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Mabel Causarano: “Debemos aceptar que la recuperación de Asunción no es prioridad para autoridades”

Mabel Causarano. Foto: Secretaría Nacional de Cultura.

Mabel Causarano. Foto: Secretaría Nacional de Cultura.

Hablar de desarrollo urbano, paisajismo y recuperación del casco antiguo de la capital del país, Asunción, es complicado, y no hay certeras propuestas del gobierno municipal ni del gobierno central del país para avanzar hacia planes modernos para embellecer nuestra querida Asunción. La capital de nuestro amado país está en terapia intensiva, el caos del tránsito vehicular se agrava con la desorganización en la planificación urbana y nulas políticas públicas para recuperar el esplendor de la otrora Asunción del Paraguay.

El Nacional conversó con Mabel Causarano, una experta en urbanismo y palabra mayor en este tema. Mabel ilustra la problemática actual del complicado engranaje que implica la recuperación y modernización de la capital del país.

Asunción, urbanísticamente, se ve muy diferente a décadas pasadas, ¿a qué se debería este fenómeno?

El cambio es inherente a la ciudad. En mayor o menor medida, lo incorporan por múltiples razones: renovación, recuperación, puesta en valor de sitios, entre otras intervenciones. París, Londres, Berlín, Nueva York, Barcelona, lo han venido haciendo en las últimas décadas, con propuestas de fuerte impacto internacional. Los motivos, la localización, el alcance, la envergadura y la calidad de las transformaciones urbanas son determinantes en el momento de decidir y ejecutarlas, de modo que, ciudades como las citadas, conjugan la innovación con la conservación y el fortalecimiento de las cualidades que las caracterizan.

En nuestra ciudad, los cambios se han llevado a cabo por impulso de fuerzas que, en su momento, pudieron construir edificios, equipamientos viales, demoler testimonios del patrimonio urbano u ocupar las costas, movidas por criterios, intereses y condiciones dispares: la modernización, en los años 70 y 80, la plusvalía del suelo y el aumento de la pobreza, en las décadas siguientes. Fueron promotores el gobierno central, el sector privado y el modelo productivo dominante en las áreas rurales.

¿Existe un plan municipal o nacional de desarrollo urbano de las ciudades más importantes del país?

La municipalidad y el gobierno central han sido pródigos en la elaboración de planes para la capital.

En 2016, más de un centenar de municipios elaboraron Planes de Desarrollo Sustentable, siguiendo las indicaciones de la Secretaría Técnica de Planificación, entre ellas, varios de los más poblados del país.

El punto clave no está en confeccionar un plan sino en su aplicación, en su vigencia como orientador de las dinámicas urbanas. Las numerosas iniciativas convergen en la irrelevante o nula incidencia del plan en las políticas de desarrollo local, en la asignación y ejecución presupuestarias. De ahí en más, confinado en una dirección de planificación, el plan será un documento que, probablemente, sirva de insumo al siguiente.

Casco histórico de Asunción hoy, en la zona de las plazas del Congreso. Foto: Laura Melick.

Casco histórico de Asunción hoy, en la zona de las plazas del Congreso. Foto: Laura Mandelik.

¿Hacia dónde crece actualmente Asunción?

Diría que hacia arriba y hacia los bañados. Desde mediados de la década pasada, hubo un aumento sustantivo de los metros cuadrados construidos en edificios en altura y, desde 1992 hasta la fecha, creció en más del 100% la población asentada en las costas inundables.

Lo llamativo es que los residentes asuncenos no crecen en número. En 1982, Asunción albergaba el 54% del total de la población metropolitana del eje este (conformado por la capital, Fernando de la Mora, San Lorenzo y Capiatá); hoy representa apenas el 22%.

¿Es Encarnación un ejemplo de una adecuada planificación urbana?

“Encarnación Más” es el plan de desarrollo municipal encomendado al estudio madrileño Ecosistema urbano, ganador de un concurso internacional promovido por la municipalidad local. Se trata del mismo equipo que ganó el concurso del Plan Maestro del Centro histórico de Asunción (PlanCHA), en 2014.

No podría afirmar que el plan se esté ejecutando. Espero que sí, porque reúne varios requisitos necesarios para su factibilidad: la decisión municipal de planificar el presente y el futuro de la ciudad, el mecanismo de selección de los proyectistas, el proceso de elaboración, que conjugó la decisión política, la participación ciudadana y la capacidad técnica.

Estamos en el boom de las “costaneras”, ¿cómo benefician a la población?, ¿están bien diseñadas urbanísticamente?

Cabe considerar varios aspectos. Desde el punto de vista funcional y paisajístico, permiten el acercamiento al río, el goce de las costas, el desarrollo de actividades culturales, deportivas, de entretenimiento y de integración ciudadana, porque acogen a niños, jóvenes y adultos mayores, de distintos sectores sociales y proveniencias barriales, lo cual es positivo, en ciudades socialmente muy fragmentadas, como Asunción.

