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Oigan, toquémonos: tres puntos erógenos además del G

Foto: abc.es

Foto: abc.es

Un repaso anatómico a las zonas habitualmente menos exploradas de la sexualidad femenina.

Hoy va sexo que ay, agosto y su calor, y, bueno, también porque el lunes fue el Día del Orgasmo Femenino. Así que sí, sexo, pero sobre todo para y con nosotras mismas. Yo, mí, me, conmigo me apaño. Un apaño que todavía —mamacita tener que decir esto— está entre mal visto / visto de reojo / vetado en algunas zonas o/y hogares y/o sociedades.

Mi generación, las anteriores, y todavía las de después, hemos crecido con las estiradas de penes hasta el infinito de los niños con un “qué gracioso, ya empieza”, o a lo sumo un “estate quieto” con una sonrisita escondida de “ay, qué pillín”. Y con el mal y todas sus consecuencias demoniacas y médicas —inventadísimas, por supuesto, mentiras como submarinos—que suponía que las niñas nos tocáramos.

No, las niñas no se tocaban ni se tocan. No de forma generalizada. La masturbación femenina no está extendida como lo que es, algo saludable y necesario. Y es eso, y no lo contrario, el mal con todas sus consecuencias. No del demonio, y no médicas tal y como nos las contaron, sino por los problemas en el desarrollo social y sexual que pueden suponer, y palpables y tangibles en las relaciones y en la comprensión del sexo, del deseo: qué nos apetece y qué no y qué queremos probar y qué no y dónde queremos que nos toquen y dónde no y cuándo queremos que nos toquen y cuándo no. En el consentimiento.

Siempre me fascinó —aún— el velo bien opaco puesto sobre el sexo, sobre todo para nosotras y con nosotras mismas. Como si no tuviese cada ser de este mundo genitales, sean como sean, y no hubiese nacido la práctica totalidad de la humanidad por el tradicional método Pene conoce a Vagina.

La cuestión, que sobre este tema, hoy la información os lo va a dar Megwyn White, que es la directora de Educación de Satisfyer. ¿Por qué? Pues porque se han pergeñado un cuestionario con dudas y preguntas sobre diferentes puntos erógenos de nuestros cuerpos siempre serranos y bellos.

Os comunico antes de empezar con el repasito geográfico-anatómico tres cosas:

Una, que a mí Satisfyer no me paga ni me regala nada, que qué más quisiera yo pero no, que además en esta casa los cohechos no están permitidos. Es porque hace un par de semanas me escribió Paula, de la agencia de comunicación de esa empresa, proponiéndome esto y diciéndome que “ojalá muchas hubiéramos tenido a mano antes” esto. Y yo pensé “yes, yes, claro que yes, mis señoras no pueden quedarse sin esta información de importancia vital para la salud física y mental de cada día”.

[¿No habéis visto el vídeo de ‘yes, yes, claro que yes? Pues venga.]

Dos, que hablamos de cuatro puntos erógenos —sobre los que la ciencia no ha llegado a consenso, por cierto—, PERO: ni en todas son los mismos, ni tienen por qué resultar con la misma intensidad, que habrá a quien le funcionen bien para el placer unos y otros no, que no son localizaciones exactas con calle y número sino áreas nerviosas que escudriñar, que cada una tiene las zonas erógenas donde le dan las ganas ya sean los pies o los omoplatos y que aquí el objetivo es aportar información para que luego hagamos con ella lo que nos venga mejor.

Tres, que las respuestas, en principio, van dirigidas a mujeres y, cuando habla de parejas, aparentemente son parejas cishetero. Pero hacedlo extensible a cualquier conexión de cuerpos porque hay de sobra cosas con las que sustituir “pene” cuando se da la casuística.

¿No exigíamos el otro día diversión? Pues venga.

[Es larguísimo, así que voy a intentar condensarlo. Ah, y lo que va en corchetes soy yo].

Es la imagen más parecida a la postura del misionero que he encontrado en el ‘Kamasutra’. Foto: El País.

Punto A. Qué es?

Es la zona erógena del fórnix anterior. Se encuentra en la parte superior del canal vaginal, en la hendidura donde el cuello uterino desciende y forma un espacio abovedado, entre el cuello uterino y la vejiga.

Qué tiene de especial?

