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¿Estás con COVID-19 o ya superaste la enfermedad?

Si estás con la enfermedad o ya la superaste, es importante que conozcas cómo alimentarse para reforzar las defensas y lograr una pronta recuperación física. Las recomendaciones vertidas van dirigidas a personas con síntomas leves y para aquellas que no requirieron internación.

El compromiso individual en el cuidado de la salud, no solo durante el periodo de padecimiento de la infección, también en la etapa posterior de recuperación, juega un papel fundamental teniendo en cuenta que luego de enfermar por COVID-19, el sistema inmunológico queda deprimido, es decir, muy afectado.

La Lic. Bethania Machuca nutricionista de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles aconseja a los que están cursando con la enfermedad y a aquellos que ya lo superaron a consumir los siguientes grupos de alimentos, cuidando las porciones:

Carbohidratos o cereales: optar por aquellos integrales (arroz, fideo, panificados) ya que contienen más minerales, vitaminas, nutrientes y fibras, y proporcionarán mayor saciedad al organismo.

Proteínas: preferir mayormente las carnes blancas (pollo, pescado). En caso que quieran consumir las carnes rojas, se aconseja hacerlo solo una vez por semana.

Las legumbres también se encuentran dentro del grupo de proteínas (poroto, lenteja, locro, arveja, etc.). Las proteínas de origen vegetal aportan una importante cantidad de minerales y vitaminas esenciales para el organismo.

Las legumbres deben ir acompañadas siempre de cereales o carbohidratos (arroz o fideo).

Frutas y verduras: esenciales para un cuadro de recuperación óptima del COVID-19. La nutricionista recomienda incluir vegetales de diversos colores, que pueden consumirse en forma fresca o cruda, salteada, al vapor, hervida, al horno, ya sea como ensalada o como caldo de verduras. En tanto que las frutas sugiere comerlas enteras o en compotas.

Señala que el paciente con COVID-19 debe consumir a diario verduras, sin excepción, para la absorción de vitaminas y minerales. El cuerpo está luchando contra una patología por lo que necesita más que nunca de esos nutrientes o antioxidantes.

En lo que respecta a las frutas, menciona que se pueden incluir hasta 3 frutas al día, siempre y cuando el paciente no padezca de diabetes. A la mañana, en el desayuno se puede incluir una porción de mamón, en el almuerzo una naranja como postre, o en la tarde consumir una banana.

Puntualiza que las personas con enfermedades crónicas (diabetes o hipertensión) deben seguir su esquema alimentario indicado por el profesional tratante, aún con la COVID-19 y consumir hasta 2 frutas de colores distintos.

Aquellas personas que presentan molestias en la garganta (irritación, picor o dolor) menciona que no es recomendable que consuman cítricos como el limón, la naranja o el pomelo, esto puede intensificar la irritación o dolor de garganta.

Lácteos: deben consumir de una a dos veces al día para obtener la dosis de calcio y vitamina C que el cuerpo requiere. Lo ideal es consumir los descremados: leche y yogurt descremados, quesos bajos en grasas.

Grasas saludables: aguacate, frutos secos sin sal (nueces, maní y almendras) son una excelente fuente de grasas saludables.

Las semillas de lino, de sésamo, de chía son una fuente importante de alimentos que pueden incorporarse a los jugos, batidos y ensaladas, y ayudan a mejorar el tránsito intestinal, evitando de esta manera el estreñimiento, que en ocasiones ocurre en personas con COVID-19.

Cuidar la hidratación: es un factor de gran relevancia para el paciente con COVID-19 o que haya superado la enfermedad. Se logra principalmente a través del consumo diario de agua, que supere los 1,5 litros. Otra manera de aportar líquido al organismo es a través de la alimentación con los caldos, sopas, infusiones o tés) e incluso jugo de frutas naturales recién elaborados, siempre y cuando la persona no sea diabética.

La persona que no se hidrata correctamente puede descompensarse, manifestar mareos, mayor cantidad de tos, mantiene su congestión nasal y catarro.

Pide evitar las bebidas azucaradas envasadas y las gaseosas, aparte de que no nutren, tampoco hidratan.

Disminuir consumo de sal

La nutricionista aconseja evitar excederse con la sal durante la preparación de las comidas. El exceso de sal causa retención de líquido en el cuerpo y no contribuirá al proceso de micción. Recomienda al momento de preparar las comidas utilizar especias (romero, orégano, laurel) para saborizarlas y de esta manera disminuir el uso de la sal.

hasta una cucharadita de sal al día distribuidas en todas las comidas del día.

Evitar los ultraprocesados

No es aconsejable el consumo de productos alimenticios ultraprocesados (envasados, enlatados o comida chatarra) durante ni después de la COVID-19, pueden provocar que el cuerpo se inflame aún más, debido a que contienen una alta cantidad de sodio, grasas y azúcares.

Evitar el alcohol

El consumo de alcohol durante un cuadro respiratorio y sobre todo durante el padecimiento de COVID-19 no es aconsejable. Tampoco se recomienda consumir bebidas alcohólicas luego de superar la infección, ya que el cuerpo se encuentra resentido, debilitado. “Al consumir alcohol lo que hacemos es retroceder en todo el proceso de recuperación y además impedir la absorción de muchas vitaminas”, declara la Lic. Bethania Machuca. Lo ideal es no consumir alcohol hasta un mes después de la recuperación, siempre y cuando se trate de pacientes que cursaron la enfermedad de forma leve, sin hospitalización.

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