“Lo importante no es evitar caer, sino seguir y tomar esa caída para continuar”, piensa Gilda de Fátima Burgstaller Muñoz.
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Gilda Burgstaller: “Tener hijos es un compromiso de vida”

Gilda Burgstaller y sus hijos comparten pasiones: el Derecho y Cerro Porteño. Foto: Gentileza.

Gilda Burgstaller y sus hijos comparten pasiones: el Derecho y Cerro Porteño. Foto: Gentileza.

“Lo importante no es evitar caer, sino seguir y tomar esa caída para continuar”, piensa Gilda de Fátima Burgstaller Muñoz. La doctora en Derecho, nadadora máster y precandidata a concejal piensa que esa premisa es válida para todo en la vida, sobre todo en el rol de mamá.

Huérfana desde bebé –debido a una tragedia aérea- Gilda piensa que el amor que le hubieran dado sus padres, lo recibe hoy de sus nietos Eduardo Sebastián y Gioacchino Piero. Esa temprana pérdida forjó su carácter y también despertó en ella el deseo de formar su familia.

“Me dije a mí misma quiero tener hijos, quiero tener una familia. Pero antes, quise ser solvente, porque sentía que esa necesidad de amor venía aparejada con una responsabilidad importante. Tenía en la mente de que un esposo puede fallecer, enfermarse o dejarte, entonces como mamá tenía que preocuparme de los hijos, esa es mi manera de pensar”.

A los 30 años tuvo su primer hijo. Al año siguiente, al segundo. Se separó tras diez años de matrimonio y pudo continuar.

 – ¿La autosuficiencia es una característica que encuentra necesaria?

-Para todo ser humano. Tengo la oportunidad de acercarme a los jóvenes gracias a la docencia y a mi deporte: la natación. Muchos jóvenes no quieren casarse y no quieren tener hijos. Entonces les pregunto qué es su vida y me dicen que su vida es crecer, es continuar. Yo estoy de acuerdo porque yo soy más o menos así, puesto que el haber tenido hijos, no interrumpió el hecho de que yo quiera crecer.

En 1993 ya fue doctora de derecho en el exterior, después volvió a rendir en la UNA y así se convirtió en la primera mujer penalista doctora en Derecho en Paraguay.

-¿Cómo fue entonces el camino de la maternidad?

Fuimos creciendo juntos. Quería todo para mis hijos, Compramos casa en el interior. Viajábamos mucho. Para mí, mis hijos eran lo más importante, y mi carrera. Después empecé a enseñar en varias facultades e iba al interior, siempre acompañada de mis hijos.

Hoy soy máster en Bioderecho.  Me especialicé en didáctica, soy congresista nacional e internacional de la especialidad. Soy profesora de Medicina Legal y de Derechos urbanos ciudadanos en la Escuela de Ciencias Políticas de la UNA.

-Fue una tarea ardua

-No puedo decir que me fue fácil. No. Porque siempre hubo acoso, pero supe sobrellevar. Increíblemente me forjé un carácter que muchos critican, pero fue el arma más importante para mí. El carácter que tengo me ayudó a soslayar todos esos problemas. Al inicio de mi carrera, yo era una mujer que ingresaba en el área penal donde era prácticamente prohibitivo. Éramos solo dos, la Dra. Sara Rivas y yo las que estábamos en el área penal. Recibíamos golpes en todos los sentidos, acosos en la cárcel de los directores, algunos jueces, pero pasé y seguí dentro del Derecho.

"Somos una familia de abogados, en donde yo soy la pionera en cuanto al Derecho, en Paraguay", dice Gilda. Foto: Gentileza. .

“Somos una familia de abogados, en donde yo soy la pionera en cuanto al Derecho, en Paraguay”, dice Gilda. Foto: Gentileza. .

-¿Sus hijos siguen su senda?

-Mis dos hijos son abogados. Una trabaja en la función judicial y el otro es abogado independiente, mi nuera también es abogada. Estoy rodeada de abogados. Somos una familia de abogados, en donde yo soy la pionera en cuanto al Derecho, en Paraguay. En Italia a lo largo de la bota, se encuentran muchos abogados con el apellido. Así que supongo que en nuestro ADN hay algo relacionado al Derecho.

-¿Qué lugar ocupa la independencia en su vida?

