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Las garzas, biodiversidad asociada al agua

Ardea cocoi o hoko guasu, más conocida como garza mora. Foto: Rebeca Irala.

Ardea cocoi o hoko guasu, más conocida como garza mora. Foto: Rebeca Irala.

Las garzas pertenecen a un grupo de aves acuáticas que se los conoce como ardeidos o Ardeidae, y en Paraguay tenemos 14 especies conocidas hasta el momento. Traigo esto a colación porque esta semana que pasó hubo un encuentro mundial de la Asociación Mundial de Aves Acuáticas en su 45to encuentro en el cual fuimos invitados a participar, y en conjunto con las jóvenes investigadoras Rebeca Irala Melgarejo y Tatiana Galluppi Selich hicimos algunas presentaciones y entre ellas actualizamos el estado de conservación de las garzas en Paraguay.

Nuestro trabajo y el trabajo de un colega de Ecuador, fueron tomados como ejemplos de iniciativas nacionales que conjugan lo público con lo privado y resaltó la creciente participación de los jóvenes quienes, a través de diferentes iniciativas y plataformas, cada vez traen más información sobre la biodiversidad y en particular sobre las aves, que permiten acrecentar el cúmulo de datos para la toma de decisiones.

Syrigma sibilatrix o Kuarahy mimbi, más conocido chiflón o flauta del sol. Foto: Rebeca Irala.

Entre ellos, el saber si la especie sigue estando en su hábitat, si los números poblaciones se mantienen o están cambiando (creciendo o disminuyendo) como mucha más información, hasta en algunos casos nuevas especies que no habían sido registradas en el país, o nuevos registros para lugares en los cuales no se las conocía.

Quisiera entonces compartir con nuestros lectores, los datos que brindamos al mundo recientemente en esta conferencia. De las 14 especies que tenemos en Paraguay, tres son blancas y una más cuando es juvenil. De las tres especies blancas, la garza blanca, la garcita blanca y la garcita bueyera, esta última es africana, o sea que es una especie exótica, no natural de nuestra región y entró con los barcos que transportaban ganado por el norte de Sudamérica. La bueyera puede ser confundida con la garcita blanca, a pesar de que la bueyera es un poco más pequeña y tiene pico amarillento (y no negro como la garcita blanca). Rara vez veremos una garcita bueyera que no está asociada al ganado.

Nycticorax nycticorax o Tajasu guyra, más conocida como garza bruja. Foto: Luis Recalde.

Los mirasoles son otro grupo de garzas que se los conoce con el nombre de hoko en guaraní. Los mirasoles no son blancos, tienen diferentes coloraciones que nos hacen recordar a los inambúes o perdices, y en particular el mirasol chico tiene una marcada estría gular negra. Hay otras garzas menos asociadas con este grupo como el chiflón o flauta del sol, en guaraní conocido como kuarahymimbi, una garza de cuello y pecho amarillentos que se la ve caminando en zonas de pastos cortos. Y la garza bruja o tajasu guyra que también es una garza que es gregaria y muy arborícola, pero a diferencia de las otras es crepuscular y gritona.

De las 14 garzas, quizás la garza cucharona (arapapa), la garza azul (hoko´ihovy) y la garza real (hokosa’yju) son las más difíciles de ver y contamos con pocos registros. En el análisis que hicimos rescatamos que necesitamos más información sobre ciertas especies, pero que también es importante que estas especies que nos parecen comunes, sigan siendo comunes, porque además son buenas indicadoras de calidad de hábitat, en particular de las aguas que habitan y de la cual obtienen su alimento.

Egretta thula o Itaipyte, más conocida como garcita blanca. Foto: Rebeca Irala Melgarejo.

A estas aves se las considera de hábitos palustres, es decir que está asociada a una vegetación acuática que normalmente tienen sus órganos bajo el agua. Por lo general las garzas y mirasoles son sociales y gregarias, es decir que difícilmente las veamos solas, muchas veces en grandes grupos o a veces en pareja, tienen un pico largo y agudo que le sirve para pescar y cazar sus alimentos en el agua, son vadeadoras es decir que caminan en zonas acuáticas y fangosas, y la mayoría cría en colonias, es decir zonas donde existen varios nidos. A pesar de ser una especie acuática, sus patas no tienen membrana entre los dedos, es decir que sus dedos no son palmeados. Es difícil distinguir entre macho y hembra, y son de vuelo relativamente lento con su cuello retraído. Están emparentadas con las cigüeñas de las que ya hablaremos y con las bandurrias.

Tigrisoma lineatum o hoko pyta, más conocido como hocó colorado. Foto: Rebeca Irala.

Estas aves son importantes mensajeros de los pueblos originarios, con mensajes normalmente asociados al agua y a los visitantes; y también son importantes indicadores de la calidad de las aguas por ejemplo en un arrozal, en el cual al ver garzas uno relaciona con los alimentos como los peces y los insectos acuáticos, lo que nos estaría indicando que en ese sistema productivo o no se usan agroquímicos o su uso es el adecuado para evitar afectar a la biodiversidad.

Así que de aquí en más cuando veas una garza, como el hokoguasu o el guayratï, imagina el rol que cumple en la naturaleza y además, toda la información que nos está dando por el solo hecho de estar allí.

Ardea alba o guyratí, más conocida como garza blanca. Foto: Rebeca Irala.

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