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Sandra Lustgarten y el sexo: “Hay que perder el miedo”

La sexóloga argentina Sandra Lustgarten está convencida de que el tabú se combate con educación. “Existen problemas sexuales, pero en su mayoría tienen solución y cura”.

"Hay que crear la cultura de perder el miedo y consultar con la especialista a tiempo", dice la sexóloga Sandra Lustgarten. Foto: Gentileza

"Hay que crear la cultura de perder el miedo y consultar con la especialista a tiempo", dice la sexóloga Sandra Lustgarten. Foto: Gentileza

La sexóloga argentina Sandra Lustgarten está convencida de que el tabú se combate con educación. “Existen problemas sexuales, pero en su mayoría tienen solución y cura”.

 

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Con varios libros escritos sobre el tema (A mí me pasa lo mismo que a usted; Ellas quieren sexo, ellos amor; Desnudate conmigo y Sexo de a tres), presencia en medios televisivos argentinos y muchos años en la profesión, Sandra Lustgarten sigue buscando crear canales para educar sobre sexo.

En El Nacional brinda información y consejos a través de sus artículos, pero hoy accede a una entrevista para hablar sobre todo eso que queremos saber y no solemos preguntar.

-Estás formada en Psicología.

-Sí, me he formado en Psicología, soy licenciada. Luego hice tres postgrados en Educación Sexual, Sexología Clínica y Sexología Especializada en Discapacidades.

-¿Por qué elegiste volcarte en estas especialidades?

-La decisión fue una idea de otra persona a quien amé mucho, mi madre. Idea acertada, por cierto. Al ser psicóloga, puedo diferenciar diagnósticos. Si el problema que enfrenta quien me consulta es de tipo psicológico o si es por una dificultad clínica médica y en ese caso orientar al paciente en el origen del problema e indicar el tratamiento adecuado. Luego están las cuestiones más del tipo de tratamiento que necesita cada persona o pareja según el problema. Ahí sí se pueden elegir técnicas de coaching.

-¿Cuál es la labor de una coach sexual?

-El coaching se desarrolla no solo dando información, sino estableciendo qué tipo de indicaciones, juegos y alternativas existen en el vínculo. Esto para mejorar ya sea la performance o el juego íntimo de la pareja. Acá vale todo, según, no solo cómo lo vivencia cada paciente o experimenta, sino también según al modelo que tiene, a la educación y la cultura en la que vive.

-¿Por qué en pleno siglo XXI el sexo y la sexualidad siguen siendo tabúes?

-Pienso que el problema fundamental es la falta de educación sexual. Que se hable de sexo no significa que se eduque y que se informe sobre miles de dudas que tienen las distintas generaciones.

 

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-¿Cómo ayudaría una mayor apertura hacia estos temas en los vínculos?

-La gente tiene temor de hablar de sus problemas sexuales y quedar catalogados o etiquetados. Esto afecta la autoestima en hombres y mujeres. Muchas veces se usa en ese sentido para tener poder en la relación. Animarse a solucionar los problemas sexuales puede ser contradictorio para algunas parejas, ya que esto les sirve para salir de la relación o como excusa para exacerbar el conflicto. Es tan interesante lo que sucede en el ámbito de la vida sexual de una persona, y de dos ni te cuento.

-¿Cómo repercute en la sociedad?

-Las inseguridades juegan en un porcentaje muy alto. Los modelos sociales son los que van a construir la identidad sexual. Si nuestros antecesores nos llenaron de miedos, tabúes, mensajes moralistas, hace que no podamos evolucionar y que haya aun tanto recelo para la liberación sexual. El poder que pierde el hombre si la mujer se adueña de su sexualidad y se abre a experimentar y mejorar su calidad de vida sexual es tremendo.

-¿Cuál sería la mejor manera de educar para el placer y la plenitud?

-Hay diferentes medios para educar. Pienso que básicamente los medios deberían dedicar programas de psicoprofilaxis. Hablar más de estos temas de forma seria y no tan chabacana, pensando en lo que vende. Lo que vende no es casualmente lo que se necesita para mejorar la calidad de la vida sexual o para difundir técnicas de placer y ayudar a que las personas se conozcan mejor sexualmente.

-¿Qué lugar debe ocupar el sexo en la vida de pareja?

-El sexo alimenta y nutre la vida de una pareja. Una pareja que tiene mal sexo funciona mal en todas las áreas, porque algo falla en la comunicación y en el dar y recibir. Esto es como una bola de nieve. Si funcionan mal en la cama, esto repercute en la vida emocional de cada uno, y trae discusiones, conflictos, estrés y desgaste al entrar en un ciclo que se transforma en rutina.

-¿Es la exploración de la sexualidad una vía de autoconocimiento personal?

-La autoestimulación es ideal para las mujeres para conectarse con el propio cuerpo, conocer todos los puntos erógenos y saber qué zonas son las de mayor satisfacción. Lo mejor de todo es el entrenamiento que adquieren para explicar a sus parejas sexuales qué les gusta y qué no. No es lógico que queramos que una pareja se conecte bien con nuestros sentidos, si nosotras no nos conocemos lo suficiente como para saber que lo que hacen con nuestro cuerpo es placentero.

-En la cama, ¿realmente todo está permitido?

-En la cama está permitido todo lo consensuado y aceptado por ambos. Si es así, todo vale. La cuestión es que cuando uno se disgusta porque lo que le exigen no es algo aceptado y confirmado y no lo dice porque no quiere tener problemas, aparece abuso de poder. Entonces teme que decir que algo no le gusta pueda provocar que su pareja la deje o la engañe y acepta porque hay un beneficio secundario. Ahí empiezan los problemas en la relación o la toxicidad de quedarse en vínculos enfermos con cierto dominio sobre el otro, entrando en el terreno de la patología.

-¿Cómo está ligada la construcción de la autoestima y la vida sexual satisfactoria?

-La autoestima se fabrica de chiquitos, a través de la mirada del otro. En general, son nuestros padres quienes a través de la aceptación y de los mensajes positivos conformarán nuestra imagen de nosotros mismos. Pero eso no es suficiente, porque también tenemos una predisposición a que -por motivos más internos propios- tal vez con una personalidad débil por más que nos digan que somos brillantes, que nos llenen de mimos y halagos, esto no alcance para fortalecer nuestro yo. Por eso juegan varias variables acá. Pienso que la seguridad es fundamental para tener una vida íntima satisfactoria. Para eso hay que educarse sexualmente, por todas las vías posibles.

-¿El uso de lo erótico y la generación de estereotipos en los medios de comunicación y la publicidad nos están condicionando?

-Sí, pienso que los medios hacen mucho en contra de favorecer una sexualidad prolija, con conocimiento y respeto, adulterando el mensaje que se envía y cambiando la comprensión. Es muy importante dejar de inventar eslogan o de fabricar héroes sexuales. Porque esto provoca depresiones en muchas personas que no llegan a compararse con los modelos sexuales, idealizan y nunca pueden llegar a competir con esos modelos. Lo mismo sucede con el cuerpo, son estándares muy altos difíciles de alcanzar.

-¿Cómo se puede contrarrestar eso?

-Hay que ser más terrenal y entender que existen problemas sexuales, cientos, pero que hoy en día la gran mayoría tienen solución y cura. Hay que crear la cultura de perder el miedo y consultar al especialista a tiempo. Solo eso.

 

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