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Joven trasplantada del riñón: “Todavía no puedo creer que volví a nacer”

Gisselle Aguilera, la joven transplantada. (Foto Gentileza).

Gisselle Aguilera, la joven transplantada. (Foto Gentileza).

Tras dos años de recibir diálisis y toda una vida de sufrir problemas del riñón, Gisselle Aguilera (31), pudo ver la luz al final del túnel y “volvió a nacer”. Así refirió la protagonista de esta historia; una joven madre y enfermera, quien, en este mes del Donante de Órganos y Tejidos, fue sometida a un trasplante de riñón de origen cadavérico.

“Todavía sigo emocionada, todavía no puedo creer que fui trasplantada, que volví a nacer”, dijo con voz entrecortada y un par de lágrimas que rozaban sus mejillas, mientras otorgaba la entrevista a El Nacional.

“Nací con el diagnóstico de ureterohidronetrosis, un problema del riñón. Siempre fue un ir y venir de los hospitales. Realizaba trabamiento con antibiótico y controles periódicos hasta que un día me agarró una infección que afectó a mi riñón y ya necesité de la diálisis”, contó.

La infección le había agarrado debajo del brazo hace dos años. En ese momento, Gisselle no podía medicarse porque tenía una hija pequeña que dependía totalmente de la leche materna. Eso lamentablemente le costó el órgano vital y los doctores le dieron la noticia menos esperada. Su mundo se había derrumbado en solo segundos.

“Estuve 1 año 9 meses en diálisis, no fue nada fácil el proceso, pero se me abrió el cielo cuando recibí esa llamada. Esa llamada me devolvió las esperanzas de volver a empezar. El jueves 9 de setiembre me llamaron a avisar que había un donante a las 10 de la noche. Yo no creía, entre en shock. La felicidad está latente hasta ahora”, dijo la joven enfermera.

Guisselle Aguilera, la joven trasplantada es enfermera. (Foto Gentileza).

Relató que el viernes 10 de setiembre recibió el trasplante que devolvió las esperanzas. “Me dieron de alta el martes pasado. Ahora estoy en mi casa, con cuidados, cero visitas, nada de nada”, relató. Gisselle es madre de dos niños, una nena de 2 años y un varón de 8 años. Todavía no pudo estar en contacto con ellos porque primero debe recuperarse.

La joven, oriunda de Itacurubí de la Codillera, relató además que sus idas y vueltas a los hospitales, hicieron que nazca en ella el amor a la enfermería. Hoy es enfermera del Hospital Militar y es así como retribuye a los médicos todo lo que hicieron por ella ahora. “Ellos han peleado mis batallas conmigo y estaré siempre agradecida”, expresó.

Para terminar, instó a la ciudadanía a no tener miedo de donar los órganos de sus familiares, ya que de esa forma solo se está dando una posibilidad de vida, a quienes como ella están luchando contra algún mal que los aquella por la falla de algún órgano. “Yo estoy muy agradecida con los familiares de la persona que me donó, yo no sé quiénes son, pero nunca voy a olvidar esto”, finalizó.

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