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Semana Santa tras las rejas: tradición, esperanza y fe congregan a privados de libertad

Las reclusas dramatizaron la muerte y resurrección de Jesucristo. (Gentileza)

Las reclusas dramatizaron la muerte y resurrección de Jesucristo. (Gentileza)

Las cárceles del país suelen ser noticia por cuestiones de violencia o de requisas… Sin embargo, también hay noticias de fe, solidaridad, redención, de transformación. Y en la Semana Santa, detrás de las gigantescas paredes, el patio se convierte en una especie de templo para las celebraciones de los días santos. Aquellos, quienes día a día padecen su viacrucis, el de la privación de libertad y el estigma de haber cometido un error, recrearon con diferentes actividades la pasión y muerte de Jesucristo.

La procesión del Vía Crucis y la Adoración a la Cruz se adelantó este Jueves Santo y fueron momentos que impactaron en las vidas de las privadas de libertad en la penitenciaría para Mujeres Casa del Buen Pastor. Allí varias internas dejaron de lado todo lo que una fría celda puede brindarles y se metieron de lleno en un papel marcado por la fe y la tradición católica. Realizaron una producción actoral de la pasión y muerte de Jesucristo, que fue realizada en el patio central. La representación y el talento de las actrices fue excepcional y toda la población penal y funcionarios del centro penitenciario disfrutaron de un momento majestuoso.

Toda la población penitenciaria del Buen Pastor se emocionó con la puesta en escena que realizaron las reclusas.

La imagen de Cristo crucificado destaca en el acto donde el sacerdote Cristhian Gatica enseña -en medio de la actuación- que en el silencio es donde se puede oír a Dios y critica a quienes han hecho del ruido un escape a la reflexión de sus propias vidas: lo que se hizo mal, las penas, los dolores. Muchos asienten como contestando las palabras del aguerrido capellán.

La obra teatral interpretada por las mujeres privadas de su libertad emocionó a todos. (Gentileza)

Cabe destacar el esfuerzo que hicieron las responsables de la organización en el cuidado de la producción de vestuario, maquillaje, escenografía, decorados e iluminación que fueron proveídos por el Proyecto Social Corazón Libre previamente; durante la jornada también se realizó la bendición de las palmas y se ofició la santa misa a cargo del padre Gatica.

En Tacumbú

En la cárcel de Tacumbú también se vive Semana Santa de una manera muy especial. Allí realizaron la misa de la Última Cena con el rito del lavatorio de los pies. “Se eligió a 12 hermanos, privados de su libertad, y se les lavaron los pies. Es un momento emocionante y lleno de humildad. Jesús dijo ‘yo vine para servir y no para ser servido’ y esa es la actividad pastoral, servir a los hermanos”, dijo a El Nacional el capellán Eugenio Valdez. Para este Viernes Santo habrá la Adoración de la Cruz, conocida como Tupãitu. Se coloca sobre la cruz sobre una mesita y los reclusos, en medio de una actitud de oración, van besando la cruz de Cristo.

El padre Eugenio (con tapabocas) junto a gente que le ayuda en su misión. (Foto Gentileza))

Centro Educativo Itauguá

Actividades de profundo sentido religioso brindan un espacio diferente de reflexión y contención espiritual que hacen parte del programa de reinserción del Ministerio de Justicia. Unos 203 adolescentes en conflicto con la ley penal, fieles a sus creencias cristianas, viven de manera especial los días de Semana Santa con varias actividades, acorde a la solemne conmemoración. Actos litúrgicos grupales y jornadas de tradición folclórica marcan la agenda como parte de los programas de rehabilitación y reinserción del Servicio Nacional de Atención al Adolescente Infractor (SENAAI) del Ministerio de Justicia.

En el Centro Educativo Itauguá (CEI) 82 adolescentes infractores vieron la proyección de películas alusivas a la Semana Santa, con la acostumbrada elaboración de chipas y la dulzura de las roscas de Pascua tan características en estos días para disfrutar juntos. Los adolescentes agradecieron la iniciativa y mostraron mucho interés en seguir con las tradiciones que se realizan en los días santos. “Para nosotros es sumamente importante porque nos hace sentir en familia”, dijo uno de ellos.

Los adolescentes del Centro Educativo de Itauguá. (Gentileza)

Centro Educativo Virgen de Fátima

Desde el Centro Educativo Virgen de Fátima de Asunción, la agenda previó la preparación de chipas por parte de 12 adolescentes mujeres con el apoyo de las docentes del área formativa. La celebración de misa fue un momento oportuno para reconocer los errores, pedir perdón por ellos y agradecer a Dios por la misericordia infinita. “Muchas de ellas se abrieron y pidieron perdón. La Semana Santa es un momento más que importante y que ayuda a la reflexión”, dijo doña Claudia, una de las que ayudó con la elaboración de la chipa.

Centro Educativo Virgen de Fátima. (Gentileza)

Centro Educativo Sembrador de Villarrica

Por su parte, 22 adolescentes infractores del Centro Educativo Sembrador de Villarrica elaboraron la chipa tradicional y cocido para autoconsumo, bajo la supervisión de las profesoras del Centro de Educación Básica para Personas Jóvenes y Adultos N.º 4-85 dependiente del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Las autoridades del Centro Educativo resaltaron estas actividades, sobre todo, porque ayuda a los adolescentes a ver más allá del significado de la Semana Santa. Añadieron que se mostraron muy contentos de poder elaborar la chipa. Explicaron que estos días santos son propicios para volver a Dios y que sirve para revisar cómo está uno.

Centro Educativo Sembrador de Villarrica. (Gentileza)

Centro Educativo de Cambyretá de Itapúa

Además, en el Centro Educativo de Cambyretá de Itapúa, la fe se puso en práctica celebrando la santa misa con el Padre Darío Silvero de la iglesia Santa María, para el encuentro personal con Cristo. Hicieron chipa y otros alimentos, con el propósito de compartir y amenizar entre nueve adolescentes.

Para compartir, la receta de la clásica chipa común fue la elegida a la hora de preparar la masa y hornear los alimentos por 14 adolescentes infractores del Centro Educativo Integral La Esperanza (CEILE). Desde el sitio explicaron que durante la pandemia la falta de una vivencia espiritual compartida se agudizó, por lo que este tipo de actividades ayuda a que eso renazca nuevamente. De sentir el calor del hermano en una celebración en donde se pueda compartir otra vez.

Adolescentes del Centro Educativo Integral La Esperanza. (Gentileza)

Centro Educativo de Pedro Juan Caballero

Finalmente, en el Centro Educativo de Pedro Juan Caballero, 15 adolescentes en conflicto con la ley penal a cargo del equipo técnico de la sede, optaron por hornear la típica chipa apo. Idénticas jornadas se vivieron en los centros educativos de Concepción y Ciudad del Este. “Perdonar incluso a los enemigos. Ese es el mensaje”, dijeron las autoridades.

 

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