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Andrea Vallejos, psicóloga: «Hay enojo, frustración, impotencia»

Andrea Vallejos, psicóloga especialista en niños. Gentileza

Andrea Vallejos, psicóloga especialista en niños. Gentileza

“Los que están a cargo de gobernar no están libres de responsabilidad en lo que se refiere a la salud mental. Hay enojo, frustración, impotencia. Todo eso repercute en el estado emocional de la población entera”, afirma Andrea Vallejos, especialista en psicología infantil, sobre el modo en que la pandemia ha afectado a niños, jóvenes y adultos. La psicóloga trabaja a diario en su consultorio online y en los grupos virtuales de terapia que se han formado durante este tiempo de crisis, donde tiene contacto directo con las patologías y estados emocionales que está arrojando la emergencia.

Vallejos sostiene que en la fase inicial de la pandemia, el miedo se desparramó. Lo mostraban las calles desiertas de marzo, abril, mayo de 2020. “Nos quedamos quietos ante lo que ocurría, había miedo pero nos sentíamos firmes porque parecía que todo estaba bajo control”, explica.

Sin embargo, la extensión de la emergencia desnudó la precariedad, desorganización y especialmente la corrupción con que estaba manejándose la respuesta gubernamental a la pandemia, y esto provocó una especie de shock psicosocial, dice.

En la segunda etapa de la pandemia, cuando se había revelado ya toda esa corrupción alrededor, comienzan a darse cuadros psicosomáticos por lo relacionado al encierro y la paralización de todas las actividades.

Coincidentemente, en la segunda etapa de la pandemia, cuando se había revelado ya toda esa corrupción alrededor, comienzan a darse cuadros psicosomáticos por lo relacionado al encierro y la paralización de todas las actividades, con sus correspondientes consecuencias en la economía de la población. “Estos estados emocionales no solo son provocados por el subjetivo interno, sino por la situación externa; la preocupación monetaria, qué hacer con los niños, los jóvenes; todo eso fue generando un estrés en las familias”, explica.

Según Vallejos, el fenómeno más observado en este tiempo son los repetitivos cuadros de insomnio crónico, producto de la ansiedad generada por la propagación misma del virus, la desconfianza generalizada en la respuesta oficial a la pandemia, y sobre todo  el agravamiento de las condiciones socioeconómicas, que no permite vislumbrar salidas posibles. “Hay personas que todavía tienen que estar ciento por ciento encerradas, y nuestra salud mental a nivel general está muy deteriorada”, afirma. En Paraguay, “la salud mental y la educación son las grandes ausentes” de las políticas oficiales frente a la pandemia.

Vallejos sostiene que la respuesta al Covid-19 “se deshumanizó completamente, tanto aquí como en el resto del mundo. Hubo grandes aportes y progresos científicos, pero la política los distorsionó y los convirtió en otra cosa”.

“Tuvimos la gran oportunidad de actuar como humanos consensuados. Recuerdo la información que se pasaba. Había una comunicación en el mundo donde cada uno aportaba una idea, propuesta, sugerencia, tanto en lo educacional como científico, y todo eso se vino abajo muy fácilmente”, señala.

Viendo el proceso vivido a lo largo de un año, sostiene que “las ciencias se destacaron, los técnicos, los expertos, pero luego entró la mano política, que son los grandes loosers, la gestión política; con gobernantes contribuyendo a toda la fake news que aportó su cuota de desconfianza y angustia, como (Donald) Trump, (Jair) Bolsonaro, creando verdaderos estados de terror”.

En Paraguay sucedió otro tanto de todo esto, afirma la terapeuta. “En un primer momento hubo mucho miedo, confusión, incertidumbre, de no saber dónde estábamos, de qué se trataba todo esto; era muy extraño, sigue siendo extraño”, dice.

La pandemia y los niños

“Los niños han sido los grandes maestros en este tiempo”, señala Vallejos. Dice que igualmente la población infantil está muy afectada, porque es la que más necesita el espacio social para desarrollarse.

