Connect with us

Lifestyle

Cerrar para abrir, dejar morir para que algo viva

La importancia de cerrar ciclos. Foto: Gentileza.

La importancia de cerrar ciclos. Foto: Gentileza.

POR Mónica Petrochelli*
Psicóloga social.

La vida es una continua sucesión de ciclos de vida y muerte. Algunos, naturales. Otros, arbitrarios. Cierres al fin. Como el año calendario, que en lo particular y tal vez como ritual, me gusta y me sirve para hacer balances, cierres, con la certeza de que lo nuevo solo puede venir si a lo viejo se le hace lugar, se le honra y agradece.

Los ciclos, relaciones, procesos que no se cierran, me resultan un “escape de energía” importante. ¡Es como una manguera pinchada! Está ahí, circula el agua pero sin fuerzas… La sensación de que “es pero no es; está pero no está”.

En algunos casos, podría decir que es casi como vivir “una realidad que no es”.

Entiendo que cuando somos parte de un vínculo, del tipo que sea, nos disponemos a iniciar un intercambio, dar y tomar, y que cuanto más equilibrado sea ese intercambio, más será posible que el vínculo perdure y crezca en el tiempo.

Algunas veces ese equilibrio se altera, dando o recibiendo una parte más que la otra, y así, poco a poco, con más o menos consciencia, con más o menos conflicto, las relaciones comienzan a resquebrajarse.

“No se termina el amor, se termina el intercambio”, me dijo una vez un gran maestro.

Desde la mirada sistémica, base de las constelaciones, tomo algunas sentencias sobre el equilibrio que tal vez, te sirvan como a mí. Te comparto algunas, para mí significativas:

  • Nadie debería dar aquello que necesita para sí.
  • Ninguna vida es más importante que otra.
  • Para dar, es necesario haber tomado antes.
  • Nadie puede dar aquello que no tiene.
  • Lo que se acumula, se degrada.
  • No des a alguien más de lo que pueda afrontar como deuda.
  • La incondicionalidad perturba el equilibrio.
  • No podemos obligar a alguien a que acepte lo que queremos darle.
  • No exigir a otro que retribuya lo que damos, ya que eso no sería dar, sino invertir.
  • No podemos obligar a alguien a que nos dé.
  • Desvalorizar lo que hemos recibido, no disminuye la deuda.
  • Desvalorizar algo (o a alguien), nos impide aprovecharlo al máximo.
  • La importancia de valorizar lo que damos.
  • Recibir como regalo lo que podríamos dar, hace que el conquistador que hay en nosotros, nunca despierte.
  • Dar sin que nos pidan, probablemente genere un desequilibrio en ese sistema.
  • Quien toma más de lo que necesita, deja a otros sin nada.
  • Quien toma algo que no ganó por sí mismo queda condenado a perderlo o no disfrutarlo.
  • Las viejas marcas de carencias pueden traer voracidad en el tomar e insatisfacción con lo que se obtiene.
  • Debe respetarse la palabra dada.
  • No deberíamos tomar algo que no valorizamos.
  • Dar cosas que no tienen valor no es dar, es descartar, y no nos da derecho a exigir compensación alguna por ello.
  • No debemos hacer que otros pidan por nosotros.
  • Enmascarar el tomar mostrándolo como un dar, tal vez no sea genuino.
  • Concluido un intercambio, una vez compensado lo que dimos, no debemos esperar nada más, a menos que demos nuevamente.
  • Dar, no nos hace superiores.
  • Tomar, no nos hace inferiores.
  • La victimización: cuando alguien se niega a tomar lo que necesita.
  • Debemos aprender a ganar lo que es nuestro: un niño consentido nunca crece.
  • Aferrarse a la víctima no permite resolver.

Es profunda y reveladoramente interesante mirarnos a través de estas sentencias, y valiosamente transformador, animarse a hacer cierres.(para nuevas aperturas)

Te cuento lo que para mí que es hacer un cierre, ya sea de un año, de procesos, de una relación o situación. Cerrar(me) implica disponerme a reconocer: qué aprendí, qué gané, cuál fue el intercambio, y en qué momento eso cambió; qué cambió y en qué aspectos crecí.

Y agradecer “por todo”. Sí, por todo. Aún por lo doloroso, porque ahí es donde más tuve que “domar mis recursos, mis monstruos, mi carácter, mi ego, mi niñita herida”.

Y volver a agradecer, por lo que aprendí (de mí) en cada situación.

Y ahora sí… cerrar para abrir. Abrir a lo nuevo incluyendo todo lo que me regaló “eso que estoy cerrando”.

En todos los ámbitos: relaciones, proyectos, trabajos, modos de funcionar, espacios y actividades, equipo de trabajo (vale para todo).

Reconocer y agradecer, para mí las dos llaves para Abrir con integridad y bien parada.

Así “cierro para abrir”.

¡Importante! Cuando algo me duele o enoja, me lleva un tiempo más, aunque sé que el ciclo es el mismo…

Clave para mí: sé que algo no está cerrado cuando:

–Me sigue ocupando tiempo en mi cabeza.

–Me sigue doliendo.

–Me siento estancada a algo nuevo.

–Me sigue enojando o molestando.

Nunca lo que sucedió pudo haber sido de otra manera, aunque es tan necesario revisar cuando en una relación, en un vínculo, en una situación, el intercambio se desequilibró.

Y es que si no hay equilibrio en el intercambio, es imposible que una relación se sostenga saludablemente.

Entonces, vale el trabajo de revisar cuáles son las creencias que tenemos respecto a lo que damos, a lo que esperamos, a las expectativas del otro, o nuestra dificultad para pedir claramente lo que necesitamos. Siempre, siempre tenemos la posibilidad de elegir quiénes queremos ser de ahora en más, quitar las expectativas en relación a los otros, y hacernos cargo de quienes estuvimos siendo y decidir qué hacer de ahora en más.

Bien vale animarse a mirar cuáles son esas creencias, vínculos, espacios, aspectos nuestros que ya no tienen nada que ver con la vida que queremos vivir hoy. Dejarnos morir un poquito para vivir más coherentes, íntegros y plenos.

Algo tiene que morir para que algo nuevo surja. Sin miedo, con la certeza de que lo mejor está por venir, y que eso que muere, también es parte de un plan mayor de vida para nuestra expansión y desarrollo.

*Página web: www.monicapetrochelli.ar

Click para comentar

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Los más leídos

error: Content is protected !!