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Efectos de la guerra: subió el precio de la energía y amenaza la economía europea

La alternativas adoptadas por la falta de suministro energético, consecuencia de las medidas contra Rusia, generaron un aumento de precios récord en derivados del gas natural, el carbón y el petróleo. España registró el mayor índice de inflación en 36 años. Foto: Agencias.

La alternativas adoptadas por la falta de suministro energético, consecuencia de las medidas contra Rusia, generaron un aumento de precios récord en derivados del gas natural, el carbón y el petróleo. España registró el mayor índice de inflación en 36 años. Foto: Agencias.

Los efectos de la guerra en Ucrania ya tuvieron su primer impacto en la economía europea en marzo, con precios récord en la energía e índices inflacionarios con cifras inéditas desde hace más de 30 años.

En el caso de la energía, los precios se dispararon durante este mes, de la mano de las menores reservas de gas natural y carbón, y el incremento en el precio del petróleo.

Mientras Europa trata de cortar su dependencia energética de Rusia, una meta difícil de cumplir en el corto plazo, tanto la industria como los consumidores ya reciben el impacto de la suba de los precios, especialmente marcada en el caso de los combustibles y los alimentos.

“Los precios al comienzo de marzo fueron tan altos que ya comenzamos a observar una destrucción en la demanda de la industria europea”, señaló Fabian Ronningen, analista en la energética noruega Rystad a la agencia de noticias Bloomberg.

En los últimos días, la suba en el precio de la energía se vio agravada por la posibilidad de que Rusia deje de proveer suministro a los países europeos que, en el caso del gas ruso, representa más del 40% de las importaciones de ese combustible en la Unión Europea (UE).

En tanto, en búsqueda de alternativas por la crisis, Europa comenzó a recurrir al carbón, una de las fuentes más contaminantes, cuya producción se incrementó en un 21% anual durante este mes.

Italia fue el país que más sufrió los precios elevados de la energía con un promedio de 303,80 euros el megavatio por hora; seguido por el Reino Unido y Francia.

Ya antes del conflicto la presión de los precios de la electricidad era tal que en el último índice de inflación de la Eurozona correspondiente a febrero, la electricidad aumentó en un 32% anual, muy por encima del 5,9% del promedio general, el cual hubiera sido del 3,1% sin dicho componente.

Consecuencias económicas de la guerra

Este mes los efectos de la guerra en la economía real ya se hacen sentir, con una inflación en España que repuntó al 9,8% anual en marzo -la mayor en casi cuarenta años- mientras que, en Alemania, los precios subieron 7,3%, un récord desde la reunificación del país en 1990.

Tanto Destatis (la agencia de estadísticas alemana) como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) español -los primeros países europeos en brindar datos oficiales de la inflación de este mes- coinciden en que la guerra en Ucrania fue el principal impulsor de los precios en marzo, los cuales ya se mantenían elevados previo al conflicto.

La aceleración en los precios de marzo se reflejó en la comparación mensual que en España y Alemania marcó cifras del 3% y 2,5% frente al mes anterior.

La dependencia de los protagonistas del conflicto es uno de los motivos: Rusia y Ucrania proveen casi un tercio de las exportaciones mundiales de trigo, mientras que Moscú también es un importante proveedor de hidrocarburos.

“Mientras más prolongada sea la guerra, más grandes serán los costos”, subrayó este miércoles la presidenta del Banco Central Europeo (BCE) y ex directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde en una conferencia en Chipre.

Del mismo modo advirtió que existen “significantes riesgos para el crecimiento” y “considerable incertidumbre” en la economía europea, aunque desestimo que caiga en un escenario de esta ínflación (subas en los precios y bajo o nulo crecimiento) ya que, incluso en el escenario más “severo” del BCE, por el momento se espera una expansión del 2% durante este año.

La entidad monetaria, al igual que la Reserva Federal estadounidense (FED) se ve enfrentada a encontrar un equilibrio entre subir las tasas de interés, actualmente en mínimos, para contener la inflación (la cual más que duplica su meta del 2% anual), y no realizar dichas subas de forma brusca ya que ello podría desencadenar una recesión.

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