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Rebeca Mendoza: “Empoderar mujeres cambia la realidad”

Rebeca Mendoza, fundadora y directora de la Fundación Naho, está convencida de que empoderar a las mujeres es la clave. La tiendita de e-commerce ayuda a hacer sustentable esta labor.

"Les decimos a las chicas que es importante que puedan encontrar su potencial y con eso tomar las riendas de su vida". Foto: Chiara Chiriani

"Les decimos a las chicas que es importante que puedan encontrar su potencial y con eso tomar las riendas de su vida". Foto: Chiara Chiriani

POR Natalia Santos
Periodista

Rebeca Mendoza trabaja para que las madres adolescentes encuentren su potencial. La fundadora y directora de la Fundación Naho está convencida del camino: empoderar a las mujeres es la clave para quebrar los ciclos de pobreza en Paraguay.  La tiendita de e-commerce en la que ofertan productos de emprendedoras ayuda a hacer sustentable esta labor.

Ella se acercó con su familia a un hogar con la idea de apadrinar a niños y niñas que eran abandonados. Enseguida pudo ver más allá. Estos pequeños y pequeñas habían nacido de madres adolescentes que a su vez eran fruto de otro embarazo precoz.  Esto se repetía en tres o cuatro generaciones más y perpetuaba el ciclo de pobreza que cada vez se hacía más difícil de romper. Ella quería enfocarse en esto y terminó también cambiando su propia vida y dándole un nuevo propósito.

“Me di cuenta que no tenemos que trabajar con los niños y niñas dándoles asistencia, sino que tenemos que hacer algo con las madres adolescentes”, comenta quien estuvo vinculada a la Fundación Paraguaya. Allí se manejaban varios proyectos con mujeres, con jóvenes, con emprendedurismo, pero ninguno se relacionaba directamente con la problemática.

“Preguntando, solo conocí una fundación que trabajaba con ellas, casi no había otras cosas, solo albergues transitorios. Tampoco existía un impacto real a largo plazo que les permita a estas niñas cambiar su realidad y mejorar su calidad de vida”.

Rebeca Mendoza dice que aprende día a día en su labor con la Fundación Naho. Foto: Gentileza.

Rebeca Mendoza dice que aprende día a día en su labor con la Fundación Naho. Foto: Gentileza.

– ¿Así inicia tu camino hacia Fundación Naho?

-Sí. Pregunté por qué no se estaba abordando esto y me dijeron que trabajar con una madre -para empezar- es costoso, porque es una inversión a largo plazo. En lugar que trabajar con 400 mujeres, tenés que enfocarte en un grupo reducido porque –además- tenés que velar por el interés de los niños, ellas vienen con sus hijos. Entonces fue que dije: “Hagamos el intento”.

– ¿Cómo te sirvió tu paso por otra fundación?

– Me di cuenta que no me interesaba hacerlo con un proyecto en una oficina. Conocía de proyectos que se escribían en un escritorio y después debían interpretarse en campo. Resulta que no hablamos de materiales y de servicios, sino de personas y todas son diferentes. Hay técnicas que funcionan en un grupo y en otro no. Tengo experiencias en Cateura, en donde un tipo de práctica me funcionaba en este barrio y en otro no.

Rebeca y Lili (La reina de Cateura) salían a recorrer todo mientras trabajaban. "Esta imagen me da mucha emoción, a Lili, que ya no está con nosotras, porque se la llevó el covid, la quería un montón", recuerda la fundadora de Naho. Foto: Fundación Naho Gentileza.

“Esta imagen me da mucha emoción. Lili, La Reina de Cateura, ya no está con nosotras, porque se la llevó el covid, la quería un montón y juntas recorríamos los barrios”, recuerda Rebeca. Foto: Gentileza.

 

Misión desde el corazón

En el Bañado Sur, Fundación Naho trabaja con 30 adolescentes en situación de embarazo o maternidad de 14 a 21 años de edad, y 35 niños hijos e hijas de las beneficiarias. Llevaron a cabo 1048 charlas sobre Educación Menstrual, 1028 charlas sobre Educación Sexual, 170 capacitaciones a madres adolescentes.

¿El objetivo? Lograr que las madres terminen el periodo escolar. Para eso les brindan atención integral que incluye: formación humana, atención psicológica, capacitación para el trabajo, apoyo escolar, taller en emprendeurismo, meriendas y becas.

– ¿Fueron armándose sus propias herramientas?

-Nuestra meta es alcanzar el objetivo, el cómo no importa. Teníamos varias herramientas o varias alternativas de cómo alcanzar este objetivo. No contamos con un manual fijo. Hoy en día, ya vamos identificando todo mucho más rápido.

