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Paola Di Tore. Foto: Mauricio Moreno de la agencia de publicidad ODP Paola Di Tore. Foto: Mauricio Moreno de la agencia de publicidad ODP

Lifestyle

Paola Di Tore: Jardines que te hacen viajar

Jardines y viajes son parte de la vida de Paola Di Tore. El contacto con la naturaleza -en la quinta de su abuela- sembró una semillita que hoy fructifica en su trabajo de paisajismo.

POR Natalia Santos
Periodista

Jardines y viajes son parte de la vida de Paola Di Tore. El contacto con la naturaleza -en la quinta de su abuela- sembró una semillita que hoy fructifica en su trabajo de paisajismo.

Paola Di Tore. Foto: Mauricio Moreno de la agencia de publicidad ODP

Paola Di Tore. Foto: Mauricio Moreno de la agencia de publicidad ODP

Su historia –dice ella misma- es peculiar. Se dedicaba a otra cosa. Trabajó durante 15 años en turismo, en la empresa de su mamá, que se llama Interviajes. El enfoque tenía que ver más que nada con los viajes de sexto grado, quinceañeros y egresados a Disney, a Cancún y a otros destinos.

“A mí siempre me gustó, desde chiquitita. Justamente, en la quinta de mi abuela se sembró en mí esa semillita.  Yo pasaba tiempo en su casa. Ella era descendiente de alemanes. Era de cocinar, de tener huerta, tambo y yo siempre detrás de ella.  Yo un fin de semana me quedaba, con 15 años de edad, a y me ponía a arreglar el jardín de mi casa”, declara Paola Di Tore al hablar sobre su pasión por el diseño de jardines.

– ¿Cuándo decidiste hacer ese cambio en tu vida?

– En 2017, empecé a hacerme muchas preguntas sobre si yo hubiese elegido estar ahí si eso no era de mi mamá. Veía a otras personas como muy apasionadas con lo que hacían.  Yo era feliz con lo que hacía, pero no sentía ese clamor interior.

– ¿Cómo empezaste con los jardines?

– Justamente, viajé con una chica que se llama Fio Albertini que es dueña de Proverde (las admiro mucho a ella, a su hermana y a su mamá). Cuando le pregunto en que trabaja, me comenta y yo digo que ese sería mi trabajo frustrado. ¿Porque no hacés?, me dijo. “No, yo no sé nada de plantas”, le contesté.” Andá a hacer el curso que yo hice en Buenos Aires, en la escuela Pampa Infinita, que es de diseño de jardines. No hace falta que sepas nada. Ándate”.

– Empezó con un viaje, entonces.

-Me fui durante todo un año, una semana al mes. Me costó y la primera vez que subí al avión lloré. Me preguntaba: “¿Qué estoy haciendo? Dejo acá a mis hijos, a mi marido, mi trabajo estable para embarcarme en esto”. Llegué muerta de miedo y conocí gente increíble. Éramos como 22 personas, más o menos de la misma edad.

– ¿Cómo fue la experiencia de compartir un nuevo sueño?

-Había contadoras, jubiladas, un periodista de Telenoche: Juan Miceli. Él dijo: “Fui periodista 35 años. Solté todo y ahora estoy acá”. Éramos parte de un grupo homogéneo de personas, pero nos dedicábamos a totalmente otras cosas. Teníamos en común el amor por las plantas, lo verde y el diseño. Hice el curso y terminé en el 2018. Renuncié a la oficina, porque también todo ese año trabajé. Fue frenético ese año.

– ¿Cómo fue después?

– En 2019, empecé por mi jardín, en el que hice unas cuantas modificaciones. Para mí era todo nuevo. Probé todo lo que había aprendido. Mi conejillo de Indias también fue mi madre. Después hice mi primer jardín de alguien a quien yo no conocía. Después ya fue boca en boca.

– ¿Qué es lo primordial a la hora de armar un jardín?

