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El sexo durante el embarazo

POR Sandra Lustgarten
Psicóloga, sexóloga. Matrícula N.º 19529.

¿Las mujeres sienten más durante el embarazo? Los prejuicios siempre han sido los responsables de los temores que las mujeres abrazamos durante toda nuestra sexualidad. Quedar embarazada en la adolescencia siempre es un miedo aterrador, algo se hizo mal, algo no se cuidó y las consecuencias quedan a la vista. Sin embargo, cuando el embarazo es buscado, deseado en el ámbito de la pareja, la mujer se siente relajada, los temores sobre la posibilidad de quedar embarazada cuando no se está en busca de la reproducción es uno de los motivos de apatía sexual, pérdida del deseo, y aislamiento.

El embarazo incrementa algunas hormonas, sobre todo después del tercer trimestre, los primeros tiempos se padecen síntomas que hacen que la mujer se sienta terrible, se debe acostumbrar a los cambios en su cuerpo, los pechos se regurgitan y su abdomen se endurece, aparecen náuseas, somnolencia y otros factores que hacen que este primer trimestre sea molesto para la intimidad. El temor durante las relaciones sexuales circula alrededor de la fantasía de daño. Sin embargo, la mujer logra despreocuparse del temor a quedar embarazada y en ese sentido se relaja mas.

¿Sentirme sexy con el embarazo es una eutopía?

Para nada, muchas mujeres se sienten sumamente sexys, sus pechos se vuelven llamativos, se excitan fácilmente, todo el cuerpo adquiere una gran sensibilidad. De hecho, es muy común que la mujer embarazada mejore la calidad de sus orgasmos o manifieste que aumenta la frecuencia sexual, ya que siente más toda estimulación. El flujo de sangre aumenta hacia la zona pélvica, mejorando la sensibilidad pélvica con la posibilidad de tener orgasmos múltiples.

En algunos casos, las mujeres pueden sentir insatisfacción sexual y esto se debe a que la sangre no drena de los genitales, y la consecuencia es la dificultad de llegar al clímax.

Démosle una chance a los juguetes sexuales

La fantasía siempre es un punto a favor de conseguir mayor excitación, los juguetes aportan a la relación, no restan, como algunas parejas creen, las mujeres tienen necesidades y deseos y estar embarazadas no limita una sexualidad lúdica, siempre y cuando sea cuidadosa y atenta a los signos de peligro. El peligro que existe es que al introducir cualquier juguete erótico que no esté desinfectado, la mujer se provoque una infección urinaria, y también esto puede ser causado por el uso del mismo de una zona anal a una zona genital.

Cuando él me mira, dejo de ser feliz

La condición del embarazo es algo que debe ser aceptado, cuando aparecen las dudas sobre nuestro estado o cuando vemos que nuestro estado físico cambió y nuestra imagen no se ve bien, que no estamos acostumbradas a este cuerpo, que poseemos un cuerpo que no es nuestro, que nos restringe en movimientos y que nos hace sentir vulnerables, entonces algo está sucediendo desde lo emocional que expresa que no estamos aceptando este cambio en nuestra vida. Algunas mujeres reaccionan evitando el sexo y encerrándose en sí mismas. La imaginación juega en contra, el miedo es a no gustar, a no ser atractivas, a no poder mantener vivo el deseo de sus parejas.

Las emociones nos conducen a una vida sexual intensa

Ser positivas en todo lo que imaginamos y deseamos ayuda a encaminarnos hacia lo que queremos conseguir, tenemos que entender que el varón, si bien puede sentirse incluido en la gestación, la mujer tiene el poder de que esto ocurra, muchos hombres manifiestan con tristeza y ansiedad que no logran conectarse con el embarazo, que sienten que la mujer se vuelve egoísta, como celosa de compartir lo que le pasa; sin embargo, las mujeres también desde su lugar relatan que desde que se anoticiaron sus parejas del embarazo notan una temeridad para el encuentro sexual, la conocida fantasía sexual de los varones de que él bebé sentirá las relaciones sexuales, es una preocupación muy común en los varones, pero además una idea que los hace poner distancia y evitar el sexo, lo cual angustia mucho a la mujer. Nada más erróneo, ya que el bebé está inmerso en el saco uterino, resguardado de todo contacto posible con el miembro masculino.

