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Santa Cruz se rebela contra la policía y la militarización del gobierno boliviano por el conflicto del censo

Policías antimotines de Bolivia retiran unos neumáticos que eran usados para bloquear calles en Santa Cruz. Foto: Infobae.

Policías antimotines de Bolivia retiran unos neumáticos que eran usados para bloquear calles en Santa Cruz. Foto: Infobae.

Sus habitantes no permiten que las fuerzas de seguridad ingresen al departamento que cubre un tercio del territorio de Bolivia.

Los habitantes de Santa Cruz no permiten que la policía boliviana ingrese al departamento que cubre un tercio del territorio nacional ante la obstinación del gobierno de Luis Arce de posponer por dos años un censo que debía hacerse en estos días.

Las posiciones se han hecho irreductibles tanto de parte de quienes exigen que el censo se haga el próximo año para demostrar que en Bolivia hay más votantes que habitantes, como de parte del gobierno, que lo quiere demasiado cerca de las elecciones de 2025.

En las carreteras que llevan a Santa Cruz y en las calles de la ciudad capital los ciudadanos no permiten el tránsito de policías enviados en autobuses por el gobierno desde el altiplano, con el argumento de que llegan sólo a maltratar a los cruceños.

El gobierno ha respondido con dureza, enviando un contingente de soldados del ejército al territorio rebelde y anunciando que los responsables de la paralización de actividades, por 19 días hasta ahora, serán sometidos a severos procesos penales.

Los militares no han dicho nada, como tiene que ser, pero queda la duda de si usarán las armas en los territorios rebeldes, porque los comandantes se niegan a obedecer órdenes que no lleven firmas y sellos que los protejan.

Grupos de choque del gobierno asesinaron con furia a José Eduardo Sosa (28) en el barrio Latino de Santa Cruz, con tanta furia que le arrancaron el corazón a puñaladas, con lo que la tensión creada por el tema del censo alcanzó horrendos niveles.

La ministra de la presidencia, María Nela Prada, dice que en las próximas horas el gobierno anunciará la fecha del censo, probablemente en abril de 2024, con lo que dará por cerrado el tema a pesar de las protestas de Santa Cruz, Tarija, La Paz y Beni, 80% del territorio boliviano.

Todo esto mientras el partido de gobierno se hunde en una profunda división que ha llevado al ex presidente Evo Morales a definir como traidores al presidente Arce y al vicepresidente David Choquehuanca, porque lo quieren jubilar o directamente entregarlo a la DEA de Estados Unidos.

Morales sugirió a Arce resolver el tema del censo cediendo algo a las regiones que exigen fijarlo para el próximo año, pero el presidente está obstinado en vencer en esta prueba y someter al departamento que tiene casi la mitad de los habitantes de Bolivia.

La tozudez del presidente es contradictoria con su anunciada intención de ir a la reelección en 2025, porque está empeñado en humillar a millones de votantes, lo que refuerza la versión de que quizá él esté decidido a renunciar al cargo.

Alguien que quiere ser candidato en próximas elecciones no se comporta como un dictador, movilizando policías, hordas asesinas e incluso militares contra una región que sólo pide el cambio de la fecha del censo, dice el dirigente opositor José Carlos Sánchez.

Si fuera por la situación económica del país, Arce tendría que renunciar mañana, añade Sánchez. Es que la balanza comercial energética arroja hasta octubre un déficit de 200 millones de dólares debido a que caen las exportaciones de gas natural mientras aumentan las importaciones de gasolina y diésel.

La inflación ha comenzado a moverse muy rápido (0,75% en octubre, la más alta del año) a pesar de que el masivo contrabando de importación desde los países vecinos ayuda mucho, así como las millonarias sumas que ingresan a la economía por el narcotráfico.

También tendría que renunciar Arce si prestara atención a la deuda pública, que es la más alta de la historia, mientras su gobierno se empeña en seguir creando empresas públicas con dinero prestado del exterior.

Pero él dice estar muy orgulloso por los resultados del modelo económico, “social, comunitario y productivo”, que sería, según sus palabras, la envidia de todos los países vecinos.

Morales, entretanto, anuncia juicios y condenas contra todos los traidores que ahora gobiernan, y a los que acusa de actuar en coordinación con los seguidores del liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, derrocado en 2003.

La tensión que vive ahora Bolivia se parece a la que se daba durante la guerra fría, cuando el país llegó a tener la medalla de oro en cantidad de golpes militares.

Fuente: DW.

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