– Yo puedo tener una mirada estética, pero sabía que antes del curso no tenía un método, que es el que hoy me permite hacer este trabajo. Lo primero que hago es reunirme con el cliente para ver que necesita y qué quiere.  Plasmo eso en un plano de sectorización a mano alzada. Puedo tomar medidas y decir: “Acá está linda la sombra, acá quieren una pérgola o acá les gustaría tener un fogón. Esto puede ser un punto focal, pongamos un banco en frente. Acá voy a poner senderos”.

-Vas armando sectores…

– Armar sectores es lo que me va a dar fundamentos para decir: “Puse esto para que se pueda ver desde aquí el atardecer”. Es lo que me va a dar los justificativos para las decisiones. Se arma seguidamente, un plano de anteproyecto donde determino las formas que va a tener el jardín.

– ¿Qué viste de diferente en tu tiempo en Buenos Aires, que dista mucho de Asunción?

– Vi en Buenos Aires que los canteros donde van las plantas son inmensos. Acá en Paraguay es muy común ver jardines centrifugados, por así decirlo. Tenés un espacio grande de césped y las plantas bien a los bordes, bien pegaditas a la pared. Eso es como un clásico Allá empecé a ver canteros anchos, canteros en el medio del jardín, llenos de plantas, con flores. Empecé a ver senderos de piedritas, superficies permeables que no son precisamente césped.

-Nuevas formas

-Todas estas formas se obtienen de unas líneas que se estiran de la casa para hacer el trazado. Este método de las grillas de John Brookes, que aprendió mi maestra en Londres, aplico ahora en mi trabajo. Es una forma de conectar la arquitectura de la casa al jardín. Las líneas pueden salir de la casa, de objetos ya existentes como una piscina o una galería. Con estas líneas voy armando formas, curvas o rectas para que tengan proporción con la casa. No vas a poner un cantero de 70 centímetros en una casa inmensa. Las grillas y este método nos dan proporción y escala. Hasta ese momento del proceso de diseño no vi ninguna planta por así decirlo. Todavía se está en el diseño y aprender a mirar millones de detalles.

La metodología tiene muchos pasos…

-Yo con el anteproyecto, le muestro y le explico al cliente: Acá va a haber un cantero, un sendero. Si le gusta, paso al siguiente paso, que es sobre la plantación, donde ya entro a trabajar con las plantas (especies, cantidad). Dibujo las plantas en el diámetro que tendrían de adultas. Ahí recién hago el presupuesto, porque recién en ese momento sé cuántos metros de separadores de canteros, de plantas, de piedritas. Después de seguir todos esos pasos: plan de sectorización, anteproyecto con las formas, plano de plantación y el presupuesto viene la construcción

– A parte de que esto es un método, que tiene todo un proceso para la conceptualización. ¿Existen algunas tendencias que estén primando en la jardinería y paisajismo?

– Utilizar plantas nativas en el jardín es el boom en el mundo, algo que yo no tenía tan presente. Entonces, cuando vine, enloquecí. En cada banquina miraba y decía: “Esa planta es divina, no sé porque no hay en los viveros”. Y no podía creer cómo se nos pasó esto de largo. En Paraguay, tenemos plantas nativas, que no solo son bellas estéticamente, sino que cumplen una función ecosistémica como dar refugio, alimento a la fauna y a los insectos. Hoy en día, es tendencia que tu jardín por más chiquito que sea, forme parte de un gran ecosistema que es nuestro planeta.

– ¿Cuáles serían las ventajas?

-Tiene muchísimas más ventajas. Las plantas nativas son más fáciles de mantener, porque están adaptadas a nuestro suelo, no son plantas a las que tenés que regar todo el tiempo. Las plantas que están en las banquinas, salvo que llegue una sequía muy fuerte como la del año pasado, están divinas y nadie las riega todos los días. Esa es una de las ventajas, pero la tendencia es sobre todo pensar en espacios sustentables que cumplan una función ecosistémica

– ¿Qué recomendás a la gente que se está construyendo una casa?