Puede ser increíblemente sensible y conducir a un orgasmo profundo y visceral. Es una zona muy potente, ya que conecta con muchos nervios diferentes, lo que la convierte en un área maravillosa para ampliar la capacidad de placer.

Cómo nos lo encontramos?

Puede ser difícil llegar al orgasmo en el punto A por tu cuenta, pero no imposible. Necesitas encontrar la punta de tu cuello uterino, ya sea con la mano o con un juguete. Cuando el cuello del útero está bajo puede ser más fácil con la mano. Yendo al final de la vagina sentirás la punta del cérvix que será suave y bulbosa, como la punta de una nariz. El punto es esa pequeña hendidura donde el cuello del útero se une a la parte superior del canal vaginal en dirección al ombligo.

¿Estimulación?

Si es con un juguete, necesitarás algo lo suficientemente largo como para alcanzarlo: puede estar hasta a 12 centímetros.

Las mejores posiciones [por su ergonomía, en una relación con otro ser a bordo] Misionero con las piernas sobre los hombros, perrito y vaquera invertida mientras se inclina hacia adelante.

Dos detallitos

Uno, que puede llevar tiempo acceder al punto A y requiere buena preparación. A medida que aumenta la excitación, la vagina se expande alargando y ensanchando su forma. Este fenómeno se denomina “tentación vaginal” o “abombamiento”. No se puede acceder a él hasta que se ha producido la dilatación vaginal, ya sea por estimulación del clítoris o por penetración.

Dos, que para muchas, estimular este punto también puede ayudar a aumentar la lubricación vaginal. [De hecho, el A lo descubrió el médico malayo Chua Chee Ann, en los noventa, mientras hacía un estudio sobre sequedad vaginal].

Punto G. Qué es?

[Como no os sepáis este, igual hasta he de plantear montar un curso presencial para la temporada otoño-invierno, aunque espero que no tengamos que llegar a eso.]

Al G también se le llama Gräfenberg, en honor al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, el primero en descubrirlo [científicamente hablando], y se corresponde con la zona donde se ramifica el clítoris interno junto con la esponja uretral, muy sensible, que está rodeada de tejido eréctil, así como de glándulas y conductos que se llenan de una sustancia fluida cuando se excita.

Qué tiene de especial?

En términos de beneficios, es un punto maravilloso para estimular antes de la penetración [si va a haberla, si no, también, que aquí no somos coitocentristas] y como una forma de construir la energía del orgasmo.

Cuando la estimulación se produce con la mano, podrás sentir que los tejidos y los bulbos del clítoris se hinchan y, por lo tanto, crean presión en las paredes laterales de la vagina. Esto es un indicio de que la penetración es más probable que sea bien recibida y aún más placentera [no somos coitocentristas y además aquí no se habla específica ni exclusivamente de penes].

Durante la penetración, explorar la zona poco profunda del primer tercio de la vagina es otra forma maravillosa de dar al punto G la atención que merece. Muchos hombres cometen el error de friccionar demasiado y demasiado rápido [¿Sí? Nooo, no lo puedo creer. ¿Existen todavía hombres que parece que están con el mando de la Play? ¿En serio? SÍ]. Esto limita la capacidad de la mujer para excitarse y también el acceso a los músculos del suelo pélvico que pueden ayudar a amplificar el placer y el orgasmo.

Cómo nos lo encontramos?

Está entre 2,5 cm y 7,5 cm dentro del canal vaginal, en la pared superior de la vagina. [Pero en esto, como en todo, cada una tendrá su trayecto, que no hay dos canales vaginales iguales.]

¿Estimulación?

Es importante la excitación antes de pasar a él. Hay varias formas de explorarlo. Una es empezar con la estimulación directa del clítoris con los dedos o con un juguete [o con lo que quieras]. Puedes hacer esto con una ligera presión hacia el clítoris y luego también experimentar otros tipos de estimulación como golpecitos, caricias o succiones.

Estimularlo con una presión directa y constante puede provocar una intensa sensación cuando estás excitada y, en algunos casos, puede incluso provocar una potente liberación de fluido que a veces se denomina squirting o eyaculación femenina [no, no es un mito].

