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Los saurios o lagartos, lagartijas, teju, teju´i… amberé

Tejú tara -Tropidurus lagunablanca. Este género de lagartijas espinosas poco estudiadas que solamente ocurre en América del Sur. Es uno de los objetos de conservación del Parque Nacional Ybycuí. Foto: Rebeca Irala (Sapucái, septiembre 2020).

Tejú tara -Tropidurus lagunablanca. Este género de lagartijas espinosas poco estudiadas que solamente ocurre en América del Sur. Es uno de los objetos de conservación del Parque Nacional Ybycuí. Foto: Rebeca Irala (Sapucái, septiembre 2020).

POR Alberto Yanosky
Presidente de BirdLife International para las Américas, copresidente de la Alianza KBA, presidente del Comité Paraguayo de la UICN

Cuando nos hablan de lagartos o saurios, inmediatamente asociamos a estos seres vivos con dinosaurios; las películas Parque Jurásico o Godzilla, y a decir verdad, este grupo faunístico que es parte de los reptiles tiene muchas especies vivientes, pero muchas extintas. Los lagartos, lagartijas, teju, teju´i, amberé, camaleones e iguanas son parte de este grupo de reptiles, emparentados con las serpientes, las tortugas y los caimanes.

Son animales de sangre fría que tienen necesidad de termorregulación para poder estar activos, por ello, los vemos activos los días de calor y muchas veces asoleándose, mientras que en horas frías y en días de invierno, prácticamente están escondidos, bajando su fisiología a un mínimo. Y es verdad, nos recuerdan a los dinosaurios. Y algo muy importante es que a partir de un grupo de dinosaurios con algunas habilidades bípedas surgieron las aves, hace más de 150 millones de años.

Tejú asaje – Ameiva ameiva. Es uno de los lagartos más comunes de ver en bordes de bosque y áreas abiertas. Es bastante terrícola y se alimenta de insectos, pero en algunas ocasiones, puede alimentarse de otros lagartos más pequeños y aves. Foto: Rebeca Irala (Sapucái, septiembre 2020)

Son seres adaptados a diferentes tipos de ambientes, muchos de ellos terrestres que corren frente a nosotros cuando estamos en el campo, otros son arborícolas con habilidades para subir a los árboles, mientras que otros andan por las paredes de nuestras viviendas, alimentándose mayormente de insectos y otros invertebrados, por ello cumplen un rol destacado en combatir ciertas especies que podrían ser plagas, u otras que afectan nuestra salud como los mosquitos y otros insectos, que por ejemplo se sienten atraídos por la luz. Mayormente son diurnos y ninguno de los saurios que habitan el territorio nacional tiene veneno ni inyectan sustancias ponzoñosas como manifiestan ciertas creencias.

Existen algunos saurios ápodos (sin miembros) como las anfisbenas o los ofiodes, aunque en algunos casos se pueden ver reminiscencias de estos miembros; sin embargo, la mayoría de los saurios tienen cuatro patas y muchos de ellos frente al peligro pueden adoptar una forma bípeda para alejarse de la amenaza, corriendo elevados sobre sus dos patas traseras. Estos bellos y extraños elementos de nuestra riqueza natural “olfatean” con su lengua, y digo olfatean porque no usan las narices para sentir los olores, sino captan a través de su lengua.

Otra forma de ampliar nuestro concepto de oler y saborear, podríamos decir que no huelen con la nariz ni saborean con la lengua. Sus lenguas mayormente bífidas les permiten captar las partículas del ambiente para identificar “olores” y hasta las condiciones de ambiente en cuanto a temperatura y humedad.

AmberéNotomabuya frenata. Suelen verse a estos lagartos en áreas rurales cerca de arboledas, sin embargo ha sido casi desplazada por una especie introducida, el Gecko doméstico (Hemidactylus mabouia). Foto: Rebeca Irala (Sapucái, agosto 2017)

En algún estudio que hice[1] pudimos demostrar esta habilidad a través de la lengua e inclusive su preferencia por cierto tipo de alimentos.