– En una casa nueva lo que pasa es que lo último que uno hace es el jardín, casi siempre cuando ya se gastó todo en la casa. Creo que se debe trabajar ya con un paisajista desde el vamos. Armar una mesa dinámica ya con el arquitecto, el paisajista y el cliente. Destinar recursos para el jardín. A veces ves casas divinas y en el jardín no pusieron nada.

– ¿Qué te trajo este nuevo contexto en cuanto a la jardinería y el paisajismo en sí?

– Muchos estuvimos encerrados en nuestras casas y vimos que nuestros jardines son nuestros refugios, nuestros escapes y deberían estar mejor pensados. Yo empecé a full con mi huerta, a sembrar. Creé espacios que usábamos mucho con mi marido en la parrilla, el fogón. Empecé a crear espacios funcionales en el jardín. Generalmente, el jardín es un rectángulo de césped y nada más. Como a mucha gente, me vi en la necesidad de armar espacios para darle uso. Ya sea crear un lugar para obtener alimento, para obtener ocio, para cocinar. Y también, el darse cuenta que se debe invertir en esos espacios.

Paola Di Tore. Foto: Mauricio Moreno de la agencia de publicidad ODP

Paola Di Tore. Foto: Mauricio Moreno de la agencia de publicidad ODP

– Hablame del concepto jardín-huerta

– Me encanta. Recorrí casas alucinantes en los countries más lindos de Buenos Aires, todas tienen huerta. Más allá de la moda, me parece una herramienta genial para involucrar a los chicos, para sumar a la casa. Y puede ser un plus más de diseño, porque puede aportar a lo bello del jardín. No es necesario esconderlas en el fondo. Se pueden hacer cosas súper lindas… Se ilumina… En casa tengo ahora hoja de kale que es una hoja toda arrugada de color azulado, en frente unas acelgas de tallos rojos. Nos alimentan y también dan su aporte estético.

– ¿Cuáles son otros elementos para introducir?

-Los fogones estuvieron muy de moda en la pandemia. Ahora que hubo unos fríos es divino. El fuego reúne. Pero hay que tener un espacio que sea seguro, de donde puedas sacar las cenizas con facilidad, que no queme el pasto, por lo que tiene que estar sobre una superficie, para mí idealmente permeable para no llenar el espacio de cemento o de piso porque es importante que suelo chupe agua. En lugar de piso uso piedritas, por donde sea fácil caminar, es permeable y sustentable. Fogones, huertas, estanques también y espacios para estar.

– ¿Hacia dónde va Paola Di Tore?

– Estoy un en camino sin vuelta atrás. No me veo haciendo otra cosa.  Cuando llego a Buenos Aires, me entero que todas las paisajistas viajaban mucho. ¿Qué? ¿Viaje? ¿Adónde? ¿Para qué? Al Chelsea Flower de Londres, a los jardines franceses, a los cultivos en Holanda…  Le conocí a una paisajista súper famosa que se llama Mariela Schaer, que organiza estos viajes.  Me puse en contacto con ella le comenté lo de la agencia. Yo tengo mucha experiencia en armar y manejar grupos, le comenté que quería hacer eso en Paraguay. Ella me pasó todos sus programas.

-¿Ya hubo viajes?

-Yo preparé un viaje al Estero del Ybera (que es similar a nuestro ecosistema) para ver mariposas, picaflores… También estaba preparando otro para el Chelsea Flower, en donde antes de la pandemia estuvo Kate Middlenton diseñando con dos paisajistas, un espacio y estuvo la Reina de Inglaterra. Son viajes para aprender y gozar de todo eso. Con la pandemia pararon los viajes… pero me quedaron los jardines.

Paola Di Tore. Foto: Mauricio Moreno de la agencia de publicidad ODP

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