Los cambios emocionales en la mujer suelen ser comunes durante esta etapa, por lo cual puede surgir un intenso deseo de tener sexo y días posteriores un rechazo total. Esto se debe también a los cambios hormonales y físicos. El sexo durante el embarazo puede ser ilimitado, no hay por qué preocuparse, no puede adelantar el parto, la mujer debe saber que en caso de que sienta contracciones intensas debe parar, la excitación puede provocarlas, pero esto no determinará un parto rápido. Las posiciones sexuales ayudan a tener relaciones sin dolor, más placenteras y en los casos en que el volumen de la panza sea un impedimento, entonces algunas posturas suelen ser la mejor opción. La confianza es fundamental en la pareja, y durante el embarazo la magia que produce sentir que uno puede mostrarse como es, hablar de sus dudas o inquietudes, transmitir los miedos, pedir lo que le gusta, mostrarse con el cuerpo que tiene sintiéndose cómoda y disfrutar del sexo aun con las limitaciones que pueda tener.

Es lógico que haya un periodo de adaptación a una sexualidad diferente, las incomodidades de los diferentes estados hacen que la pareja deba tener sexo de formas diferentes, buscando la comodidad del cuerpo, evitando la presión y fuerza. Esto no hace como muchos creen que las relaciones se vivan como antinaturales, todo lo contrario requiere que la pareja esté más concentrada en el otro, en su cuidado, buscando formas y ritmos adecuados para hacer que el encuentro sea satisfactorio.

Es común que los varones sientan más deseos que antes

Algunas mujeres experimentan esta conducta como algo negativo, creen que de esta manera el hombre manifiesta su disconformidad; sin embargo, es todo lo contrario. “Cuando no tengo ganas y se lo digo, tengo miedo de que él piense que es una excusa porque ya no me interesa, o no me gusta cómo lo hacemos, en algunas ocasiones pierde la erección y yo siento que ya no le gusto y no se anima a decírmelo, y así pasamos nuestros días”. Ser francos, resaltar los sentimientos dando cuenta de que es lo único que en esta etapa sostiene el amor en la pareja, entender que es una época de acostumbramiento y que ambos deben adaptarse a estos cambios, hablar los miedos, sacarlos afuera, mirarse a los ojos, buscar puntos de encuentro, tocarse, acariciarse, besarse, manifestar los sentimientos, acompañarse y comprenderse, ayuda en esta etapa de cambios.

Es importante entender que nadie nos enseñó a ser padres, que nadie nos contó sobre este tipo de miedos, y que solo la experiencia es la que muestra las herramientas que poseemos para sortear estas dificultades, lo más importante es que esto se vive de a dos y cuando las cosas son de a dos, suelen ser más fáciles de manejar. El vínculo que existe en una pareja antes de la llegada de un hijo se ve amenazado, pero esto no tiene por qué cambiar, la vida en pareja es hermosa, y siempre que el vínculo esté reforzado y que la pareja se sienta fuerte, indestructible, se vivirá esta etapa del embarazo como un camino de tránsito que resulta del crecimiento y madurez de la pareja.

Hay hombres que se ponen celosos, ¿es cierto?

Algunos hombres sienten que no son parte de este estado, como si el embarazo fuera de la mujer solamente por el hecho de no llevar al feto en su vientre; sin embargo, los hombres deben participar y pueden hacerlo de diferente modo. El sexo en esta etapa puede ser vivido con mucho éxtasis, sobre todo si se complementan las personas. El fruto del amor de esa pareja es visible, y esto se experimenta en todo momento. El deseo se sostiene aun con los cambios que se vuelven notorios en el cuerpo de la mujer, solo que hay que saber exhibir lo mejor de cada una.

Instagram: @sandralustg

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