya no existe.

– ¿Qué deberíamos tirar?

-Esos libros y folletos de carreras terminadas o abandonadas, merchandising de un proyecto discontinuado, ropa que ya no se usa, cosas que guardamos por el “por las dudas” que nunca llega, cosas rotas, que no funcionan, que no nos gustan, que escondemos para no “encargarnos”…

Todo eso no son sólo cosas: son representaciones nuestras que nos atamos, que procrastinamos, que vivimos atados a personas, tiempos y cuestiones que nos impiden avanzar a lo siguiente, a lo que somos hoy, lo que queremos hoy que no es lo mismo que queríamos hace veinte años, diez años o un año.

-¿Cómo hacemos frente a la acumulación?

-A partir de este “despertar” en relación a las cosas –por llamarlo de una manera–, todo lo demás encaja orgánicamente. Sabés lo que tenés, lo que te hace falta, lo que ya no te sirve. Vivís de una manera menos consumista: comprás menos, y si comprás, comprás con conciencia lo que te va a acompañar. Se acaba el impulso en el shopping, en el supermercado y en todas partes. Y lo que tenés lo cuidás.

Te volvés más austero y hasta –si se quiere– menos pretencioso. De esta manera, enfocás tus energías y tus recursos en otras áreas de tu vida.

Minimalismo, para mí, es tener lo justo y necesario para desenvolver la vida que elegimos –y que no se parece a ninguna otra–, por lo que la comparación también se acaba, y eso, es un gran alivio en estos tiempos.

Método

–  ¿Cuáles son los beneficios de organizar las cosas siguiendo un método?

– Un método nos da un parámetro fijo y automatiza una rutina para descansar al cerebro de una tarea que le requería atención, permitiéndole enfocarse mejor en otras. Tener método  ayuda a saber qué, por qué dónde, cuándo, cómo.

Está comprobado que los espacios en donde vivimos y desarrollamos nuestras actividades tienen un impacto sobre nuestras emociones y nuestra calidad de vida. Hay una tendencia mundial que está repensando la gestión del tiempo y del espacio como factores de salubridad y bienestar.

-¿Tiene que ver solo con lo práctico y estético?

-Vivir en un espacio desordenado o sucio, o ambas cosas, puede elevar el nivel de estrés de las personas. La gestión de ese sitio es una carga que se suma a las otras que ya posee. Además, hay otros factores asociados al desorden, como los accidentes, intoxicaciones e incluso plagas domiciliarias.

Sumado al factor estrés, están la vergüenza e incluso humillación que siente la persona al vivir en un lugar sucio y desordenado y que disminuye su seguridad y autoestima.

-¿Tanto poder tiene el desorden?

-No hay que subestimar el poder que tiene el desorden: nos hace sufrir en niveles profundos, ya que convivir con él, ejerce un ataque sin tregua que afecta nuestro bienestar.

El 70% de las personas que inician terapia por algún trastorno emocional o psicológico, manifiestan ser desordenados en la casa y el trabajo.

El lujo del espacio

-¿Cuál es la importancia del espacio en la actualidad?

-Estamos en un momento de la historia, en donde las personas tomaron conciencia de que deben hacerse cargo de sí mismas, y que esto implica también el lugar en donde habitan. Este hacerse cargo mueve fibras que estimulan y motivan otras cosas a nivel personal.

El hogar –más allá de que sea una mansión o un departamento pequeño– es el lugar en donde reconectamos, compartimos con amigos o familia, descansamos, y “vivimos”. Hacernos cargo de ese lugar, y que esté limpio y ordenado, trae beneficios en todos los niveles: emocional, físico y hasta financiero. Está comprobado que en una casa organizada se compra de forma más eficiente, se desecha menos y se ahorra.

Nos estamos dando cuenta (por fin) de que el lujo no pasa por el valor de nuestras posesiones o el tamaño de nuestra vivienda: lujo es un lugar limpio, organizado, eficiente y cuidado que nos proporciona lo más importante: bienestar.

– Durante los primeros tiempos de la pandemia todo el mundo se puso a buscar tips para mejorar su hogar.

-La tendencia natural –incluso genética– del ser humano a “acumular” como respuesta a un eventual peligro, sumada al auge de una sociedad de consumo que nos impulsa a comprar infinitamente, concluye en que la mayoría de las personas tiene más de lo que puede administrar. Esto es, tenemos más de lo que necesitamos realmente.

