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Deiv/Bassen, deconstruir la historia para hacer moda

Desde Deiv/Bassen, Sandra González arma su propuesta de indumentaria. La marca es una manera de ver lo maravillosos y caóticos que somos los humanos.

La colección de Deiv/Bassen, Deconstruct 2021. Foto: Nath Planás. Estilismo: Matías Irala.

La colección de Deiv/Bassen, Deconstruct 2021. Foto: Nath Planás. Estilismo: Matías Irala.

POR Natalia Santos
Periodista

Desde Deiv/Bassen, Sandra González arma su propuesta de indumentaria. Su marca es una manera de ver lo complejo que es mundo en el que vivimos, lo increíblemente maravilloso que somos los humanos y el caos que generamos.

DECONSTRUCT 2021. Fotografía: Nath Planás. Styling: Matías Irala

La campaña DECONSTRUCT 2021 de Deiv/Bassen. Foto: Nath Planás. Styling: Matías Irala

– Manejás la idea del doble, del gemelo del doppelgänger…

– Parto de la idea, por un lado, de lo fascinante dentro de la biología de como dos seres vivos pueden formarse al dividirse un pequeño cigoto, creando dos seres totalmente idénticos en apariencia, pero como personas, quizás muy diferentes.

Creo que, por esta razón, antiguamente distintas culturas también encontraban este hecho peculiar y poco común, por lo que en distintos pueblos se encuentran mitos sobre gemelos, donde los presentan como dos mitades del mismo todo.

Al ser dos personas idénticas en apariencia, eran perfectos para representar la metáfora del bien y el mal, o la sombra del yo, las dos caras que esconde una misma persona.

– ¿A qué obedece  esto dentro de Deiv/Bassen?

– Toda esta idea acerca de los gemelos, fue complementada con el concepto de ‘polaridad’ que lo había leído en un libro de Alan Watts, donde presenta este concepto de ‘opuestos polares’ como los finales o extremos de un sólo todo, inseparables, que saben que se necesitan para mantener un equilibrio.

La idea de la marca es presentar a LOS GEMELOS como opuestos que coexisten en un mismo universo, nunca compitiendo, sino aprendiendo a convivir con su inverso para lograr el equilibrio, para ser un todo.

 

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-Empezamos con las t-shirts, pues son ropas que no requieren una inversión muy grande por parte del emprendedor. Pero, al mismo tiempo, no quería que las mismas sean simples remeras básicas. Reflejan los intereses de la marca, como lo son la historia de la indumentaria y la capacidad de reinterpretación. Esto para generar diseños interesantes y con una justificación histórica.

– También se pueden verse piezas con estructuras más elaboradas…

-Es natural que una marca de diseño de autor vaya ampliando su cartera de productos a medida que va creciendo. También me parece un ejercicio creativo interesante el ir indagando y trabajando con estructuras distintas. Esto sin perder como eje la calidad y funcionalidad del producto, complementado por una buena propuesta estética.

–  ¿Cómo conviven en la propuesta de la marca la diferentes tipologías?

– Creo que siempre y cuando respondan a la funcionalidad y estética generada por la marca, esa diferencia entre uno y otro tipo de piezas será algo positivo para nosotros. Iremos demostrando la capacidad de la marca en ir generando variedad de prendas.

– La colección DECONSTRUCT es acotada y el sistema de producción es con pre orden. 

– El sistema que adoptamos al cual llamamos MADE-TO-ORDER, responde primeramente a la sustentabilidad. Es adoptar una actitud más responsable por parte de la marca a la hora de producir. En consecuencia, es no caer en el juego de incitar al cliente a la compra desmedida de prendas sin pensarlo. Este método, por ende, trae consigo el desarrollo de cantidades limitadas de prendas, mayor cuidado en su confección.

– Entonces, ¿la edición limitada es por sustentabilidad no para preservar la unicidad e individualidad de cada prenda?

-Responde tanto a personas que optan por consumir moda de manera lenta, no solo por cuestiones ambientales, sino que también entienden que de esta manera uno puede optar por prendas limitadas que respondan a la necesidad de lucir distinto. Esta actitud -por parte de ciertos consumidores- no es ajena a la historia de la humanidad. Pues es en parte así como funcionaba el mercado siglos atrás, antes de caer la era de producción masiva y la mecánica de deshecho rápido.

 

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– La pandemia llegó con máscaras y decidieron crearlas como accesorios prácticos, sin embargo, ¿qué te significan a nivel estético?

