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Nidia Teresa Dahlquist: descendiente de un grande de la educación paraguaya

Nidia Teresa Dahlquist. Foto: Gentileza.

Nidia Teresa Dahlquist. Foto: Gentileza.

El Nacional conversó con Nidia Teresa Dahlquist, descendiente directa de un grande de la pedagogía paraguaya: Juan Ramón Dahlquist, un nombre que es sinónimo de respeto, disciplina y piedra fundamental para la educación.

Nidia, como su tío-abuelo, es también docente con una vasta trayectoria. Es profesora de Idiomática y Guaraní, licenciada en Letras, graduada en la Facultad de Filosofía por la Universidad Nacional de Asunción (UNA); especialista en Didáctica Universitaria (Universidad Americana y FIUNA) y Magíster en Educación (Universidad Americana).

En una amena charla, ella comparte con este medio recuerdos de una parte de la vida del profesor Juan Ramón Dahlquist.

¿Qué memorias tiene de su tío-abuelo Juan Ramón Dahlquist?

Soy hija de Adolfo Juan José Dahlquist Cohelho, sobrino de Juan Ramón Dahlquist. Desde muy pequeña disfruté de las historias que me narraba mi padre sobre la llegada de los Dahlquist al Paraguay, en especial del tío Juan Ramón pues, como mi papá había quedado huérfano de madre a los 8 años y su padre tenía compromisos militares, vivió mucho tiempo bajo el cuidado, educación y cariño de su tío Juan Ramón. Así pude saber de la trayectoria de tan insigne personalidad, los años y la preparación académica me llevaron a ejercer la docencia en el Colegio Juan Ramón Dahlquist durante 26 años, inspirada siempre en la trayectoria de este gran maestro. El fue pedagogo y poeta, hijo de Johan Enrique Dahlquist, de origen sueco; y de Rosa Ignacia Caballero, paraguaya. Nació en el año 1884 en la localidad Argentina de San Isidro, siendo aún pequeño vienen al Paraguay, se instalan en la ciudad de Pilar, allí estudia en el Colegio Nacional. Era una época en la que los jóvenes optaban por la carrera militar pero él elige el magisterio, realiza sus estudios superiores en la Escuela Normal de Asunción y obtiene en 1901 el título de maestro.  En 1904 fue enviado por el gobierno paraguayo a seguir el curso superior de enseñanza en la Escuela Normal de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, a su regreso fue designado Inspector General de Escuelas y después, director de la “Escuela Normal”.

Juan Ramón Dahlquist junto a su esposa. Foto: Gentileza.

Juan Ramón Dahlquist fue un Maestro con letras mayúsculas ¿qué nos puede relatar sobre la figura de su tío-abuelo como propulsor de la educación paraguaya?

Dahlquist forma parte de un grupo de maestros destacados en una época crucial del Paraguay, él decide abrazar el magisterio. Como descendiente de ese noble legado hurgué siempre en sus obras e intereses, más aún por ser contemporáneo de Indalecio Cardozo y destacados maestros de esa época como: Delfín Chamorro, Rosa Peña González, Cecilio Báez, Adela Speratti, Manuel Gondra, María Felicidad González, Cristóbal Duarte entre otros. Fue un propulsor de la nueva educación paraguaya, consideraba a los maestros como la pieza clave para desarrollar las investigaciones científicas que tuvieran por objeto el conocimiento del niño paraguayo, él se mostró muy preocupado por algunos problemas que enfrentaba la pedagogía en el contexto local de su época.

Él produce y divulga materiales didácticos para la enseñanza: “Páginas de un maestro”, dirige la “Revista de instrucción primaria” y “La enseñanza” que pasó a ser el órgano oficial de la Asociación Nacional de Maestros” ; “Kavure-í”, revista para los niños, bajo su dirección, con trozos de buena lectura, cuentos, fábulas, conocimientos útiles, páginas de nuestra historia y de la historia universal, poesías, y colaboraciones de los reivindicadores de nuestra historia, Ignacio A. Pane y Juan E. O’Leary, especialmente. Escribe también “Historia de la Escuela Normal” e “Historia de la instrucción pública a partir de 1870”.

Dahlquist escribió varias obras sobre la educación paraguaya, ¿cree que en el presente se puede identificar vestigios del trabajo de ese connotado Maestro?

Ya en esa época puso especial interés en la educación de los niños con capacidades especiales, es importante remarcar que por esta época aún no existían escuelas con estas características en el país; hoy hablamos de la educación inclusiva.  El Profesor Juan Ramón Dahlquist se inclinaba por la idea de que la psicología debe actuar como fundamento de la pedagogía, en su libro “Páginas de un maestro” sus palabras son como una dura autocrítica:

“Al insistir sobre este punto, un objeto me guía. Quiero hacer resaltar una triste realidad que pesa a la manera de grave inculpación sobre el magisterio nacional. El Paraguay no ha contribuido, ni contribuye en nada, al progreso de la ciencia psicológica. Nuestras investigaciones son nulas, por lo mismo que nadie se preocupa de estudiar al niño, tan lleno de atractivos para los que abrazan con cariño este digno apostolado”.

