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La libertad de expresión

La libertad de expresión puede ser definida como un principio que defiende la libertad, tanto de un individuo como de una comunidad, de expresar o articular sus opiniones e ideas sin miedo a sufrir castigos o represalias, censuras o sanciones. La libertad de expresión además se extiende a la libertad de buscar, recibir o impartir información o ideas.

Sin duda, nace esta libertad con la misma democracia griega. Los romanos la implementaron en el campo político. Claro está que toda libertad de expresión tiene sus limitaciones, como por ejemplo en los casos de difamar o calumniar. Pero sin entrar en muchos detalles, creo que queda claro que la libertad de expresión política es fundamental para una sociedad abierta y libre.

La libertad de prensa está muy ligada a la libertad de expresión; sin embargo, la libertad de prensa no necesariamente asegura la libertad de expresión. En un histórico diálogo, Salvador Allende y Fidel Castro se refirieron a la libertad de prensa, a la cual veían como la voz del poder. Para Fidel la idea siempre fue clara, “no existe libertad de prensa, sino de empresa”.

Judith Lichtenberg, profesora de leyes de la Universidad de Georgetown, argumentó sobre las condiciones en las cuales la libertad de prensa puede constreñir la libertad de expresión. La prensa, por ejemplo, clasifica y decide qué información difundirá y cuál no. Según Lichtenberg la libertad de prensa es simplemente un derecho de propiedad que resume el principio “sin dinero, no hay voz”.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, Karl Popper publicó su célebre libro La sociedad abierta y sus enemigos (The Open Society and Its Enemies), en el cual denuncia el pensamiento autoritario de Platón, Hegel y Marx. Popper, influenciado por el surgimiento de los regímenes totalitarios, intenta dar con las fórmulas intelectuales que promovieron de cierta forma el totalitarismo fascista y comunista. Sin embargo, se llega en la obra a un estancamiento, debido a la paradoja de la tolerancia (que no tolera la intolerancia, por lo que es intolerante).

Curiosamente, la obra el Popper fue reinterpretada y reapropiada. George Soros escribe el prólogo de las ediciones más recientes, y no solo eso, sino que también funda la ‘Open Socierty’, inspirado en la obra de Popper. Sin embargo, los globalistas resultaron ser los enemigos más vehementes de la sociedad abierta y libre. La censura adquirió dimensiones orwellianas, no solo en lo que ya no se puede decir, sino también qué palabras se deben usar (lenguaje inclusivo) y cuáles no, y van incluso más allá, decidiendo también ya quién no puede hablar.

Censura contra Trump

Si bien es cierto, la prensa siempre ha jugado un papel muy poco objetivo en relación con la visión política. Tanto en Estados Unidos como en Paraguay, la prensa representa la visión de sus propietarios; en otras palabras, los periodistas son libres de articular cualquier información que no afecte a sus dueños. Pero en los últimos años, ya ni las formas se han guardado en los medios de comunicación.

En la década de los 80 existía en Estados Unidos más de 50 corporaciones que manejaban los medios de comunicación. Actualmente, son 6 corporaciones las que manejan prácticamente toda la prensa, y corren fuertes rumores, no sin fundamentos, de que realmente son solo tres personas las que manejan todo, creando así un monopolio mediático (que no está permitido). Pero hoy en día la prensa ya ni enmascara sus noticias y dejan circular las mismas informaciones con el mismo lenguaje.

A esto debemos sumar el avance de las redes sociales, que son plataformas ‘sociales’ sin editorial, o al menos esto era hasta los últimos dos años, cuando Twitter y Facebook decidieron ‘editar’ los mensajes del presidente de los Estados Unidos, hasta llegar finalmente a la censura total, bloqueando la cuenta de Trump en un momento crucial donde el representante de todo el pueblo americano necesitaba hacer llegar su mensaje para pacificar al pueblo. Lo más grave es que lo bloquearon no por nada de lo que dijo, sino por lo que podía llegar a decir.

El problema con las plataformas sociales es mucho más grave ya que disfrutan de muchos beneficios legales que los medios de prensa no tienen, justamente por el hecho de no ser plataformas editoriales. ¿Cuál es el criterio de la censura política que aplican para editar o aplicar una censura total a un selecto grupo de individuos? Esa fue la gran pregunta que surgió en el mismo Congreso. Por un lado, los demócratas cuestionaron ridículamente las elecciones donde Hilary perdió y se inventaron todo el cuento de los rusos (que luego fue probado ser falso), pero eso estaba bien y no hubo censura.

Por otro lado, censuran a Trump por cuestionar las elecciones, lo cual le corresponde como derecho constitucional. La excusa es que viola las normas de la empresa porque su mensaje va en contra de la sociedad abierta. La ‘Prensa Asociada’ ya había declarado el triunfo de Biden, así que eso ya no podía ser discutido, y a pesar de que Trump nunca haya hecho ningún llamado a la violencia que vaya en contra a la Constitución y las leyes, lo han censurado de todos modos y lo han bloqueado; sin embargo, Nicolás Maduro no tiene problemas con Twitter, y tampoco lo tiene el Ayatolá.

