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Había una vez un bosque, la historia del Bosque Atlántico en Paraguay

Senderos de los últimos remanentes de bosques altos en Edelira, Itapúa. Foto: Rebeca Irala.

Senderos de los últimos remanentes de bosques altos en Edelira, Itapúa. Foto: Rebeca Irala.

Quienes trabajamos en temas de recursos naturales y en particular en conservación de bosques y biodiversidad somos conscientes de la pérdida de este bosque alto y húmedo que alguna vez cubrió unos nueve millones de hectáreas en la región oriental del Paraguay. Si uno ve una imagen regional más allá de los límites del Paraguay podrá ver que esa masa verde boscosa se extendía mayormente en Brasil y aquí en esta región ingresaba a la provincia de Misiones en Argentina y se extendía hacia el sur con algunas intromisiones en el nordeste del Uruguay.

Pastizales y Bosque Atlántico en Paraguay, convergencia de dos importantes ecorregiones, en San Rafael – Tekoha Guasu. Foto: Antonio Schinca.

Aquí se mezclaba, combinada e integraba con las Pampas o los Pastizales del Sur, como ocurre en Rio Grande do Sul en Brasil, o en el mismo norte uruguayo, y hasta el sur de Misiones (Argentina) y nordeste de Corrientes. Esas mismas condiciones se dan en Itapúa y algunas partes de Misiones (Paraguay), tenemos el honor de tener muestras representativas de ese bosque alto y húmedo que compartimos con Brasil y Argentina, y además de su interrelación con otra ecorregión importantísima como son las Pampas.

Águila Harpía. La mayor ave de presa del Paraguay que habitó alguna vez los bosques de la región oriental, el último registro fue en Mbaracayú hace algunas décadas. Foto: Tatiana Galluppi.

Esa otra ecorregión importantísima que alberga ese bosque alto y húmeda se la conoce con varias denominaciones, hoy más conocido como Bosque Atlántico del Alto Paraná, o Bosque Atlántico del Interior, o Selva Paranaense; la ciencia le ha dado otros nombres menos “sexy” y que no se usan más allá del ámbito académico. Este Bosque fue el lugar donde la colonización portuguesa ingresó a Brasil y la huella está en las grandes urbes como San Pablo y Rio de Janeiro, esa expansión se puede rastrear asociada al avance de la ganadería primariamente y luego agricultura, y que se intensifica con la producción de soja a partir de la década del 70.

Mirador del Bosque alto de la Reserva para Parque Nacional San Rafael, Itapúa. Foto: Rebeca Irala.

En Paraguay, este bosque se encontraba albergando diferentes caminos y senderos que luego se transformaron en rutas, la más conocida es la Ruta 2 que une Asunción con Ciudad del Este en una línea casi recta que va de este a oeste, y uniendo dos polos de desarrollo, ligados al Bosque Atlántico, más en el este que en el extremo oeste. La construcción y puesta en operación de Itaipú también tuvo su impacto en este bosque, aún conscientes de que hay que conservar el bosque para mantener el elemento agua.

Jakupo’i o yacutinga. Una de las pavas de monte que se encuentra muy amenazada en el Bosque Atlántico, hoy solo es posible verla en el Mbaracayú. Foto: Tatiana Galluppi.

A principios de la década del 90, la investigación y las organizaciones de conservación comienzan a hacer un llamado por la pérdida de esta masa boscosa ecorregional con características locales como el bosque de Paraguay o el bosque de Araucarias o como lo llamamos en guaraní, Kuri’y (imaginen que este bosque dio origen a una ciudad como Curitiba). Es así que pocos años después se habla que el Bosque Atlántico está entre los 200 ecosistemas más amenazados del mundo, para esa fecha Paraguay ya había tumbado más del 80% de su bosque, con algo más de un millón de hectáreas remanentes.

Arasarí chico (Selenidera maculirostris). Especie Amenazada de extinción a nivel nacional y endémica del Bosque Atlántico del Alto Paraná. Foto: Rebeca Irala.

Desde entonces se han hecho varios intentos para mantener lo poco que quedaba de ese bosque, hogar del ave nacional, el Pájaro Campana, alguna vez de águila harpía (ya no la encontramos), de los yaguaretés, de los incógnitos zorro vinagre o jagua yvyguy, y muchísima biodiversidad adicional de animales y una lista de plantas y hongos. También recordando que existen pueblos originarios que vivían de ese bosque como los Mbyá, los Avá, los Aché y otros.

