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Bosques sí, pero pastizales también, o desaparecerán muchas aves

Capuchino corona gris (Sporophila cinnamomea). Especie amenazada de extinción por pérdida de hábitat. Fotos: José María Paredes.

Capuchino corona gris (Sporophila cinnamomea). Especie amenazada de extinción por pérdida de hábitat. Fotos: José María Paredes.

Normalmente cuando se trata la temática ambiental, gran parte de la población piensa en los bosques, la desforestación o desmonte y la necesidad de plantar árboles para atender los diferentes desafíos que enfrentamos. Y no voy a negar de la importancia de los árboles y el conjunto de árboles que llamamos bosque o monte, ya que son innumerables los beneficios que recibimos de ellos. Sin embargo, nos olvidamos que en pocos lugares existe el bosque solamente, muchas veces este bosque tiene espacios en donde hay pastos o gramíneas con otras plantas que son herbáceas, o tenemos extensos pastizales sin árboles o elementos arbóreos o leñosos o con algunos árboles en forma de isletas o árboles aislados acompañados por algunos arbustos.

Esto nos habla de que la naturaleza evolucionó poniendo un paisaje extremadamente complejo y heterogéneo, en donde hay algo más que los bosques, hay pastizales, hay humedales, hay roquedales, turberas, arbustales y hasta sistemas de sabanas con una extremada combinación de elementos de la flora, que, combinados con particularidades del suelo, el clima y los recursos hídricos, determinan el tipo de fauna que allí habita. Y como tenemos especies de bosques, también tenemos especies de pastizales. Y hoy quiero hablar de esas aves que viven en los pastizales y nunca las encontraremos en el bosque, quizás alguna impertinente intromisión en algún arbustal aislado en un pastizal o una isleta de bosque en el un mar de pastizales.

Y uno se imagina un Paraguay con bosques (o lo que queda de esos bosques), pero en realidad el Paraguay y la región es rica en pastizales, que solo o combinados han dado al Paraguay una de las fuerzas productivas que lo caracteriza, la ganadería. Una ganadería mayormente extensiva y sobre pastizales naturales que hoy está siendo reemplazada por campos de forrajes más artificiales y suplementos que por cultivos propios (y hasta irrigados) o como enriquecimiento de las supuestas pobres pasturas naturales (entiéndase pastizales) que hace que los pastizales naturales estén desapareciendo. Estamos hablando de zonas de pastizales en el suroeste y de la región oriental (Campos de las Misiones o Pampas, de Misiones, Paraguari, Itapúa), campos en el norte de la región oriental (en los Campos Cerrados de San Pedro, Canindeyú y Concepción), o los pastizales del Bajo Chaco (en Presidente Hayes y Alto Paraguay).

Estos pastizales tienen diferentes conformaciones, pero todos tienen en común que hay pastos y herbáceas, en muchos casos con más de 400 años de mantener grandes herbívoros exóticos como lo son las vacas. Y exóticos porque no evolucionaron con estos pastizales (como podría ser en las sabanas africanas), sino que los trajo la colonización europea. Pero lo cierto es que esa adaptación de ganado y pastizales, lenta e intrínsecamente han co-evolucionado y hoy remover las vacas de un pastizal, no hace necesariamente que el ambiente se recupere a su estado original, a menos que haya más intervención humana para volver a otro estado artificial, creado para emular las condiciones originales.

En ese pastizal natural que mantiene nuestro ganado, lo cría y lo engorda, y que está mucho mejor adaptado a los cambios y variabilidad climática (sufren menos los embates de las sequías e inundaciones y otras perturbaciones) hay mucha vida, cantos y vuelos, nidos y huellas y señales, que están desapareciendo por la desaparición de ese importante ambiente. Si bien algunas de las aves de pastizal son omnívoras, es decir que pueden alimentarse de una variedad de semillas e insectos, muchas de estas aves se han especializado en semillas y se los conoce con el nombre de semilleros.

Estos semilleros están desapareciendo rápidamente ya que la principal fuente de nutrición ya no existe. También muchas de estas aves han evolucionado para hacer sus nidos en los pastizales, en los pastos o en el suelo de los pastizales, pero sólo saben hacer sus nidos con materiales del pastizal, es decir que para reproducirse necesitan el pastizal. Algunos de estos semilleros pertenecen al grupo de los Sporophila. Otra especie de pastizal en la que deberíamos tener los ojos puestos es en el ahora más conocido Chopi Sa’yjuo tordo amarillo, que se lo confunde con el chopí estero. Este Chopi Sa’yjues un ave gregaria pero cada vez menos frecuente, así que cada vez que vemos un grupo de estas bellas aves, celebramos el encuentro.

Lo cierto es que todas estas aves son muy “delicadas”, adaptadas a posarse en un sustrato que se mueve, normalmente con vistosos colores para ser diferenciadas en el mar de pastos, y muy activas cuando estos pastos están “semillando” e inclusive antes cuando están flor. Inclusive hay algunas especies migratorias, que le escapan a los crudos inviernos del sur o norte del continente para pasar “mejores momentos” en nuestros pastizales.

Esto significa que tenemos una enorme responsabilidad de conservar los pastizales naturales para una producción ganadera más resiliente y menos vulnerable, para mantener pastizales naturales que permita mantener poblaciones saludables de la rica avifauna de pastizal, pero además que estas amenazas no se exacerben por posibles plantaciones de eucaliptos o por la construcción de hidroeléctricas.

En un reciente trabajo que estamos llevando a cabo con colegas internacionales, vemos que hay una necesidad de prestar atención a los pastizales y su avifauna, y esta problemática no es solo nuestra en Paraguay sino que una problemática internacional en la que Paraguay podría mostrar el camino para un desarrollo sustentable, manteniendo el capital natural y generando bienestar humano.

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