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Lara Mikal: estampar exclusividad en la moda prêt-à-porter

Lara Mikal Cristaldo incorpora en sus procesos de creación todo lo aprendido para estampar exclusividad en su prêt-à-porter.

Lara Mikal Cristaldo: "Creo en crecer, pero eso de crecer no significa que deje de respetar lo que marca mi forma de trabajar ahora".

Lara Mikal Cristaldo: "Creo en crecer, pero eso de crecer no significa que deje de respetar lo que marca mi forma de trabajar ahora".

Con la marca que lleva su nombre, Lara Mikal Cristaldo lleva en la moda 12 años. Hoy, incorpora en sus procesos de creación todo lo aprendido para estampar exclusividad en su prêt-à-porter.

– ¿Cuándo inició Lara Mikal?

-Fue a los 20, algo un poco prematuro, porque demasiado quería hacer. Estaba estudiando la carrera de diseño y le pedí ayuda a mis padres. Comencé con un taller pequeño. Experimenté mucho. Siempre me gustó la parte de la producción: buscar telas, elegir… Esa es la parte que más me encanta. El crear desde cero una prenda, desde el concepto hasta la realización final.

– ¿Cómo fue el proceso hasta ahora?

– Fue un proceso muy cambiante. Durante los primeros 6 años hacía todo lo que era alta costura: novias, quinceañeras e invitadas, que es a lo que normalmente se dedican los diseñadores aquí en Paraguay. A partir de que mi hijito nació -soy mamá de un nene de 6 años- cambió todo. Cambió, sobre todo, la percepción del tiempo y la importancia del tiempo.

– ¿El cambio se dio netamente por el nuevo momento personal?

– También me involucré más en la mente del cliente que busca facilidades.  Entonces empecé el cambio. En lugar del proceso tan largo de hacer a medida, teniendo ya experiencia y muchas clientas, decidí pasar de las dos colecciones al año a unas pequeñas colecciones.

– ¿Tuvo algo que ver la pandemia en el giro?

-Nos hizo dar vuelta, porque todos, en todos los rubros, tuvimos que optimizar procesos.  Yo tengo un taller entre pequeño y mediano, con nueve funcionarios trabajando.  Para mí eso siempre fue una responsabilidad muy grande.  Desde que empecé, hace 12 años, tuve equipo de trabajo y no tercerizados. Por eso, durante la pandemia, nos volcamos al prêt-à-porter: camiseros, conjuntos de ropa casual de “entre casa”. Entonces pasamos, no a una producción masiva, pero sí a una más rápida. Entendimos que el cliente quiere ver ya hecho, y no tiene más ese tiempo de ir a probarse cinco veces la prenda, que es lo que requiere lo hecho a medida.

– ¿Qué te dejó todo esto?

– Ahora, en el 2021, hace como ocho meses, empecé algo completamente diferente. Para mí, fue un salto también, y fui uniendo todo lo que hice. No esperé que, en este tiempo de pandemia en el que estamos, pueda dar un salto tan grande mi negocio. En nuestro caso, estamos mucho mejor que en 2019.

– ¿Cómo es eso?

– Aprendiendo de todas las dificultades que tuvimos en pandemia, uní lo que era la rapidez de tener ready to wear con un concepto que fui probando. Ahora, una vez al mes, tenemos dos colecciones cápsula. Estamos haciendo entre 90 y 120 vestidos al mes. Son colecciones exclusivas, como las que antes hacíamos para Fashion Week. En cada colección yo desarrollo las estampas y los lisos.

– ¿Cuál es tu fuente de inspiración?

– Yo me inspiro mucho de la arquitectura, el arte, la naturaleza. En noviembre, por ejemplo, todo guardaba relación con flores y pastizales…, puertas y paredes de Marruecos. Todo con mucho naranja, terracota, blanco, celeste por el cielo. En cada colección, con una estampa solo reproduzco en 10 vestidos, que siguen siendo superexclusivos. Ninguno es igual al otro y cada uno viene solo en un tamaño.  Dos cortos, dos midis, algunos que se puedan usar en ocasiones que no sean tan importantes como una boda. Cuidamos muchísimo la exclusividad de la colección. Se van creando consecutivas colecciones.

– ¿Cómo se conserva eso del vestido único?

-Podemos decir que el vestido es único, porque solo hay uno en este talle, en esta estampa y en este modelo. Eso, en otro país, es lo más exclusivo que hay. En Paraguay, todavía estamos acostumbrados al proceso artesanal. Nosotros tenemos ese proceso, pero lo que estamos ejecutando ahora en lugar de en dos veces al año, dos veces al mes.

– ¿Cómo resultó este cambio?