Chachî (Alsophila cuspidata). Helecho arborescente en Peligro de Extinción por pérdida de hábitat y extracción no controlada con fines ornamentales. Foto: Rebeca Irala.

También porque el bosque se requiere para mantener el flujo hidrológico que mantienen las tres represas hidroeléctricas del Paraguay, dos de ellas con responsabilidad compartida con los vecinos países. Lo poco que quedaba se logró conservar en diferentes unidades de conservación, como el Mbaracayú, San Rafael – Tekoha Guasu, Cerro Corá, Yvyturusú, Ybicui, y otras más pequeñas, también reservas privadas mostrando la contribución del sector con esta amenazada biodiversidad y las Reservas creadas por la Itaipú.

Surucuá común (Trogon surrucura). Especie endémica del Bosque Atlántico del Alto Paraná. Foto: Rebeca Irala.

Conscientes de la importancia de este bosque, la ley exige el mantenimiento de una cierta proporcionalidad del bosque en cada propiedad, como así también de los bosques protectores en todos los recursos hídricos del país. Si esto hubiese sido debidamente respetado y fiscalizado, tendríamos un bosque atlántico remanente del 40 al 50%; sin embargo, hace mucho que ya no tenemos eso. Esto indica que hay un pasivo ambiental exageradamente alto que debe restaurarse, para lograr la tan ansiada meta.

Pájaro Campana. El ave nacional del Paraguay cuya supervivencia en estado natural depende de la existencia del Bosque Atlántico, es un ave emblemática que se asocia con la tierra guaraní. Foto: Tatiana Galluppi.

En la década de la restauración de los ecosistemas, Paraguay debería demostrar un mayor compromiso con este ambiente que alguna vez fue boscoso, invertir en su recuperación y mantenimiento, y asegurar la conectividad entre los pocos y ya degradados remanentes forestales para permitir el flujo genético de la biodiversidad. La contribución de las organizaciones de la sociedad civil y del sector privado son extremadamente importantes, pero es el Estado y el Gobierno en particular quien tiene la obligación de honrar los compromisos con la sostenibilidad.

1 Comment

1 Comentario

  1. Armando Silva

    17 de agosto de 2021 at 10:10

    Inicio deforestación La aeroforestación es una herramienta contra la deforestación
    La aeroforestación es una herramienta contra la deforestación
    deforestación

    Tabla de contenido [mostrar]

    La Aeroforestación es la técnica de sembrar desde el aire. Se convierte en una alternativa más cuando se debe reforestar y/o forestar grandes superficies de terreno o de difícil acceso. Ya era hora de dejar las bombas para bombardear con plantones, con vida.
    .

    Anualmente se deforestan cerca de 14,2 millones de hectáreas (un poco más que la superficie de Grecia) y se reforestan algo de 5,2 millones, lo cual implica una disminución neta anual de 9,4 millones de hectáreas de bosques, selvas, relictos forestales, humedales y otros.

    En esta artículo voy a escribir sobre la técnica de la aeroforestación como herramienta de lucha contra la deforestación.

    Por Marcelo Moscoso Pantoja, consultor ambiental.-

    Las «bombas» semillas se componen de partes sencillas que coadyuvan a la aeroforestación
    Las «bombas» semillas se componen de partes sencillas que coadyuvan a la aeroforestación. Fuente: Internet.-

    Por demás, es sabida la importancia de los árboles para la vida del planeta, son sinónimo y cobijo de la biodiversidad, son fuente de alimentación, de energía, de medicina natural, participan en varios ciclos naturales como el hidrológico, en fin, los árboles son vidas.

    A raíz de la necesidad de contar con superficies arbóreas, el ser humano contemporáneo ha venido desarrollando metodologías que sean viables económica y técnicamente viables para reforestar y que en el presente artículo desarrollaremos los lineamientos básicos de una técnica.

    Esta técnica no es muy conocida para el grueso de la población, pero existente desde hace ya unos buenos años, se la conoce como aeroforestación, y será el leitmotiv del presente artículo que tenemos el gusto de poner en su consideración.

    Seguro que te va a interesar: Consejos para cuidar el medio ambiente y ahorrar dinero
    ¿Qué es la aeroforestación o el bombardeo de semillas?
    .

    La aeroforestación es una técnica usada para sembrar semillas y/o plántulas (pequeños arbolitos) lanzadas desde un avión u helicóptero.

    Las aeronaves deben tener modificaciones en el sistema de lanzamiento de plántulas, las mismas que tengan una cadencia de tiro rápida y abarque varios canales de lanzamiento.

    Me parece la mejor opción para la reforestación de nuestros bosque hacer articulo del tema.

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