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Conflicto entre Rusia y Ucrania

Jair Bolsonaro: ¿La guerra de Ucrania como pretexto para violar la Constitución?

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Foto: Agencias.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Foto: Agencias.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, utiliza la guerra de Ucrania para implementar un viejo plan: legalizar la minería en territorio indígena. Según él, es necesario para reducir la escasez de fertilizantes.

Si fuera por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, el Congreso brasileño aprobaría, con un trámite de urgencia, una ley que autorizara la minería en “tierras indígenas”. La concesión de licencias para extraer materias primas se simplificaría drásticamente. Hasta ahora, cada autorización requería una resolución individual del Congreso.

“La minería en áreas designadas como indígenas ya estaba en la agenda del presidente Bolsonaro durante la campaña electoral”, recuerda Ricardo Barros, líder de los partidos gobernantes en la Cámara de Representantes. Barros inició el procedimiento de vía rápida para la aprobación del proyecto de ley en la Cámara Baja del Congreso.

Escasez de fertilizantes y seguridad alimentaria

Bolsonaro declaró que la guerra en Ucrania es el motivo para llevar a cabo un procedimiento urgente. Rusia y su aliado Bielorrusia se encuentran entre los mayores exportadores de potasio, uno de los componentes más importantes de los fertilizantes.

Rusia dejó de exportar potasio a principios de marzo. Los precios del mercado mundial de productos con potasio se duplicaron desde mediados de 2021. Brasil es el mayor importador de fertilizantes del mundo, y sus mayores proveedores son precisamente Rusia y Bielorrusia.

La escasez de potasio no es un invento del presidente brasileño. En caso extremo, podría limitar la productividad de la agricultura brasileña, poniendo no solo en peligro la seguridad alimentaria de los brasileños, sino también con efectos globales: Brasil es uno de los mayores productores de alimentos del mundo.

No hay potasio en tierras indígenas

Sin embargo, los críticos sí intuyen una excusa: “Cambiar la ley para extraer materias primas para la producción de fertilizantes en estas áreas no es una solución. No resolverá la crisis de los fertilizantes, sino que creará enormes problemas sociales y ambientales”, tuiteó Raoni Rajão, científico de datos de la Universidad de Minas Gerais, quien evaluó datos de dos organismos del Ministerio de Minas de Brasil sobre los depósitos de potasio en el país.

Rajão y su coautor, Bruno Manzolli, concluyen que solo el 11 por ciento de los depósitos de potasio registrados se encuentran en territorios reclamados por pueblos indígenas. La búsqueda de más yacimientos tampoco es urgente, ya que los yacimientos de materia prima ya conocidos podrían, según los investigadores, cubrir las necesidades de potasio de Brasil durante el resto del siglo.

Sin embargo, pueden pasar algunos años antes de que Brasil pueda obtener cantidades significativas de dicho mineral. Por esta razón, la agencia asesora del Ministerio de Agricultura (Embrapa) quiere lanzar una campaña, en marzo, para enseñar a los agricultores a utilizar los fertilizantes de manera más eficiente. A través de este programa, las autoridades esperan un ahorro del 20 por ciento del volumen de fertilizantes empleado. Se estima que, con esta medida, los productores podrían ahorrar mil millones de dólares estadounidenses.

Amenaza para el medio ambiente y los pueblos indígenas

Los ambientalistas temen que, aunque la propuesta de ley tendría poco impacto en el suministro de fertilizantes de Brasil, las consecuencias para los pueblos indígenas y la selva tropical brasileña podrían ser devastadoras, sobre todo, en la selva amazónica, donde se extrae oro y hierro.

Los efectos de la minería en la selva tropical son desastrosos, dice Larissa Rodrigues, de la organización no gubernamental Instituto Escolhas: “No es solo el bosque que se tala para la minería, los químicos utilizados, por ejemplo, el mercurio, también envenenan el suelo y el agua”.

Joenia Wapichana, la única miembro indígena del Parlamento brasileño, teme que se destruya el sustento natural y que los pueblos indígenas alejados de las ciudades queden a merced de los ataques, a veces mortales, de buscadores de fortuna y especuladores sin escrúpulos. “El proyecto de ley, que será sometido a votación a mediados de abril, es el proyecto de muerte y destrucción de los pueblos indígenas”, zanja.

Los parlamentarios aprobaron la moción urgente con casi dos tercios de los votos. Pero de ninguna manera está claro que con la ley vaya a suceder lo mismo, dice el experto en minería Rodrigues, del Instituto Escolhas: “Es difícil predecir qué pasará. Después de todo, el proyecto de ley existe desde 2020 y no pasó nada hasta que Bolsonaro inventó el pretexto de la guerra de Ucrania”.

Si el proyecto de ley obtiene una mayoría en el Parlamento, explica, el próximo paso sería la votación en el Senado. Si fuesen necesarios cambios del texto legal, el proceso comenzaría desde cero. Y si ambas cámaras realmente aprobaran la ley, los detractores todavía podrían acudir a la Corte Suprema, como último recurso. Al fin y al cabo, los derechos de los pueblos indígenas de utilizar sus territorios están consagrados en la Constitución brasileña.

Fuente: DW.
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