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Sierra de Mantiqueira: un viaje idílico por un paisaje conocido como “la Toscana brasileña”

Cascada de los amores. Sa Bento de Sapucái. Gobierno de San Pablo. Foto: Gentileza

Cascada de los amores. Sa Bento de Sapucái. Gobierno de San Pablo. Foto: Gentileza

Brasil, con su caleidoscopio de paisajes que incluye desiertos, cañones, valles cortados por ríos navegables, playas idílicas, ciudades cosmopolitas, montañas de aire europeo, selva y sabanas, siempre sorprende con nuevos destinos. Uno de ellos es la Sierra de Mantiqueira, una región de más de 500 km que se extiende por la frontera de los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y San Pablo y suele ser comparada con la Toscana italiana por su extensión, clima y paisajes.

Formada por áreas de protección ambiental, bosques de Mata Atlántica, cascadas, ríos y montañas que se formaron hace al menos 60 millones de años, la Sierra de Mantiqueira tiene un clima típico de montaña. Ese aire montañoso le hace ideal para ser visitada en los meses más fríos del invierno sureño, especialmente entre marzo y agosto, donde la neblina suma encanto a sus parajes bucólicos. Con alturas que van desde los 1.200 a los 2.800 metros sobre el nivel del mar, la región tiene temperaturas muy bajas en invierno; durante el verano los días son soleados, pero las temperaturas siguen siendo perfectas para quienes huyen del calor.

La región suma 21 ciudades, pueblos y distritos, y la más conocida de ellas es Campos de Jordán, un centro de turismo invernal y campestre de fácil acceso desde la ciudad de San Pablo y sus alrededores. También destacan sus vecinas San Antonio do Pinhal y San Bento do Sapucaí, donde hay menos tránsito, pero muchas opciones de placer en armonía con la naturaleza. Las cascadas y los bosques se combinan con sus jardines botánicos y opciones de turismo y gastronomía con influencia europea.

MarcoAnkosqui_Portal_CamposDoJordao. Foto: Embratur.

Fondue, arquitectura de reminiscencias alpinas y bajas temperatura son algunos de los detalles que hacen de Campos de Jordán el destino invernal por excelencia, a 180 km de la capital paulistana. La ciudad recibe miles de visitantes durante todo el año, especialmente en el mes de julio, cuando se engalana para su Festival Internacional de Invierno, un tradicional encuentro de música clásica. La ciudad cuenta con una amplia oferta de diversión y alojamiento para jóvenes, familias y parejas en plan de romance. Además de su buena oferta gastronómica, vale la pena subir a su teleférico (el más antiguo de Brasil, fundado en 1972), y animarse a un paseo en el antiguo ferrocarril de la región, el “Maria Fumaça”. Como es una de las atracciones más populares del recorrido, conviene comprar las entradas al tren con antelación.

A diferencia de Campos de Jordán, en la vecina San Antonio do Pinhal -a 16 km- el turismo no se concentra en los centros urbanos, sino que se descubre gradualmente a lo largo de los caminos rurales, por lo que la opción de visitarla en auto es la más conveniente. En su mayoría regenteadas por familias, las fábricas de aceite de oliva reciben a los visitantes para realizar visitas guiadas por los olivares. La misma propuesta permite al turista conocer queserías, pequeñas bodegas y cervecerías artesanales, algunas de las cuales también cuentan con restaurantes (la comida europea es lo más tradicional en la región) y posadas de pocas habitaciones, todas con atención personalizada.

Tren Maria Fumaca -Serra Mantiqueira – Governo de Sao Paulo. Foto: Gentileza.

El mini centro de São Bento do Sapucaí (a 33 km de Campos de Jordán) cuenta con pequeñas tiendas, cafeterías y panaderías especializadas en productos de fermentación natural, y al igual que la cercana San Antonio do Pinhal ofrece buena infraestructura turística y opciones de alquiler de casas en la montaña a través de aplicaciones. A pesar de su ambiente calmo y en comunión con la naturaleza, la región tiene una muy activa agenda de eventos turísticos y culturales.

Cómo llegar: Siempre es posible para los turistas paraguayos llegar hasta a Brasil por vía terrestre. Para quienes optan por viajar en avión, existen numerosas frecuencias diarias que conectan la capital paraguaya con los principales hubs aéreos brasileños, como San Pablo, desde donde es posible viajar a la Sierra da Mantiqueira en automóvil o en autobús.

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