Nuestros espacios están saturados a tal punto que quedan inservibles. Tampoco los podemos manejar con eficiencia para que sirvan a nuestra vida diaria. Se aplica lo mismo a un placard que al depósito de una empresa.

El minimalismo es un concepto que está impactando positivamente a nivel global como un estilo de vida que se opone al exceso, la ostentación y la acumulación. No sólo a nivel espacial, sino en todos los niveles que conforman la vida de las personas.

-¿Qué debemos adoptar y readaptar a Paraguay, con nuestro clima y la manera en que vivimos?

-En Paraguay, estamos viviendo una apertura y una renovación en todo lo que implica el estilo de vida. Eso también se refleja en la calidad de nuestro hábitat ya sea familiar o laboral, e incluso urbano. Por esto, las personas quieren aprender estos conceptos, porque entienden que es una manera de simplificar sus vidas, reducir el estrés y aumentar su productividad.

Los valores de mejora en cuanto a calidad de vida, son universales y exceden al clima o a la idiosincrasia de un país o cultura.  Claramente, los requerimientos espaciales no son los mismos en Japón que en Paraguay, donde aún hoy gozamos de tener más metros por habitante, pero la tendencia mundial es la reducción del espacio hogar; y acá también está llegando.

-¿De qué manera está llegando?

-Dúplex acotados, torres de departamentos, monoambientes, son la clara muestra de un cambio en la manera de habitar y cohabitar. Esto responde también a factores socioeconómicos como los cambios en la composición del núcleo familiar (familias cortas, monoparentales, personas viviendo solas, parejas sin hijos, etc.), el éxodo de los habitantes rurales a los conglomerados urbanos y el alza galopante del precio del suelo urbano.

Desde Vive Simple propongo una reflexión auténtica sobre cómo aspiramos a vivir, lo que tenemos y cuánto de ello nos sirve en realidad, descartar todo exceso, y componer armoniosamente nuestros lugares para que ejerzan una influencia positiva en nosotros.

Con la organización vienen aparejadas muchas cosas:

Reduce el estrés, al disminuir la gestión de objetos, despresurizar el espacio, y aligerar la carga visual.

Optimizamos nuestro tiempo y la productividad, ya que al tener resuelto el espacio nos permite enfocarnos en nuestras tareas.

Mejora el humor y eleva la autoestima, la persona se siente cómoda y orgullosa de su hogar.

Sana las relaciones familiares. Está comprobado que las familias reducen las peleas, al poner en orden su hogar.

Economizamos al saber exactamente qué tenemos y qué necesitamos. Se reducen las compras superfluas o por impulso.

Nos enfermamos menos. No hay limpieza verdadera si no hay orden primero. Una casa ordenada es fácil de mantener limpia y se reduce la presencia de patógenos.

Nos da tiempo libre. El tiempo que antes usábamos “ordenando”, lo podemos invertir en otras cosas.

Vive simple, con reglas fáciles

Es difícil dar respuestas generales a decorar/optimizar/organizar situaciones espaciales, familiares, personales y laborales particulares, pero sí que hay puntos universales de orden y organización que se aplican a todo.

  •  Las cosas no tienen voluntad propia.
  • Tener presente el mantra: Cada cosa debe tener un lugar y en ese lugar debe ser colocada luego de su uso.
  • Recordar que la acumulación no se puede ordenar, entonces, el paso inicial será siempre hacer una exhaustiva revisión en toda la casa y descartar todo lo que ocupa lugar, no tiene uso y crea caos, dificultando el mantenimiento.
  • Menos es más: Menos cosas significa, menos para limpiar, menos para mover, menos para ordenar.
  • Se aprende a ser ordenado. Es tomar la decisión y disciplinarse.
  • El momento ideal para empezar es ahora. No esperar “la” ocasión.
  • La clasificación es hermana de la organización y del orden. Cuanto más clasificado, más fácil de controlar y mantener.
  • Entra uno, sale uno. Cuando entra un nuevo objeto al hogar, debe salir otro, para mantener a raya las cantidades. Esto evitará la acumulación.
  • La decoración debería ser muy criteriosa y elegida con esmero. Evitar el exceso.
  • Guardar no es la clave. Guardar es sólo esconder el problema. La clave es reducir y ORGANIZAR.
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