– Honestamente no me detuve a pensar en su significado meramente ‘estético’, superficialmente hablando. Creo que, como toda prenda o accesorio a través de la historia, refleja una realidad vivida por la humanidad en un determinado tiempo. No soy la única a la que habrá impactado el ir caminado por la ciudad y encontrar rostros cubiertos por la mitad, reflejando quizás ese sentimiento de separación o de lo desconocido.

– Pero, ¿qué generó todo esto dentro de la industria?

– Por otro lado, fue también una oportunidad para la industria de cambiar el chip y poner como prioridad a que cada tapabocas sea funcional y una vez dada con esa solución, pasar a la parte estética que lo convierta en un accesorio deseable por el público. Este pensamiento también se tuvo que trasladar a todo tipo de prendas y propuestas de varias marcas que debieron reinventarse y adaptarse a la nueva manera de operar.

-¿Ese aspecto de ser termómetro de una época es algo que no se piensa en el día a día?

– Creo que hasta como diseñadores olvidamos esta parte de la indumentaria, la damos por sentado y sólo al mirar en retrospectiva nos percatamos de que son el reflejo de una realidad vivida en un tiempo determinado.

 

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– Investigás sobre el vestido del siglo XIX 

-Sí, específicamente me enfoqué en el vestuario de los niños y niñas de dicha época, ya que me había llamado la atención la manera en que vestían a los pequeños en aquel entonces. Más que un estudio en cuanto a las siluetas o tejidos, la investigación se centra en el pensamiento de los adultos del siglo XIX, como percibían temas como el género en los niños, ya que la vestimenta reflejaba que justamente, hasta la edad de aproximada de 2 años, no era bien visto resaltar el género del niño.

– Eso daba características específicas a la ropa.

-Veían a los pequeños como seres puros, inocentes donde el sexo y género no tenían cabida. Eso era reflejado en vestimentas consideradas ‘neutras’. Utilizaban casi principalmente vestidos de color blanco (también facilitando el lavado y evitando la decoloración), llevaban todo tipo de encajes y detalles sin importar el sexo del bebé.

-Hay más en la historia de no binario y unisex que lo que se reconoce?

-Me resulta curiosa como aquella práctica ha quedado olvidada, y como en Paraguay. Especialmente, los adultos sienten como una ofensa si uno no distingue de buenas a primeras el género del bebé, ni qué decir cuando la persona va creciendo, dónde más comienza a marcarse la diferenciación binaria.

– ¿Esa búsqueda cómo se imprime en tu indumentaria?

– Abordando ese relato histórico como punto y tomando ciertos detalles de aquellos vestidos, tanto para niños como niñas, lo replanteo en prendas para adultos. Justamente, la intención es romper con las ideas preestablecidas acerca de qué puede vestir un hombre o una mujer, ya que son construcciones socioculturales que no siempre tienen validez o sentido.

– ¿Qué se puede leer en la campaña que lanzás con Deiv/Bassen ahora DECONSTRUCT 2021?

-La idea de la campaña también es contraponer esa estética “antigua” con una más contemporánea, a partir de las prendas, tipologías y el apartado visual. Es un ejercicio interesante el poder traducir el relato histórico a un nuevo lenguaje desde el ADN de la marca.

– El planteamiento general de la marca bebe en esa fuente, entonces

-Mi búsqueda es plantear una marca que no solo venda prendas, sino también exponga cierto dinamismo histórico y didáctico sobre ciertas prácticas que hoy tomamos como esencialistas, pero en retrospectiva tenían otro concepto. Pienso que, abordando estos temas a través del vestuario, podemos disipar ciertos tabúes o preconceptos que tenemos.

– ¿Artista que hace moda? ¿Humana que busca su forma de expresión? 

-Creo que la palabra ARTISTA queda grande. Soy una persona bastante tímida e introvertida. Me cuesta mucho expresarme de manera individual, entonces el haber creado a Los Gemelos fue como encontrar una puerta a otro universo, donde me siento mucho más cómoda expresando opiniones acerca del complejo mundo en el que vivimos, de lo increíblemente maravilloso que somos los humanos y a la vez exponer el caos que generamos.

– ¿Cómo se define Sandra detrás de la etiqueta Deiv/Bassen?

– Deiv/Bassen es un espacio en el que puedo actuar en tercera persona y poner en perspectiva todo lo positivo y negativo que somos como especie. Es por eso que al dirigirme al público hablo en tercera persona, poniéndome en el papel de dos observadores y estudiosos de Los Humanos, donde cada análisis es presentado en modo de colección.

FICHA PERSONAL:

Sandra González

Diseñadora de Moda, ocasional ilustradora bajo el pseudónimo Sr. Rhinô.

Postgrado en Fashion Design Technology – University of The Arts London, London College of Fashion, 2016.

 

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