-Yo soy muy independiente, no tengo chofer, yo no le digo a mis hijos: “vení, llévame”. Ellos están pendientes de lo que me pueda pasar, pero yo no estoy pendiente de ellos para moverme o para hacer lo que quiero hacer, gracias a mi salud. Mi independencia es muy importante. Tengo una vida forjada, me gusta lo que hago. Decidí seguir mi vida entregada a la profesión, a mi trabajo que es en la facultad de derecho a as cátedras y al deporte que es lo que me gusta.

Gilda es nadadora máster y compite internacionalmente. Foto: Gentileza.

Gilda es nadadora máster y compite internacionalmente. Foto: Gentileza.

– ¿La excelencia también es para el deporte?

-Siempre acompañé a mi vida de mamá y a mi vida profesional con el deporte, a tal punto que hasta hoy yo compito como máster desde hace cinco años. Estoy en la confederación y seguimos nadando. Participé de dos internacionales y ahora, el 26 tengo que nadar otra vez en una competencia internacional por el Club Centenario. Comencé con el Mbigua y ahora por la pandemia y porque tenemos una pileta maravillosa, hice mi transferencia al Centenario. Ahí nado todos los días. Para mí el deporte es demasiado importante y más aún en esta pandemia. En los primeros tiempos en que se cerraron todos los clubes… yo estaba todo el día limpiando, repasando y baldeando mi casa porque no podía quedarme quieta.

-¿Es esa inquietud natural es la que le lleva hoy a ser precandidata?

-Cuando se permitía hacer caminatas por 5 cuadras, salía a caminar con mi perrito porque no podía verles a mis nietos y ahí me di cuenta del desastre que está Asunción, que no se puede caminar por las veredas de nuestra ciudad. Tengo la suerte de ser amiga y casi familia del doctor Edmundo Rolón, a quién ya le ayudé en su campaña del año 2002 cuando fue senador nacional y posteriormente ministro del Medio Ambiente. Él me pidió que entrara en su grupo de Nueva República, donde me invitaron a ser concejal. Soy la única mujer en el número uno de una lista del partido Colorado. Le agradezco la confianza al Dr. Rolón y al Ingeniero Roberto Salinas que se está postulando para intendente por nuestro movimiento.

-Con tantos logros alcanzados, ¿qué es el éxito para Gilda?

-Estar rodeada del calor de mis hijos y mis divinos nietos que son la razón de vivir. El amor que siento por ellos y que siento que ellos me dan, reflejan el amor que mis padres me hubieran dado. A veces me preguntaba cómo habrá sido la mano de mi madre o el abrazo de mi padre. Hoy tengo la respuesta, porque el amor que me dan mis nietos lo suple todo.

-¿Habla de la ausencia de sus padres?

-El dolor que mis padres no estén es un dolor de toda la vida, pero hay que aprender a vivir con ello porque la vida sigue. Estamos para algo. A la gente le digo que no hay obstáculo que no se pueda pasar. Yo tuve muchísimas equivocaciones, pero yo le doy gracias a Dios por todas las equivocaciones y caídas porque siempre me sirvieron para crecer e ir adelante. Lo importante no es evitar caer, sino seguir y tomar esa caída para continuar en la vida.

-Esa visión que tiene con respecto a los errores y las caídas, usted cree que esa fortaleza les enseñó a sus hijos?

-Sí, desde luego. Ellos siempre me acompañaron a mí. Cuando me volví a casar la condición era la afectación a mis hijos. Viajamos nos fuimos a España estuvimos en Francia, pero siempre con mis hijos. Para mí tener hijos es un compromiso de vida. Yo tomé ese compromiso y les enseñé eso a mis hijos. A veces ellos me preguntan: ¿Mamá, pero porqué te preocupás?  y les digo que la mamá de por vida se preocupa por más errores que puedan tener los hijos, mamá es mamá. Todo se perdona, todo se entiende, y por más errado que pueda estar un hijo, la mamá sigue esperando que se levante el hijo y esté mejor que una inclusive.

-¿Considera que ese es su legado?

-Es algo que le enseño a los jóvenes, especialmente a las mujeres que muchas veces son golpeadas, hay que continuar. Yo soy una persona que valora al varón, pero creo que una mujer puede hacer todo lo que hace un varón en relación a la vida misma, solo que hay que prepararse. No hay que esperar a llegar a viejos, les digo que forjen lo que vas a ser en el futuro y así van a tener una tercera edad tranquila feliz y sana. A mis hijos también les legué el fanatismo cerrista.

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