– Fue superdivertido, agrandamos el equipo. Entraron nuevas costureras. A mí me gusta recrear el look entero que yo me imagino.  Este año creé una marca de zapatos. La gente que trabaja en marketing y ventas son chicos y chicas que están capacitados por mí en la parte de asesoramiento de imagen. Nosotros siempre decimos: “Traé las opciones de zapato que tenés”. También asesoramos sobre qué aro te vas a poner, cómo te vas a peinar. Ayudamos a crear el look completo y eso es lo que más aprecian nuestras clientas.

– ¿Cambiaron mucho los eventos?

-Sí, y creo que dentro del rubro no estábamos listos cuando se dio la apertura, y tuvimos que adaptarnos rápidamente. Todos estábamos haciendo cosas que pensábamos eran de mayor uso. Los quince, las bodas, todos los eventos ahora son un poco más temprano (mediodía o tarde), pensando en el protocolo del aire libre. El estilo de la vestimenta debe ir acorde también. Ahí logramos introducir nuestro estilo, que es mucho más desestructurado, más relajado.

– ¿Eso qué implica?

-Siempre les digo a las clientas que se vino mucho la tendencia europea, o lo que se puede ver en las uruguayas o argentinas. Ellas no van a las fiestas con demasiado brillo y bordados, optan por lo más minimalista. Inclusive las brasileñas van en esa línea y refuerzan en todo caso el color, la estampa o el volumen. Juntando un poco todo eso, empecé mi búsqueda.

– ¿Por un sello personal?

-A mí siempre me gustó mucho el bordado y la pedrería. Antes compraba la tela en un color liso y personalizaba con el bordado en hilo. Pero, hace tres años, a mí me entró un enamoramiento hacia la estampación textil. En eso vengo trabajando muy fuertemente. Antes de la pandemia, hice la colección con Ricardo Migliorisi de estampas en seda natural. Luego, ese mismo año, hicimos la colección “Fiesta Latina”, también con Izumi Tachikawa, con estampas florales y coloridas que transmitían el alma latina.  Me metí profundamente en las colecciones con estampas textiles creadas por mí. Creo que eso gustó mucho a las clientas, y estamos empezando una etapa muy linda. Seguimos creciendo. Se puede aprender de los errores de la pandemia.

-Hoy se vuelve a todo lo que no sea masivo, porque hay una conciencia más fuerte en los procesos de producción.

– Para mí, el tema de lo masivo, en lo que respecta a la producción local, no es real, sobre todo, para los que somos diseñadores. Sí, hay en Paraguay fábricas enormes y maquilas, pero yo creo que lo de moda sostenible tiene que ver, sobre todo, con los procesos y el respeto de los tiempos. El interés principal de nuestro taller es la calidad, y hacemos controles exhaustivos. También tiene que ver con tener el personal adecuado, al que se le debe dar las mejores oportunidades. En este tiempo, está la importancia de tener el seguro social y muchas cosas que en el rubro de la costura en Paraguay todavía no se respetan lo suficiente.

– ¿En qué punto estamos en ese sentido?

– Estamos en un punto en que mucho debemos crecer todavía en cuanto a respetar tanto los procesos de producción como a las personas que los llevan a cabo. Eso es necesario para llegar a un ciclo que sea más real y más humano. Creo en crecer, pero eso de crecer no significa que se deje de respetar.

– ¿Pensás ampliarte dentro del rubro?

– Yo estoy empezando con cosas de decoración.  En ese sentido, por ejemplo, veo el uso sostenible de mis propios recursos.  Todos los excedentes textiles pasan por un proceso de corte y se reutilizan como relleno de los almohadones que estamos empezando a hacer. Guardamos todo para que no sean desechos, sino parte de otras cosas. Los retazos más grandes se convierten en tapabocas que regalamos a las clientas. Vamos cuidando, dentro de lo que se puede, porque todas las acciones que guarden relación con la moda sostenible también tienen que ser pensadas para que sean comercialmente correctas.

-Todavía hay un camino…

-Está el ideal y lo posible. Creo que todos queremos que la producción sea 100 % sostenible, pero hay cosas que no se pueden todavía. Este mismo año estuve averiguando sobre telas recicladas. Pensaba dar un salto y comprar por rollo. Pero aquí aún no tenemos tejidos que se adapten y sean óptimos para el tipo de indumentaria que creamos dentro de la marca. Entonces vamos a evolucionar en lo que podamos y en el ritmo correcto.

– ¿Proyectos para el año que viene?

-Quiero volver a generar colecciones cápsula con artistas nacionales. Siempre es muy linda la colaboración y la alianza. No solamente se genera un producto lindo y atractivo, sino que, además, es una pieza de arte que tiene identidad y que se puede llevar puesta.

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