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Nacionales

Las elegantes y vistosas aves de los humedales

Kuarahy mimby/Flauta del sol (Syrigma sibilatrix). Su nombre común en guaraní hace referencia a su vocalización aflautada y su coloración. Es común de registrarla en pastizales húmedos en pareja. Foto: Rebeca Irala.

Kuarahy mimby/Flauta del sol (Syrigma sibilatrix). Su nombre común en guaraní hace referencia a su vocalización aflautada y su coloración. Es común de registrarla en pastizales húmedos en pareja. Foto: Rebeca Irala.

Rara vez estaremos en un humedal, es decir un lago, laguna, estero, bañado, río, arroyo y hasta tajamar, en el cual no encontremos esas elegantes y vistosas aves que llamamos garzas. Estas aves ocupan un lugar muy especial en mi vida ya que además de ser elementos chaqueños bien comunes, allí comencé mi carrera y con estas aves y otras que habitan ambientes acuáticos hice mi tesis doctoral en ciencias. Estas aves de las que hablaremos hoy son las que conocemos como mirasoles, hoko, o garcetas, una familia de aves conocida como ardeidos, que están emparentados con las cigüeñas (tujuju) y las bandurrias (kurukáu y otras).

Las garzas son cosmpolitas, es decir que están ampliamente distribuidas y son comunes en diferentes ambientes, y esto es cierto, ya que uno las ve en los ambientes acuáticos, caminando en el barro, en el agua, a veces somera, y a veces más profundas, o las ve caminando en los pastizales o posadas sobre arbustos y árboles, o volando sobre los diferentes ambientes. A estas especies las conocemos como palustres, es decir que son cosmopolitas pero asociadas al agua, no vuelan muy rápido y siempre lo hacen con el cuello recogido, son gregarias, es decir que siempre o casi siempre están en grupos, y muchas de ellas crían en colonias.

Hoko guasu/Garza mora (Ardea cocoi). La garza de mayor tamaño en Paraguay (75 cm). Tiene notables plumas nucales y el resto ventral blanco. Es solitaria y se la puede encontrar en humedales. Foto: Rebeca Irala.

Es posible encontrar varios nidos de estas garzas en árboles, todas juntas y son bien bullangeras, así que cuando están nidificando no pasan desapercibidas. Todas tienen esas características de caminar en aguas someras o en el barro, donde buscan su alimento, a esto lo llamamos vadear, es decir que las garzas son vadeadoras. La longitud de su patas de alguna manera condiciona la profundidad que pueden alcanzar para vadear y así buscar su alimento. Esas patas largas terminan en dedos con uñas y si bien uno esperaría que, siendo acuática, sus patas tengan dedos palmados como los patos, pues ellas no tienen dedos palmados, y básicamente no lo necesitan ya que no nadan, sino que vadean.

Itaipyte/Garcita blanca (Egretta thula). Suele estar en grupos o solitaria en el agua. Foto: Rebeca Irala.

La ciencia reconoce unas 60 especies de garzas (ardeidos) a nivel mundial, de las cuales 14 existen en Paraguay. De estas 14, hay cinco que son blancas, estas tienen diferentes tamaños, y las tres más comunes son la garcita blanca (itaipyte), la garcita bueyera (hoko’i vaka) y la garza blanca (guyratĩ). Estas son las inmaculadas aves de la naturaleza, difícilmente verlas manchadas que embellecen los humedales con otras aves inmaculadas como las cigüeñas (que no son garzas!).

Entre la garcita blanca y la bueyera podemos tener problemas para identificarlas, son parecidas así que hay que afinar vista y mirarles las patas, si hay ganado y una está cerca o encima del ganado, no hay dudas que es la bueyera, pero si esto si no hay ganado, a mirar las patas, la garcita blanca tiene patas negras con pies amarillos, mientras que la bueyera tiene patas negras verdosas. Éxitos para diferenciarlas y recuerden que la bueyera no es una especie nativa, vino de Africa acompañando el ganado en los barcos y entró por el Caribe, desde allí se fue extendiendo hacia el sur. Hay otras dos garzas blancas, la garza real y la garza azul que no son tan comunes.

Hoko pytâ/Hokó colorado (Tigrisoma lineatum). Es más probable de verla en humedales en bordes de bosques y sabanas. Foto: Rebeca Irala.

Una garza bastante común es la garza mora o hoko guasu, normalmente solitaria y la de mayor tamaño, muy bonita y esbelta; otra común que nos llama la atención por su color amarillento es el chiflón o kuarahy mimby, normalmente en pareja más asociado a los pastizales. Los hocó o hoko también son garzas y en Paraguay tenemos el hoko pytã o hocó colorado, el hocó grande o hoko para, el mirasol estriado (hoko mini) y el chico (hoko’i pytã). Hay una garcita muy vistosa de color azulado y es la garcita azulada, pequeño pero se hace ver y normalmente cuando nos ve vuela del ambiente acuático a los arbustos cercanos. Una rareza de este grupo es la garza bruja que es crepuscular y nocturna, se la conoce como el nombre de tajasu guyra. Y también cuando están se hacen oir y siempre hay muchas quejas en las áreas urbanas y suburbanas por la presencia de estas garzas.

Guyratî/Garza blanca (Ardea alba). Es inconfundible, ya que mide 65 cm. En temporada reproductiva son más notables algunas plumas finas y alargadas (egretes) en la cabeza y pecho. Foto: Rebeca Irala.

Hemos hablado de estas hermosas 14 garzas del Paraguay, imaginen que tenemos en Paraguay el gran honor de tener el 23% de las garzas del mundo por lo que nos deberíamos sentir honrados y responsables con la conservación de este acervo natural de la Nación que además de su belleza natural ocupan un rol destacado ya que depredan insectos y otros invertebrados, mantienen las poblaciones de peces y otros animales acuáticos en forma controlada, y pensar que alguna vez sus plumas fueron ampliamente utilizadas para las indumentarias femeninas, casi llevándolas a la extinción, y esas plumas precisamente llegaban a Europa desde nuestro continente.

No debemos descartar que ver estas garzas en ambientes acuáticos, de alguna manera también nos indica que estos están en condiciones más o menos saludables y no altamente contaminados. Sería importante poder además de contarlas todos los años, tratar de llevar un seguimiento sobre las mismas y sus poblaciones para adelantarnos a cualquier cambio que pudiese ocurrir en la naturaleza, ellas son indicadoras de la calidad ambiental además de elementos que embellecen los ambientes acuáticos y alegran nuestras vidas.

Garza bruja (Nycticorax nycticorax) descansando en su dormidero, Jardín Botánico y Zoológico de Asunción. Foto: Luis Recalde

2 Comments

2 Comentarios

  1. Miguel Arteta

    29 de agosto de 2021 at 11:52

    Excelente artículo, muy interesante…

  2. Miguel

    29 de agosto de 2021 at 11:59

    Excelente artículo, muy interesante.

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