También hay que considerar la predominancia de una visión prevalentemente vial – recuerdo que el Plan Maestro de la Franja costera se refería a un “paseo costanero”, pautado por una circulación vehicular amigable – y los criterios de ocupación del suelo adyacente, en cuanto a los usos y funciones: qué y dónde se construye, etc.

Pienso que, la costanera encarnacena ofrece una organización más integral y articulada que la de Asunción.

¿Qué se debe hacer para que el casco antiguo de Asunción recupere su esplendor?

No tengo la receta. Ni creo que sea algo factible.

Si se optó por anular el proceso generado por el PlanCHA, que, a partir de Ciudadela Cultural de Asunción, fue poniendo el Centro histórico en la agenda pública y activando iniciativas ciudadanas, como las del AMCHA (Asociación Movida del CHA), debemos aceptar la evidencia de que su recuperación no interesa a la municipalidad, al gobierno nacional, a los propietarios de los inmuebles ni a la ciudadanía. Es cierto que, esporádicamente, se levantan voces de alarma, se publican notas en los medios de prensa, se realizan eventos, pero son hechos testimoniales. No inciden para revertir la degradación del sitio fundacional de la República.

Aseo urbano, materia siempre pendiente en el centro histórico. Foto: Laura Mandelik.

Aparte de Ud., ¿existen otros profesionales técnicos en urbanismo que puedan ayudar en el desarrollo urbano de varias ciudades?

Por supuesto que sí. Hoy son muchos los y las profesionales que cursaron y siguen cursando estudios de posgrado en universidades muy prestigiosas. Muchos vuelcan sus conocimientos como docentes universitarios, otros se incorporaron al sector público, varios crearon ONG que activan en favor de la calidad de los espacios públicos, de formas de movilidad alternativa, del medio ambiente urbano, de las comunidades y los colectivos sociales vulnerables.

Es un fenómeno relativamente reciente, que no tardará en producir efectos positivos.

El desafío está en que el deterioro de la calidad de vida urbana avanza muy rápidamente y me resulta imposible predecir si el aporte de esta nueva generación de profesionales llegará a tiempo para revertir la tendencia dominante.

En París, como ejemplo, el arte está muy ligado al urbanismo, ¿estamos lejos de esa realidad europea?

Pienso que, si bien no tenemos una tradición de “arte urbano”como lo vemos en las grandes metrópolis, sin dudas, está en desarrollo una producción artística mucho más relacionada con la ciudad: los grupos musicales, la fotografía, el cine, el teatro, los grafitis, la literatura, toman la ciudad como escenario o como protagonista. Son aportes sustantivos tanto por la diversidad de formas y medios de expresión cuanto por su contenido y calidad.

Actualmente, ¿en qué proyectos urbanísticos está involucrada?

Cito dos de ellos. La investigación que relaciona la ciudad y la cultura e indaga sobre algunas de las preguntas formuladas en esta entrevista: ¿Por qué hacemos planes para no aplicarlos?; ¿Por qué tropezamos tantas veces con la misma piedra?; ¿Por qué nos declaramos nacionalistas,  reivindicamos las figuras patrias pero asistimos impotentes a la destrucción del lugar fundacional de nuestra nación y de la República?; ¿Por qué sostenemos que “hay que cambiar” y luego nos oponemos tenazmente al cambio?; y siguen varias más…

De este proyecto, que incorpora reflexiones internas y paneles abiertos al público interesado, forman parte especialistas en distintas áreas: cultura, urbanismo, antropología, educación, salud, innovación. Aclaro que se trata de una iniciativa de carácter voluntario, sostenida por los propios investigadores.

El otro es la plataforma “Asunción nos une”, que enlaza a organizaciones ciudadanas y personas abocadas a iniciativas focalizadas en la ciudad. El objetivo es potenciar el impacto conjunto, mediante la sinergia que da la articulación. En el mediano plazo, esperamos que el gobierno nacional y la municipalidad acuerden una agenda en base a la cual se apliquen los recursos técnicos y financieros de los préstamos y las donaciones y que se constituya un observatorio ciudadano, que complemente las auditorías de la Contraloría General de la República, en cuanto a la sostenibilidad de los proyectos y las actuaciones. También esta iniciativa es de carácter voluntario.

Sin filtro, ¿es posible que el centro de Asunción sea exclusivamente peatonal?

No lo creo. Tampoco sé si convendría extender la peatonalización a todo el CHA. Tal vez peatonalizar algunas calles o tramos. La medida debería responder a una visión integral del área y de esta con respecto a la ciudad, como lo plantea el PlanCHA. Pero ya se demostró sobradamente que la recuperación del principal centro histórico del país no es prioritaria.

 

 

* Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.

  Universidad de Kiel, Alemania.

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