En Paraguay contamos con varias especies de lagartos o saurios[2], por un lado, tenemos los grandes saurios como el teju hu o el teju pyta, que aportaron importantes ingresos a comunidades locales por su cuero, muy valorado en la industria peletera en particular para las famosas botas texanas, en los cerrados del Paraguay existe otro teju del cerrado, diferente a estas dos especies, pero además hay otros grandes saurios, como el viborón que cuya cola nos recuerda a un yacaré, o la iguana verde, imponente reptil, muy verde que habita en los árboles y se lo ve asoleándose a orillas del río Paraguay y río Negro en el Pantanal paraguayo.

Hay, además, lagartijas de diferentes y variados colores, terrestres y los camaleones arborícolas muy asociados con la siesta paraguaya como el teju tara.

Tejú asaje – Teius teyou. Se encuentra activo durante las horas más cálidas del día, se alimenta de insectos y frutos por lo que resulta un dispersor de semillas. Tiene una amplia distribución en ambientes secos de la región como en el Chaco paraguayo. Foto: Rebeca Irala (Concepción, diciembre 2020)

Los lagartos sin patas del grupo de los ofiodes son muy vistosos y normalmente confundidos con culebras. Muchas de estas especies se crían como mascotas, por ejemplo, la iguana verde, y son actividades que nos permiten por un lado asegurar la continuidad de la especie y por otro lado, valorar a las especies silvestres. Siempre es importante asegurar la perpetuidad del recurso natural, por ello, se hace necesario contar con planes de manejo para las especies de la vida silvestre.

Este lagarto que camina por las paredes de nuestras casas y se alimenta de insectos es un elemento no nativo de nuestra fauna, llegó a Paraguay desde África y se ha adaptado muy bien a las condiciones que le ofrecen las habitaciones humanas, ya que se lo encuentra en todos los hábitats del hombre en el país.

Camaleoncito – Norops meridionalis es una pequeña lagartija de color marrón grisáceo con una línea blancuzca en el dorso. Es una especie amenazada de extinción a nivel nacional. Foto: Rebeca Irala (Concepción, febrero 2020)

Muchas de las especies nativas del Paraguay están amenazadas, o bien, por una cacería no controlada o por la persecución por falsas creencias. Sin embargo, el mayor riesgo de que estas especies desaparezcan tiene que ver con la transformación de los hábitats, las especies que son fosoriales (que viven bajo la tierra) sufren de los movimientos de suelo y los campos arados, o la pérdida de los pastizales asociados, como así también las especies arborícolas pierden sus elementos arbóreos necesarios para el desarrollo de sus vidas.

Tejú guasu – Salvator merianae. Es uno de los lagartos terrestres más grandes del país. Es omnívoro. Hibernan durante el invierno y son más visibles a partir de septiembre. No se encuentra bajo ninguna categoría de amenaza, pero es una especie perseguida por su cuero. Foto: Rebeca Irala (Ybycuí, octubre 2018)

Todavía en Paraguay no debemos lamentar la extirpación de ninguna de estas especies; sin embargo, sin el control adecuado, el seguimiento debido y el aseguramiento de muestras representativas de sus hábitats, podríamos en el corto plazo tener que lamentar su desaparición. Es nuestra responsabilidad asegurar las muestras representativas de la fauna de saurios del Paraguay, como parte de la base natural del país.

*Agradezco las fotografías gentilmente cedidas por Rebeca Irala y las descripciones a Lucas Cañete

Fuentes:

  • Alves Benício, R; Cunha Passos, D; Mencía, A. & Ortega, Z. 2021. Microhabitat selection of the poorly known lizard Tropidurus lagunablanca (Squamata: Tropiduridae) in the Pantanal, Brazil. Pap. Avulsos Zool., 2021; v.61: e20216118
  • Cacciali, P. y Köhler, G. 2018. Diversity of Tropidurus (Squamata: Tropiduridae) in Paraguay – an integrative taxonomic approach based on morphological and molecular genetic evidence. Zootaxa 4375(4):511
  • Fauna Paraguay. 2006. Paraguay Useful Herpetological Links. Disponible en: http://www.faunaparaguay.com/linksherps.html

[1] https://doi.org/10.1007/BF00993696

[2] DOI: 10.1201/9780429433634-9

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