Las mejores posiciones [por su ergonomía, en una relación con otro ser a bordo]

Misionero, porque facilita la relajación y acceso. Y perrito, porque permite acceder desde atrás. También puedes acentuar la estimulación dejando caer la parte superior de tu cuerpo para permitir un ángulo más fácil para golpear el punto G y da la oportunidad de estimular también otras zonas maravillosas como las nalgas y el clítoris con la mano libre.

Con la penetración, la posición a cuatro patas puede ser una gran manera de explorarlo con empujes poco profundos. Y tienes un poco más de control en esta posición.

Esta es una de las ilustraciones del bonito y didáctico ‘Sexbook. Una historia ilustrada de la sexualidad’ (Lumen, 2021), de María Bastarós y Nacho M. Segarra que creo que os recomendé ya, pero que si no, lo hago ahora. Foto: El País.

Punto K. Qué es?

K de Kundalini. En el hinduismo, Kundalini es una forma de energía divina que se encuentra en la base de la columna vertebral [aquí divinas son muchas cosas, pero todas corpóreas y tangibles], donde el plexo sacro está dotado de muchas terminaciones nerviosas que también se cruzan con los genitales.

Qué tiene de especial?

Que por su ubicación, tocar y estimular esta zona puede ayudar a alcanzar a muchas otras al mismo tiempo. Y cuando se hace con cuidado e intención, puede liberar una energía intensa.

Cómo nos lo encontramos?

Es básicamente la zona de la base de la columna vertebral, justo por encima de las nalgas.

¿Estimulación?

Te recomiendo que utilices una herramienta más sutil que ayude a activar las terminaciones nerviosas de esta zona, como un cepillo seco o una piedra caliente. Intenta hacerlo con una presión firme y mucha intencionalidad. Puede ser sensible para algunas personas. Si lo es, prueba con un toque más suave y ligero y utiliza las puntas de los dedos.

Las mejores posiciones [por su ergonomía, en una relación con otro ser a bordo]

En pareja, el aceite de masaje caliente o el lubricante combinado con un masaje firme para estimular. Deslizar la cabeza del pene lentamente hacia abajo al llegar a este punto y luego moverse entre las nalgas también puede ser una increíble preparación para la penetración [aquí, perrito y vaquera invertida serán vuestras aliadas].

Punto U. Qué es?

Recibe su nombre de la uretra y corresponde a la zona que rodea el orificio uretral entre el clítoris y el orificio vaginal. Puede ser una zona muy sensible, ya que se corresponde indirectamente con los nervios uretrales, así como con los bulbos del clítoris y el punto G a través de la esponja uretral.

Qué tiene de especial?

Puede no ser tan intensamente placentero como el punto G o el punto A [pero eso, simplemente puede, dependerá de cada una]. Sin embargo, es una zona maravillosa para que los jugos fluyan. También es una zona erógena menos conocida y, por lo tanto, puede ser muy excitante de descubrir.

Cómo nos lo encontramos?

Puedes utilizar tu dedo o un vibrador de dedo junto con lubricante y explorar deslizando tu dedo por la zona con un suave toque.

¿Estimulación?

Siempre con un buen lubricante, la mejor manera de estimular este punto directamente va a ser con una vibración pequeña, puede ser un vibrador, un dedo o una lengua [para esto necesitas ese segundo ser a bordo a no ser que seas contorsionista o te falten costillas por lo que sea].

Las mejores posiciones [por su ergonomía, en una relación con otro ser a bordo]

Una en la que te sientas cómoda y puedas acceder fácilmente.

Más cositas

Ninguna hoy, que bastante tarea tenéis con todo lo anterior. Me guardo las cosas para la semana que viene.

P.D. Mi amigui María Zuil, que curra en El Confidencial pero eso no nos impide el cariño, que en el cariño no hay competencia, está preparando una cosa sobre la menstruación y necesita que le echéis una manita. Os comparto aquí el enlace al documento para responder (yo ya lo hice, os prometo que se tarda un plis, y así contribuimos a la info sobre nuestras reglas, va).

Abracito, mujeres libres para toquetearse ✨

Esta, también del ‘Kamasutra’, es la que ahora llamamos estilo perrito a cuatro patas doggy style. Foto: El País.

* Nota de edición: Esta pieza corresponde a la sección de Feminismo de El País, fue escrita por Isabel Valdés.

Fuente: El País.

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