Sandra Cataldo, como licenciada en Diseño Gráfico detrás de Estudio Madre y Coach Ontológico Profesional, analiza la maternidad y el impacto en su vida.
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Madre (mujer-trabajadora): La persona más allá de los roles

Sandra Cataldo una mujer profesional que es madre de familia y de marcas. Foto: Gentileza.

Sandra Cataldo una mujer profesional que es madre de familia y de marcas. Foto: Gentileza.

POR Natalia Santos
Periodista

Madre, mujer, trabajadora… “En general y hablando de los roles que nos toca cumplir, siento que las mujeres estamos demasiado exigidas en todos los ámbitos de nuestra vida. Socialmente se espera demasiado de nosotras. Nosotras hasta sin darnos cuenta, invertimos energía tratando de cumplir expectativas nuestras y de los demás”, dice Sandra Cataldo.  Como licenciada en Diseño Gráfico detrás de Estudio Madre y Coach Ontológico Profesional, ella analiza la maternidad y el impacto en su vida.

– ¿Qué te llevó a crear Estudio Madre?

Año 2011, llevaba ya 6 meses trabajando como freelance y sentí la necesidad de formalizar, de decir algo más allá de mi nombre,  una filosofía de trabajo bajo una marca, de tener un equipo, en ese momento era solo yo. Había tanto trabajo que después de mucha duda tomé el coraje de hacer la primera contratación. Desde ese momento ya no era solo yo, había un equipo detrás, por eso Estudio Madre vino a ser el nombre que nos represente.

-¿De qué manera nace la idea?

-En el momento en que arranqué tenía 25 años. Venía de trabajar durante unos años en la publicidad y estaba muy acostumbrada a trabajar todo “para ayer”. Cuando comencé como freelance, tenía más tiempo de hacer las cosas minuciosamente. Me di cuenta que eso me permitía estar en los detalles, estar presente, acompañar, guiar, aportar más allá del diseño, criar.

-¿Por qué el concepto es “criar” marcas”?

-Comparé eso un poco con lo que hace una madre, crea, cría, acompaña, se preocupa por el futuro y el bienestar de su hijo, anticipa las cosas, previene. Ahí apareció Estudio Madre como opción de nombre, pero más como filosofía y modo de hacer las cosas, sumándole el cariño, el amor por lo que se hace, como elemento clave de la fórmula.

-¿Cómo se da esa crianza?

-Con el tiempo el ritmo se va acelerando. Hay tiempos más movidos y a veces también más tranquilos, pero lo que se mantiene a través de estos 10 años, es la voluntad de crear, guiar, acompañar y mirar un poco más allá del diseño. Pensar antes de diseñar, pensar en para quién y para qué estamos creando, pero sobre todo: permitirnos sentir, porque las marcas son un puente emocional entre un producto/servicio y la gente.

– ¿Quién es Sandra empresaria y Sandra mamá? 

-Soy yo, transformándome todo el tiempo. Quizá haya diferencias, pero es imposible separar una cosa de la otra porque soy la misma persona cumpliendo ambos roles. Cada una me enseña algo distinto. En lo laboral me siento (un poco) más confiada, por los años recorridos. En la maternidad me siento cada día como nueva. En ambos ámbitos, aprendo todos los días. Me equivoco, siento culpa, me exijo, me perdono, siento cansancio… pero también siento mucha satisfacción, gratitud y trato de disfrutar cada día. Son dos espacios que me hacen encontrarme siempre con mis luces y mis sombras.

-¿Qué te dio ser emprendedora?

-Ser emprendedora me dio un sinfín de fortalezas. Me ayudó a surfear los cambios en la vida y los miedos que son una constante, a trabajar en equipo, a escuchar más, a aprender de los fracasos, a poner límites, a gestionar y negociar las relaciones con clientes. Aprendo muchísimo cada día del equipo de trabajo. Cada proyecto es una aventura distinta.

-¿Cuál es el mayor desafío de ser mamá?

-Ser mamá me desafió mucho a escucharme a mi misma, mis propias emociones, mis deseos, mis intenciones, para así poder estar disponible emocionalmente para mis hijas. Me conectó con mi niña, con confiar en mi misma, en mi intuición, en mi esencia.

-¿Qué lugar le das a estas facetas?

-Ambas facetas me conectan con algo que es transversal: el ser humana, el permitirme aprender de cada situación. Y sobre todo de ambas aprendí que no soy solo madre o emprendedora, no soy solo los roles que ocupo en mi vida, también soy mujer, también soy yo misma con mis propios sueños y metas.

Los roles  y el aprendizaje
– ¿Qué cambios trajo la pandemia a tu vida en estos roles?

-En lo laboral, muchísima aceptación de lo que no podemos controlar, abrazar cambios, nuevos formatos, nuevas maneras de hacer las cosas. Mucho aprendizaje en cuanto a la comunicación escrita (mails, mensajes, etc). También aprendizajes en cuanto a sistemas de trabajo en equipo de manera remota, agradecer la posibilidad de las reuniones online, del tiempo que te permiten ganar.

En la maternidad, me permitió disfrutar más de mi segunda hija que apenas tenía 4 meses cuando inició todo. Con mi hija mayor, desafiar mi creatividad, escucharle más y sobre todo, a estar más presente.

– ¿Cuál sería el mensaje o aprendizaje que te gustaría legar a tus hijos?

-Se me ocurren muchas cosas hoy y creo que a medida que pase el tiempo iré cambiando. Pero yo aprendí recién de adulta algo que me hubiera gustado saber desde niña: es importante ser uno mismo, escuchar sus propios deseos, trabajar por cumplirlos, permitirse la equivocación y aprender de un error. Dar todo lo que puedan, sin perseguir la perfección ni aprobación solamente de los demás. A disfrutar los logros por más chiquitos que sean y siempre, siempre agradecer.

– ¿Cuál es tu forma de lidiar con las expectativas que tiene la sociedad?

– Yo elijo ser un poco mas compasiva conmigo misma, reconocerme y darme cuenta de que estoy dando todo lo que puedo, no todo tiene que ser perfecto y no todo tiene que gustarle a todo el mundo. No se trata de hacer menos, no se trata de hacer poco, se trata de lo que puedo dar hoy y sentir (yo misma) que eso es suficiente.

-¿Qué debería cambiar?

– Ojalá la mirada hacia la maternidad ya no sea desde el juzgamiento, la exigencia y la culpabilidad. Las mamás necesitamos una mirada mas equitativa y menos limitante, el contexto en el que vivimos todavía ser madre implica nadar contracorriente, cuando no debería ser así.

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