Carecemos de los elementos necesarios para poder instalar un laboratorio siquiera incipiente de psicología, como si el niño paraguayo no fuese digno de estudio, como si el niño paraguayo, heredero de la bravura é indomable altivez de nuestros mayores no pudiese contribuir en algo al aumento de los datos de observación, tan necesarios á la Psicología. (Dahlquist, 1912, pp. 134)

Qué acertada reflexión para el contexto actual que estamos viviendo, analizar al niño o al joven como ese ser que puede sentir, que sufre y se transforma ante los vertiginosos y penosos acontecimientos de una educación improvisada como respuesta a la cruda realidad de la enseñanza virtual, sin una base firme para su desarrollo totalmente positivo y no discriminativo.

Si comparase el sistema educativo de la época de Juan R. Dahlquist con el actual, ¿qué aspectos revitalizaría de esa época y qué sacaría del actual?

En realidad, nuestra educación estaba en un proceso de metamorfosis obligatoria cuando apareció la pandemia, era imperioso desarrollar una educación más tecnológica, pero en comparación con los países vecinos, estábamos y seguimos estando en desventaja, influyen muchos factores, políticos especialmente. Juan Ramón Dahlquist en aquella época ya se encontraba asombrado de todo lo que hacía falta para avanzar en educación y ya consideraba al maestro como la pieza clave para la transformación, hoy quisiera sacar esa desconexión, ese divorcio que existe entre los niveles educativos, fortalecer ese interés en la capacidad de autoformación específica de los alumnos y como lo sostiene Paulo Freire, desarrollar la pedagogía de la esperanza, de la valoración del ser humano como tal, con sus errores y victorias, dotar al maestro y al alumno de los elementos para emprender el descubrimiento del saber, una educación equitativa en todo el país.

Juan Ramón Dahlquist confió en la capacidad del maestro, valoró su labor y hoy más que nunca nos percatamos de la importancia del maestro como guía y elemento transformador de la educación.

Ud. es una docente con una excelente preparación, ¿influyó el peso del apellido en su carrera?

Un día le prometía a mi padre que siempre llevaría en alto el apellido Dahlquist, ser descendiente de Juan Ramón Dahlquist es un compromiso y un honor, un legado imperecedero  y más que un peso ha sido para mí un orgullo y  creo haberlo honrado con la capacitación constante, con la entrega a mis alumnos, haberlos mirado siempre como potenciales seres que pueden aprender, pensar y transformar sus vidas con un trabajo honesto y hoy me alegra ver a tantos alumnos míos convertidos en profesionales exitosos.

Además de talentoso educador, Dahlquist también fue escritor y poeta, ¿podría brevemente destacar una de sus obras más importantes?

No sé si sea la más importante, pero creo que es la que mejor expresa el sentir y el valor del maestro, tanto en 1930 como en el 2021.

EL MAESTRO (Prof. Juan Ramón Dahlquist, Año 1930)

 En el rústico aposento de techumbre desgreñada,

capitolio que se alzara con silente majestad,

vese al mártir que batalla sin fusil y sin espada,

con la fuerza incontrastable de su férrea voluntad.

 

Cien batallas ha librado con la frente levantada,

entre bancos y carteles que se engalanan la heredad.

Con la luz de mil verdades, en su mente aprisionada,

él se lanza a la defensa de irredenta humanidad.

 

Con la ayuda de su ciencia misteriosa y atrayente

él transforma en mariposas, de manera sorprendente,

las orugas inocentes de la humana sociedad.

 

Y a pesar de ser proficua su tarea redentora

que traducen las naciones en progresos, hora a hora,

se aquilata con desprecio su incansable actividad.

Me comentó Ud. que tiene cartas originales de Juan R. Dahlquist, ¿podría comentarnos sobre unas memorias plasmadas en algunas de ellas?

Como ya conté, Juan Ramón era atento y cariñoso y siempre escribía cartas a mi tía Josefina, ella me entregó algunas de sus cartas donde se puede leer un sentimiento genuino y una expresión elegante: “Contesto la muy apreciable tuya de fecha 19 del pasado mes de junio que vino trayéndome los suaves efluvios de nuestra inolvidable Asunción. Al leerla sentía como una emocionante evocación de los largos y venturosos años vividos en esa histórica Capital y hasta me pareció estar en ese barrio de la Encarnación donde muchos años vivimos…”

En una de sus misivas donde se le solicita la corrección de unas obras, él expresa lo siguiente:

 “…Lo conveniente y deseable es no publicar de inmediato lo que uno produce, a menos que haya necesidad de hacerlo por razones económicas. Siempre es útil guardar algún tiempo lo producido para luego someterlo a una revisión que con seguridad presenta posibilidad de enmienda y mejora. En más de una ocasión alegra ser crítico de su propia obra. Revise, pues, usted con toda la calma indispensable cuanto haya escrito, cuando estime haber realizado las depuraciones que le dicte su propia observación, le ayudará en todo cuanto le pueda ser útil, ahora y siempre…”

En su percepción, ¿cómo ve actualmente al sistema educativo paraguayo?

