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A dos años de la desaparición de la niña de Emboscada, nada se sabe de su paradero

Por semanas, se realizaron masivas búsquedas y rastrillajes en la zona donde vivía la niña, pero hasta el momento no se sabe nada de ella. (Foto Lucas Renatto)

Por semanas, se realizaron masivas búsquedas y rastrillajes en la zona donde vivía la niña, pero hasta el momento no se sabe nada de ella. (Foto Lucas Renatto)

15 de abril del 2020. El Covid-19 llevaba poco más de un mes en el país y acaparaba las noticias. Las palabras como restricciones y cuarentenas totales comenzaban a sonar para hacer frente a la propagación de la pandemia.

Pero esa fecha, el coronavirus pasó a un segundo plano. Una información llegaba desde la zona de Isla Alta, Emboscada, departamento de Cordillera.  Una niña desapareció de una propiedad perteneciente a su padrastro. Inicialmente se había dicho que la niña salió a jugar y que fue detrás de dos cabras, las cuales fueron posteriormente halladas a kilómetros de la estancia principal, habiendo tenido que pasar por caminos sumamente difíciles e imposibles para este tipo de animales.

Las horas pasaban y con ello la incertidumbre de saber el paradero de la criatura. Pero nada. La conmoción ya llegó a todo el país. Por semanas se realizaron masivas búsquedas y rastrillajes en la propiedad donde vivía y hasta se hallaron rastros de sangre humana. Sin embargo, los investigadores no pudieron cotejar si pertenecen o no a la niña porque la madre se negó a ser sometida a la prueba de ADN. Pasaron meses y la respuesta siempre fue la misma: “no sabemos dónde está”.

Hoy se cumplen dos años de la desaparición de la niña de Emboscada y los investigadores no tienen pistas certeras sobre su paradero. Las sospechas giraron en torno a la madre y al padrastro de la menor, quienes fueron los únicos imputados por los intervinientes.

“Lo primero que hago al levantarme es orar y pedirle a Dios que mi nieta aparezca”, relata con la voz quebrada don Rufino, el abuelo de la pequeña desaparecida. El hombre tan solo pide justicia. “El tiempo pasa y todavía no sabemos nada, pero siempre aguardamos alguna novedad”, agregó. “Solo se dilata y se dilata y el tiempo pasa, es muy penoso, preocupante como se está llevando la situación, a lo que conocemos como el oparei. Toda la familia creemos que ella ya no está, pero no perdemos la esperanza de encontrarla con vida también, así estamos. Conforme no voy a estar hasta que se le encuentre”, expresó.

“Cuando suena el celular lo primero que pienso es que me dirán ‘le encontramos a tu nieta’. Pero eso no pasa hace dos años y mi corazón está muy triste”, expresó.  “Lo único que queremos es que se haga justicia y lo que hicieron esto paguen”, señaló. “Quiero verla jugar otra vez, pero si pasó lo peor, nos gustaría, como familia, darle cristiana sepultura. Por favor, queremos que la encuentren”, precisó.

Madre y padrastro

El padrastro alemán de la niña desaparecida fue imputado, en su momento, por el supuesto hecho de violación del deber del cuidado y abandono, luego se amplió la causa a pornografía infantil. El mismo fue recluido en la Penitenciaría Regional de Villarrica. La madre de la niña también estuvo con prisión preventiva, tras ser imputada por violación del deber del cuidado y abandono. Además, se le abrió un proceso por desacato debido a que se negó a someterse a las pruebas de ADN dispuestas por diferentes Juzgados.

En setiembre del año pasado la Justicia decidió absolver al padrastro Reiner Oberüber, y a la madre, Lilian Zapata, la condenaron a 2 años de cárcel con suspensión de la ejecución. De momento, la Justicia paraguaya decidió que el padrastro fuera absuelto por el caso de abandono, pero sigue teniendo una causa abierta por pornografía infantil. Desde la Fiscalía habían solicitado nueve años de prisión para la mujer y tres años para el ciudadano alemán. En tanto, la mujer fue condenada a dos años de cárcel con suspensión por desacato a una orden judicial al negarse a someterse a la prueba de ADN, y fue encontrada culpable por el hecho punible de violación del deber de cuidado y abandono, condenada a seis años de prisión. No obstante, ella sigue en libertad mientras la condena no quede firme.

 

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