Para ilustrar mejor el tema. Supongamos que somos dueños de un restaurante, que es una empresa privada, y que decidimos que no serviremos a Villamayor, Nicanor, Friedmann, OGD, Lugo y otros por ser corruptos (aunque la injusticia paraguaya no los haya encontrado culpables). El restaurante se reserva su derecho a admisión, pero lo que no podemos hacer es decir que no serviremos a negros, blancos, chinos, etc., porque eso sería discriminación racial. Tampoco podemos decir que no serviremos a católicos, judíos, musulmanes, etc., porque eso también sería discriminación religiosa. Del mismo modo tampoco podemos decir que no serviremos a republicanos, porque eso también discriminaría contra una idea política constitucionalmente aceptable. De modo que la empresa privada también tiene sus limitaciones.

El otro problema que se presenta es el del monopolio. ¿Qué pasa cuando en bloques se crean monopolios? Imaginemos si se formara una coalición donde Horacio Cartes, Zuccolillo, Rubín y Vierci deciden tener una sola línea editorial, ¿imposible?, pero tres de los cuatro ya funcionan en cierta forma con la misma resonancia, y conste que las dimensiones no son nada parecidas, pues ninguno de ellos tiene el más mínimo control de las redes sociales.

Si no te gusta Twitter siempre está la opción de ir a otra plataforma, como Parler (una compañía valorada entre medio a un billón de dólares). Sin embargo, los ejecutivos de Parler amanecieron este lunes con la noticia de que Apple y Amazon les habían eliminado de sus plataformas, con lo que liquidaron en un solo día su negocio. Por si eso ya no fuera suficiente, la compañía PayPal canceló las cuentas de los que donaron dinero a la campaña de Trump, por considerar ahora que es terrorismo doméstico; sin embargo, estas mismas compañías han apoyado a los grupos subversivos que destrozaron y quemaron iglesias durante casi todo un año.

La pregunta es sencilla. Hace tiempo que la prensa viene proyectando en Trump una imagen falsa, comparándolo con Hitler; sin embargo, Hitler en poco tiempo destruyó toda Europa. ¿Qué fue lo que hizo o dijo Trump en sus cuatro años para molestar tanto a esta gente? Su política internacional fue la de no intervencionismo, no hubo guerras militares, el medio ambiente mejoró a niveles marcando un récord en Estados Unidos, la economía alcanzó límites nunca vistos y el desempleo se redujo a límites históricos, antes de que llegara la Pandemia. Recuerdo que ni bien ganó las elecciones, los profetas globalistas anunciaron el fin del mundo, con una guerra nuclear y también predijeron que el mercado caería en tan solo una semana. Nada de eso se cumplió, sino más bien fue todo lo contrario.

En Estados Unidos, el vencedor fue el globalismo que utilizó a la izquierda. Los grandes billonarios de Wall Street y del Silicon Valley y de los medios de comunicación se han unido contra Trump y sus más de 70 millones de seguidores. El gabinete de Biden será conformado por exejecutivos de Facebook, Apple y de Wall Street. Nada hay del sueño socialista ni de la revolución verde. Eso sí, quizás se implementen planes sociales con una agenda de ingeniería demográfica, y es casi seguro que también aumenten los gastos sociales, ya que la mayoría de los que pasarán a gobernar forman parte de los acreedores que se beneficiarán.

Más allá de Trump, ¿cuál es el futuro que nos espera? ¿Acaso un grupo de empresarios puede convertirse en un gobierno mundial más poderoso que las mismas naciones? Hoy, tanto Cuba como China y Rusia forman parte de la Comisión de DDHH de la ONU, a pesar de que ninguno de estos países cumple con los estándares mínimos de una democracia libre, y ¿serán ellos quienes defenderán la libertad de expresión?

La persecución política en Estados Unidos ya se viene dando hace tiempo. Comenzó en las universidades y los medios de comunicación. Hoy se ha extendido sin límites claros, pero suficientes como para atemorizar al resto de la gente que no quiere terminar aislada. Acusan genéricamente sin dar nunca ejemplos claros, pero con eso les basta.

¿Qué ha pasado con los revolucionarios, supuestos amantes de la libertad? Hoy solo se escuchan las voces de Enrique Vargas Peña y Hugo Portillo abogando por la libertad de expresión, y ¿el resto? El problema está en la ceguera partidaria, pues el odio político hace que muchos no quieran ver la realidad de lo que ocurre con las libertades fundamentales. El día de mañana, quienes manejan ahora al mundo, pueden volver el ‘Ojo de Sauron’ hacia ellos, y no habrá Chapulín Colorado que los defienda.

“Si la libertad significa algo, eso es justamente el derecho a decir a la gente lo que ellos no quieren escuchar”.

― George Orwell

3 Comments

3 Comentarios

  1. Cle

    13 de enero de 2021 at 12:19

    Un comentario certero y brillante de nuestra realidad, en los medios, la gran incógnita que nos espera después de esto?

  2. Carlos R. Talavera

    13 de enero de 2021 at 17:37

    Es un alivio leer algo que se aparta de la tiranía de la correccion política. Los medios y los opinólogos, aquí y en otros países, nunca entendieron el fenómeno Trump. Para ellos, Trump representa una amenaza que, sin embargo, no ven en Biden. El peligro no es sólo él, que no está en plenitud de sus facultades mentales, sino la jauría de radicales que lo aompañarán en su gobierno, empezando por su vicepresidenta, que posiblemente lo sustituirá en algún momento no muy lejano.

  3. Luis María

    13 de enero de 2021 at 22:50

    “Lo más grave es que lo bloquearon no por nada de lo que dijo, sino por lo que podía llegar a decir.” Tremendo. Excelente artículo, crudo como la realidad misma!

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