Fundación Naho busca quebrar los ciclos de pobreza haciendo que la madres adolescentes tengan herramientas para tomar las riendas de su vida. Foto: Gentileza.

Fundación Naho busca quebrar los ciclos de pobreza haciendo que las madres adolescentes tengan herramientas para tomar las riendas de su vida. Foto: Gentileza.

– ¿Cuáles son los logros alcanzados que considerás más significativos?

-Hoy trabajamos con treinta madres adolescentes. Diecisiete de ellas -en estos cinco años de trabajo- terminaron el colegio. Ya tienen un trabajo formal, algunas de ellas están ganando más que el sueldo mínimo y mejoraron su calidad de vida. Cuentan con una educación sexual. Son conscientes y responsables de lo que es tener un hijo, ya saben por qué se quedan embarazadas, por qué tienen su periodo. Ya buscan y son capaces de planificar su vida, a corto y a largo plazo.

–  ¿Cómo consiguieron estos resultados?

-Les brindamos las herramientas que ellas necesitan para que con oportunidades tengan el manejo de las riendas de su propia vida. Tratamos de convertirles en mujeres empoderadas y que sean ellas las que tomen las decisiones. Siento que sí cortamos el ciclo de pobreza, porque estas mujeres me dicen que no quieren esto para sus hijas. Dicen: “Mis hijas no tienen que quedarse embarazadas a los 14”. Entonces yo con eso ya puedo notar que estoy cambiando una realidad.

– ¿Qué implica la pandemia y cuáles son las consecuencias que afectaron más fuertemente?

-El problema fue que muchos de sus familiares perdieron su trabajo, porque la mayoría tenía trabajos informales. En los primeros meses de cuarentena absoluta no podían ganar plata, pero es gente que está acostumbrada a vivir en situación de emergencia constantemente. Hace dos años estuvimos en una inundación súper grave y en esa época en esos sectores vulnerables no recibieron casi ayuda. Sin embargo, en la pandemia mucha gente se puso en campaña y hubo apoyo en alimentación. La ciudadanía se solidarizó. Dentro de todo, desde la fundación, pudimos seguir trabajando y apoyando a nuestras nenas y pudimos apoyarles. Tratamos de hacer todo el esfuerzo para poder superar este periodo de pandemia con ellas.

– “El mayor bien que puedes hacer a una persona no es compartir tu riqueza, sino ayudarles a encontrar la suya.” Esa es la frase con la que describen la filosofía de trabajo de Naho…

– Nuestra filosofía no es darles plata, ni comida, sino brindarles herramientas para que puedan superarse y empoderarlas para demostrarles que son capaces de salir adelante. Es mucho más fácil venir a regalarles a ellas, pero nuestro objetivo es darles las herramientas para que puedan salir adelante. Decimos que es importante que puedan encontrar su potencial, que sepan en qué son buenas. Queremos que encuentren eso que les apasiona y que puedan convertir eso en dinero para sustentar sus familias y mejorar su calidad vida. Esa es la filosofía de la fundación, porque es lo que hacemos.

 

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– Tienen una tiendita de e-commerce, ¿cómo surgió la idea y qué venden?

– Surgió con la idea de generar fondos porque la fundación necesita que su trabajo sea sustentable. Siempre hay muchos gastos y costos fijos que cubrir, como el pago a la gente que ayuda directamente a las niñas. Con la e-commerce tratamos de cubrir esos gastos. Están a la venta diversos productos elaborados por varias marcas (algunas son: Aura Zen, Eva Noguera, Ilse.shop no son creaciones de las niñas. Contamos con un programa de inserción laboral en el que nuestras nenas pasan por una pasantía y la mayoría de las veces luego de esa experiencia ya son contratadas.

– ¿Cómo impacta esto en tu propia vida?

-Me impresiona muchas veces el sentirme tan identificada. Me encuentro trabajando con niñas para que sean empoderadas y puedo darme cuenta que también me falta mucho para empoderarme como mujer. Con este trabajo te das cuenta de que en todas las clases y todos los sectores la mujer necesita empoderarse. En el adn paraguayo está muy arraigado el machismo del patriarcado. Nacimos dentro de ese esquema y muchas veces no nos damos cuenta y eso impide que las mujeres podamos empoderarnos. Aprendí y aprendo mucho de ellas. Ellas me enseñaron mucho en el día a día, y eso permitió que yo pudiera darme cuenta de en dónde estaba a nivel personal.

 

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Para saber más sobre Fundación Naho: https://naho.org.py/

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