“Se detuvo ese proceso. Aun así, como los seres humanos somos tan adaptables, los niños se han adaptado y lo han asumido con mucho estoicismo y mucho compromiso. Han entendido mucho más que los adultos que ellos tienen que cuidarse, y que así cuidan a su familia”, afirma.

Vallejos se muestra favorable al regreso de las clases presenciales por la importancia que tiene reanudar este proceso interrumpido por la pandemia. “El anuncio de la vuelta a clases generó mucho entusiasmo en los niños, y fue muy frustrante que de nuevo volviera a cerrarse todo”, afirma.

El anuncio de la vuelta a clases generó mucho entusiasmo en los niños, y fue muy frustrante que de nuevo volviera a cerrarse todo.

“Los niños son pequeños, pero no son tontos. Muchos lloraron, hicieron crisis emocionales fuertes en menos de 15 días. Ahora, por suerte está la promesa de que se va a retomar, pero esa falta de estabilidad y claridad de la información afecta al dominio familiar”, señala Vallejos.

“Los niños pasan por todo lo que pasamos los adultos, ansiedad, angustia, tristeza, miedo, pánico. Tengo un caso particular de un nene que pasó por esto, se fue a la escuela y ese mismo día fue un giro de ciento ochenta grados, la alegría, la felicidad de ver a los otros, de dar la clase de nuevo”, describe.

“El proceso social es muy importante, compartir con sus pares y con los adultos, que es donde el niño aprende a regular sus comportamientos, emociones, actitudes. El aprendizaje familiar no es suficiente, el entorno social es importante, y al no tenerlo se producen retracciones en comportamientos. Afecta la disciplina, la seguridad, la ansiedad”, explica Vallejos.

Dice que, por otra parte, el entorno familiar está muy comprometido por la inseguridad laboral de los padres, las pérdidas de vidas que pudieron producirse en la familia, las situaciones de violencia hacia niños y mujeres que se registraron en este tiempo, que supone una carga emocional de compleja resolución. “Con todo esto va a tener que lidiar el equipo docente, hasta que veamos las salidas, porque las acciones han sido coyunturales, no muy pensadas”, señala Vallejos.

Lo que vendrá

“Lo que nos espera en términos de salud mental es muchísimo. Vamos a seguir sufriendo las secuelas de todo esto. Todos son supuestos, porque es la primera vez que pasamos por algo así, y no sabemos todavía el alcance que van a tener las secuelas”, afirma la terapeuta,

¿Cómo vamos a estar mañana?. Esta es la pregunta que se hacen todos los profesionales de la salud mental, dice Vallejos. “Sumado a esto, las personas que han tenido Covid-19 sufren secuelas emocionales importantes, a la par de las físicas; hay fallos de memoria, depresión profunda en muchos casos; pánico de quienes estuvieron en UTI”.

El fenómeno más observado son los repetitivos cuadros de insomnio crónicos, producto de la ansiedad generada por la propagación del virus, la desconfianza generalizada en la respuesta oficial a la pandemia, y el agravamiento de las condiciones socioeconómicas.

Un capítulo aparte es el personal sanitario, médico y de enfermería, que “está viviendo la pandemia en la primera fila y sintiendo que está llevando las cosas en soledad”. “No solo estás cumpliendo tu labor, sino que tenés que estar cubriendo los flancos dejados por el gobierno”, señala.

“Están ahí viendo como sus pacientes se deterioran, se mueren; tener que estar con esos trajes de astronautas horas y horas; se  deshidratan, se marean, tienen náuseas; estar rodeados de la muerte, aunque ya la conozcan, en medio de tanta precariedad y desidia es algo que también dejará secuelas difíciles de resolver”, afirma.

¿Qué se puede esperar?

“Sinceramente no sé. Mucha gente hace un esfuerzo individual. Es como que la carga cae sobre uno. No hay una mirada más amplia, y a esta altura también hay una desconfianza total. No hay claridad que venga del gobierno. Los esfuerzos son individuales, estamos en ese individualismo histórico; de repente ayudas a tu vecino, te solidarizas, pero eso no dura, no se sostiene, porque cada uno empieza a velar por sus intereses; no veo que haya un plan para el futuro, las acciones son sobre lo inmediato”.

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