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Nacionales

En estas vacaciones conocé nuestra rica biodiversidad y capital natural

Restos de la Guerra del Chaco Picada de la Desesperación. (Alberto Yanosky).

Restos de la Guerra del Chaco Picada de la Desesperación. (Alberto Yanosky).

Llegan las fiestas, las celebraciones y los balances. También nos preparamos para unas vacaciones y qué bueno sería que en este balance nos preguntemos cómo estamos con nuestros compromisos con la naturaleza. Paraguay jugó un rol un tanto caótico en la Conferencias de las Partes en Glasgow este año, con algunas desavenencias en la delegación, que luego tuvo que explicar en particular sobre una rebuscada y desactualizada visión reflejada en la posición que llevamos.

Por otro lado, se están tomando decisiones que apuntan a un 2030 con cero pérdidas de biodiversidad a nivel mundial y una recuperación de la misma, con posiciones sobre una cadena de producción libre de deforestación. Paraguay está en este debate de tener una misión visión país que conjugue los diferentes intereses, pero que además nos permita organizarnos por dentro y mostrarlo afuera.

Mitigación los efectos del cambio climático

Las Contribuciones Nacionalmente Determinadas muestran esa hoja de ruta en la cual mitigar los efectos del cambio climático es importante, pero más importante es adaptarnos a los cambios climáticos. Esta adaptación no vendrá si no miramos la naturaleza, los ecosistemas, y si no comenzamos a ver nuestra producción y nuestro desarrollo basado en los pilares de la economía nacional, suelo, agua, biodiversidad en un clima muy propicio, en donde los “desastres naturales” tienen que ver más con inundaciones, sequías e incendios, y quizás algunas cuestiones relacionadas con vientos huracanados, granizadas, pero libres de deslizamientos de tierra, volcanes o movimientos sísmicos, al menos que estén causando desastres evidentes.

Entre pastizales y el Bosque Atlántico. (Antonio Schinca)

Así que te invito a echarle una mirada al territorio nacional y apuntar a sus riquezas naturales, hacia el sur de la región oriental con sus extensos pastizales y humedales, que cumplen roles ecológicos extremadamente importantes, o hacia el centro y este con zonas donde alguna vez se erigieron más de nueve millones de hectáreas de bosques altos y húmedos, o bien hacia el norte de la región con unos sistemas naturales diferentes en suelos que ofrecen fisonomías muy particulares con cuevas y cenotes, o serranías que albergan rasgos de culturas ancestrales. Esta región tiene lugares muy particulares, la riqueza en recursos hídricos hacia el este desde la capital, con cuerpos de agua en serranías que los hacen extremadamente atractivos para aplacar los intensos calores del verano.

Basta con salir a las rutas, hoy mucho mejores y disponibles para todos nosotros y recorrer pueblos y compañías que albergan naturaleza y cultura, charlar con los lugareños, y valorar sus lazos con la naturaleza que los rodea y en las cuales han forjado sus familias, y estas sus comunidades.

Salto Ñacunday (Alberto Yanosky)

Si tenés tiempo, cruzate el río Paraguay y adentrate en el Chaco Paraguayo, ese más del 50 % del territorio nacional que todavía sigue siendo incógnito para muchos connacionales, ingresar desde Concepción o Mariano Roque Alonso a través de sus puentes, o por los diferentes accesos a través del rio para conocer diferentes tipos de ambientes, extensos palmares y pastizales con isletas de bosques, o yendo más al oeste en los bosques secos que conjugan colores y formas extrañamente evolucionadas. O irse al norte de esta región occidental y entrar en contacto con el pantanal paraguayo, el pantanal más virgen en su extremo más austral en el continente. O bien bajar hasta las zigzagueantes aguas del Pilcomayo y ver sus humedales asociados y los desafíos que impone su buena gestión.

Llegar al Chaco Paraguayo significa conectarse con la gente, con los pueblos originarios ya que hay varias naciones viviendo en relación directa con la naturaleza y adaptados a ella, sea en el pantanal, en el Pilcomayo, o en el bosque seco del occidente, o bien con la cultura asentada ya hace varias décadas en el Chaco Central con tecnologías y modos de vida forjados en un ambiente no siempre muy amigable.

Tomate un tiempo para conocer el Paraguay y rescatar ese lazo entre la especie humana y su ambiente, valorá los recursos naturales que han permitido el desarrollo económico, sea por el suelo, por el agua, por el clima, o sea por su gente, tradicionalmente nativos o naturalmente adoptados, todos tenemos nuestros lazos con la naturaleza, algunos más evidentes que otros, pero que sólo reconocemos cuando nos falta, cuando nos falta el suelo fértil, el agua para el consumo o la producción, cuando nos falta la polinización, cuando nos faltan los depredadores naturales que mantenían el equilibrio natural.

Es tiempo de balance, cada uno de nosotros conscientemente y un análisis interno, puede ayudar a forjar una visión y posición país, a mostrar lo que somos y lo que hacemos, y a reconocer nuestros errores e ignorancia, para tomar empuje hacia una nación en búsqueda de su sostenibilidad.

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