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Canova Lab: Resignificar objetos y darles nueva luz

Canova Lab busca rearmar objetos y darles nuevas oportunidades de iluminar.  Belén Careaga y Sebastián Canova están juntos en esta aventura.

Canova Lab toma objetos y los resignifica, creando artefactos de iluminación únicos. Foto: Canova Lab.

Canova Lab toma objetos y los resignifica, creando artefactos de iluminación únicos. Foto: Canova Lab.

POR Natalia Santos
Periodista

Canova Lab busca rearmar objetos y darles nuevas oportunidades de iluminar.  Belén Careaga y Sebastián Canova están juntos en la aventura de resignificar los espacios a la luz de creaciones únicas.

La pandemia es un punto de quiebre general.  Para Belén Careaga y Sebastián Canova significó cambios y nuevos caminos. Hasta ahora siguen cerrados los lugares que ellos llevaban adelante. Tanto el bar Mariano Domingo -que iluminaba con sus lámparas una esquina céntrica- como el Hotel Chaco, que le daba marco, continúan sin abrir sus puertas.  “Yo trabajaba en una agencia de publicidad y me quedé sin trabajo también. A raíz de eso, surgió Canova Lab”, explica Belén.

– ¿Cómo empezó la ruta que ahora hacen?

– Con la pandemia, como familia empezamos a habitar espacios en mi casa a los que antes como no estábamos no les prestábamos atención. Seba es y siempre fue un artesano. Siempre hizo todo. Nunca contraté un plomero o electricista, nada, él siempre hizo todo en mi casa.  Entonces él me preguntó una vez: “¿Querés que te haga una lámpara acá?”  Y como el hotel estaba cerrado, empezó a traer cosas del hotel y empezó a armar lámparas. Llegó una amiga y dijo: “Yo quiero eso, por favor. Necesito que me hagan”. Después nos preguntó por qué no hacíamos para vender y así empezamos.

¿Podría decirse que el estilo de Canova Lab es vintage?

-Tenemos un estilo muy marcado que se pudo notar en la ambientación que le dimos a Mariano Domingo. Eso también tiene que ver con que reciclábamos las cosas que teníamos a mano en el hotel.

– ¿Fueron eligiendo los materiales, o los materiales llegan porque sí?

– Seba hace esto de cualquier cosa. Las lámparas se hicieron de sillas, de ventiladores, de bowls de cocina, de todo ya hicimos. A idea es siempre darles nuevos usos a los objetos. Por un lado, ese es nuestro diferencial digamos. También la gente nos da las lámparas que ya no les gusta y nosotros les damos una vuelta y reciclamos.

– ¿Van trabajando con la gente lo que necesitan para sus espacios?

-Estamos haciendo asesoría de ambientación, diseñamos muebles y modificamos espacios.  Pusimos varias lámparas en El Café de Acá y para la casa nueva de Lara Tomassi hicimos toda la asesoría de iluminación. Trabajamos en conjunto con los arquitectos desde los planos de conexiones y ya fuimos viendo en dónde tendríamos lámparas principales y de apoyo.

– ¿Cómo vendría a ser el lenguaje de la luz de Canova Lab?

-Para nosotros la iluminación es clave. Más allá de la decoración que un espacio tenga, la luz es la que genera la ambientación. Con la luz podés generar un ambiente más cálido, o armar un espacio de trabajo.

– ¿Desde cuándo están en la recuperación de objetos para darle un nuevo valor?

– Nosotros siempre tuvimos esa cultura de darle un nuevo valor a las cosas. Siempre hicimos eso en nuestra casa. Muebles viejos reciclábamos, le dábamos vuelta, les pintábamos, les retapizábamos, cambiábamos de lugar. Por suerte, teníamos ese apoyo del hotel, entonces nos fue más fácil. Nunca compramos un mueble, siempre lo que teníamos en el hotel traíamos a casa y retapizábamos, pintábamos, rearmábamos.

¿A qué otros aspectos de su vida llevan ese concepto?

-Estábamos muy acostumbrados a ese concepto de reutilizar las cosas. Yo amo la moda y también en la ropa tenemos ese concepto de reutilizar. Siempre estamos comprando ropas usadas y somos muy fanáticos de las casas de antigüedades que vamos recorriendo todo el tiempo porque hay tesoros increíbles que se pueden reutilizar.

– ¿Cómo piensan proyectarse a partir de ahora?

– Todo esto es súper orgánico y nos cuesta un montón proyectarnos. Tenemos un amigo arquitecto que está haciendo un edificio y quiere poner una lámpara Canova en los departamentos, de manera que sea un agregado a la hora de vender el inmueble. No tenemos 10 o 20 lámparas iguales para cumplir con una demanda así. Como no es industrializado, de repente nos es muy difícil pensar en cantidades.

– ¿Cuál es su mayor valor agregado?

-Nuestro valor agregado es que nuestros objetos son únicos, porque a veces encontramos un plafón para hacer un velador y no podemos replicar eso. Pero sí tenemos proyectos de generar ciertas líneas. Ahora estamos trayendo de China un plafón enorme y nosotros le damos la onda para este proyecto específico, que es un edificio. Si bien ese elemento lo traemos, le vamos a sumar cacerolas que eran del hotel, que tenemos en cantidad y que se van a usar como tapa.

– ¿Algunas colaboraciones comerciales?

– Tenemos un proyecto en conjunto con la gente de Luminotecnia. Ellos tienen un proyecto dentro de su pan de marketing de asociarse con diseñadores o artesanos nacionales. Ya hicieron una línea de mimbre y ahora la próxima línea va a ser con nosotros. Vamos a recorrer los depósitos en busca de todas las lámparas fuera de exhibición porque estén rotas o porque son de años pasados. La idea es utilizar todo lo que ya salió del mercado para crear una línea con estos artefactos.

– En medio de tantas reediciones, ¿qué significaron para ustedes todos estos cambios?

-Yo creo que la pandemia nos cambió la vida a nosotros en varios aspectos. Creo que el universo nos mandaba ese mensaje. Creo que si realmente no hiciste un cambio en tu vida con esto, no entendiste nada de lo que nos está diciendo el mundo.

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