En realidad, no todo está mal, tenemos demasiados elementos positivos para ir mejorando, como ejemplo se tiene este momento crucial inimaginable que estamos pasando, si en muchos años no estuvimos preparados para una educación a distancia que requería de conocimientos específicos, en este contexto real y por imperiosa necesidad los maestros y alumnos se han preparado y no solo ellos, también los padres y la sociedad toda, cada quien está haciendo lo posible por lograr que el sistema educativo funcione y que los diferentes niveles de educación puedan sortear el difícil momento que produce este silencioso  virus de los huérfanos. Aún no se puede calcular el daño, pero siempre podemos decir que toda prueba de fuego deja una enseñanza.

¿Qué medidas Ud. cree que se deben tomar en estos momentos para reencauzar la educación del país?

Se están dando importantes cambios en nuestro entorno y contexto educativos, Prensky, el célebre escritor americano, enseña a los profesores a mirar la educación desde los ojos de los estudiantes en plena era digital. Él piensa que los profesores y padres tienen obligatoriamente que aprender a utilizar todas las herramientas necesarias para una educación moderna y de calidad. El secreto está en invertir en “Educación” aspirar a tener una educación de primer nivel para contar con ciencia y tecnología de primer nivel, siempre la ignorancia atrasa, la lectura, la escritura y el manejo de las habilidades matemáticas son prioridad, lo demás vendrá por añadidura. Es necesario valorar al maestro, humana, social y económicamente; que tenga una óptima formación académica universitaria, porque será quien va a capacitar a ese alumno que luego como autoridad, profesional, ciudadano o empresario deberá enfrentar un mundo altamente competitivo. El nivel educativo de un país debe reflejarse en todos los ámbitos de la sociedad, no podemos quedarnos a esperar que caiga del cielo la tecnología, ahora más que nunca se debe invertir en educación, hay instituciones que aún con esta realidad, están logrando la motivación y resultados muy positivos con sus alumnos, eso significa que es posible.

Siempre estaremos corriendo para alcanzar en la carrera al que está primero, no se consigue mejorar la educación regalando computadoras, castigando a los docentes, queriendo tapar el gran agujero, buscando culpables, todos juntos podemos mejorar la educación en el Paraguay. Hoy no necesitamos jóvenes con memoria brillante, necesitamos a jóvenes proactivos, creativos, dinámicos, que sepan transformar los conocimientos y en un mundo de nativos digitales, todos debemos aportar para la solución y no para agravar el problema. ¡¡¡No estamos tan mal…tengo mucha fe en que lo lograremos…!!!

Si Juan Ramón Dahlquist estuviera aquí con nosotros, ¿qué consejos le pediría?

Si él estuviera aquí primero que nada le agradecería por ser la inspiración y el ejemplo para muchos que amamos enseñar, porque enseñar no es solo impartir lecciones, es mucho más profundo y trascendente, es influir en ese ser que tenemos frente a nosotros que hoy es alumno, pero mañana puede ser el científico que invente la vacuna para una cura, el doctor que te asista en la enfermedad o la autoridad que dirija los destinos de tu pueblo o tu país.

 

 

Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.

Universidad de Kiel, Alemania.

3 Comments

3 Comentarios

  1. Angélica Otazú

    13 de junio de 2021 at 09:02

    Bravo Profe Nidia! Gracias por compartir tan rica historia! Y a Usted Dr. Ramírez, gratitud infinita, por brindarnos cada domingo información e inspiración!

  2. Nidia

    13 de junio de 2021 at 10:03

    Muchas gracias Profesora Angelica.

  3. Brillante artículo. Lo he leído detenidamente. Era un prominente intelectual del siglo XX el Dahlquist y en un sector tan importante como el de la Educación Paraguaya. Es digno de una biografía intelectual también. Esto es clave para fundamentar políticamente las reformas del Estado en el ámbito de la Educación. Es sustancia para sustentar la acción de la voluntad política correspondiente. Y esta señora Nidia que buen ejemplo de continuación de aquel tajo en la historia de la Educación Paraguaya como se ve en estas pocas líneas el pensamiento y la acción de don Juan Ramón Dahlquist. Trayectorias estelares en medio de tanta inoperancia e ignorancia aparente hay fuentes por donde estirar una mejor educación para el Paraguay.

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