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Boquerón: a 90 años de una batalla clave durante la Guerra del Chaco

Los soldados paraguayos pelearon heroicamente. (Gentileza)

Los soldados paraguayos pelearon heroicamente. (Gentileza)

En un día como hoy, pero del año 1932, culminaba Boquerón, una de las primeras batallas de la guerra del Chaco (1932-1935), contienda bélica que libraron Bolivia y Paraguay por la posesión del Chaco Boreal. Duró 20 días (se inició el 9 de setiembre), en donde la sapiencia, la estrategia y la calma del aquel entonces teniente coronel José Félix Estigarribia, y la valentía del ejército paraguayo, fueron de suma importancia para retomar el fortín y posteriormente triunfar en la guerra.

El fortín Boquerón, ubicado a 360 kilómetros de distancia de Asunción, y a 620 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra y a 1.000 de La Paz, fue capturado por los bolivianos el 31 de julio de 1932. Poco más de dos meses después, el 9 de setiembre, comenzaron las acciones para recuperarlo y tras un enfrentamiento que dejó miles de muertos de ambas partes, culminó con la recuperación del fortín por parte del ejército paraguayo, la captura de sus ocupantes, la caída de los fortines circundantes y la retirada hacia el fortín Arce de las fuerzas bolivianas que intentaban prestar ayuda desde el exterior al fortín Boquerón.

La victoria y la desmoralización boliviana

¿Por qué fue tan importante la victoria en Boquerón? El historiador Enrique Cosp lo resumió en su momento con esta frase: “Se dio un impacto psicológico en ambas tropas. Fue bueno para nosotros y con los bolivianos se dio una desmoralización que les llevó a perder no solo en Boquerón, sino la guerra”, contó.

Diario "El Liberal" del 30 de septiembre de 1932. Foto: Archivo.

Diario El Liberal del 30 de septiembre de 1932. Foto: Gentileza

Cosp, en una entrevista brindada sobre esta fecha, comentó que en aquel entonces Bolivia estaba mucho mejor que Paraguay. Tenía más recursos y más soldados, y de repente se da que contra todo pronóstico Paraguay lo vence, por lo que se genera un efecto psicológico bueno para Paraguay y en sentido contrario en Bolivia, ya que le generó un efecto de desmoralización.

“El presidente de Bolivia, Daniel Salamanca, había dicho al teniente coronel Manuel Marzana, quien defendía Boquerón, la siguiente frase: ‘De Boquerón depende el destino de nuestro Chaco’, y terminó teniendo razón porque perdieron Boquerón y finalmente también pierden la guerra. Entonces, la victoria en Boquerón tiene un impacto muy grande y le da la iniciativa a Paraguay porque recordemos que la guerra empieza con una ofensiva boliviana en la que toman varios fortines, y con la victoria en Boquerón se recupera no solamente ese fortín sino todos los fortines de la zona y hace que Bolivia, que comenzó con una ofensiva, termine con una defensiva durante toda la contienda”, añadió.

José Félix Estigarribia y su estrategia bien ejecutada

La visión estratégica del teniente coronel José Félix Estigarribia, fue determinante para lograr la victoria en Boquerón que al comienzo no se mostraba para nada favorable. El historiador Cosp comentó que fueron varios los puntos claves realizados por Estigarribia que llevaron a las tropas paraguayas a imponerse en la batalla. Una de ellas fue el de avanzar, en vez de esperar.

Cosp explicó que en un momento dado, los bolivianos querían llegar hasta el río Paraguay y había muchos militares paraguayos que tenían la mentalidad de “vamos a esperar en los alrededores del río. Pero el teniente coronel José Félix Estigarribia, tenía otro pensamiento: había que meterse al Chaco, pelear en las posiciones estratégicas, conseguir los pozos de agua (porque el agua era oro en el Chaco). Y así se hizo y fue una estrategia muy bien ejecutada que llevó al triunfo. Entonces, ganar Boquerón también le corta el camino a los bolivianos para llegar al río Paraguay y le permite a Paraguay avanzar.

Soldados bolivianos defienden una posición en Boquerón. Foto: Archivo.

Sacó provecho de la ventaja que tenía

La batalla de Boquerón también le dio otra ventaja al Paraguay. José Félix Estigarribia sabía que Bolivia era un país con más recursos, con más gente, por lo que analizó en cómo quitar provecho de la única ventaja que tenía Paraguay en ese momento: la proximidad. Si bien el Chaco no está muy cerca del área de operaciones, sí lo estaba en comparación con Bolivia. “Entonces, Estigarribia propuso hacer una movilización grande, dijo ‘vamos a ganarle en números porque nosotros podemos meter gente al Chaco más rápido que los bolivianos’. Cuando terminó la batalla de Boquerón, se habló de que los bolivianos tenían más o menos 5.000 efectivos en el Chaco y Paraguay tenía 12.000. O sea Paraguay tenía más del doble de tropa que los bolivianos después de Boquerón dentro del Chaco a pesar de tener menos gente”, explicó Cosp.

Una angustiosa rendición

Al avanzar, Estigarribia ideó otra estrategia que consistía en ir cerrando todas sus fuerzas alrededor del fortín hasta dejarlo exhausto, sin víveres y sin agua, mientras repelía todos los intentos de ayuda por parte de otras unidades bolivianas que llegaban de distintas direcciones para socorrer y tratar de liberar a sus compañeros atrapados en Boquerón.

“En Boquerón, las tropas paraguayas rodearon el fortín para que los bolivianos no puedan salir, para que no puedan traer refuerzos, para generar una situación angustiosa que finalmente se logró. Los bolivianos quisieron romper ese cerco y trajeron tropas de afuera para tratar de liberar el fortín y no lo lograron”, dijo Cosp.

Al decir del historiador, con el cerco se logró generar una situación angustiosa que llevó a los bolivianos a la rendición. “Resistieron 20 días en esa situación desesperante. Es por eso que los bolivianos ven a Boquerón con mucha admiración y heroica también, por la resistencia que tuvieron”, expresó. “Avanzada la guerra se jugó mucho con encerrar a las tropas bolivianas. El general Estigarribia era muy calculador, tenía mucha paciencia y calculaba los llamados “corralitos”, explicó.

Sed y calor en las filas paraguayas. Foto: Archivo.

En la mañana del 29 de setiembre de 1932, las tropas paraguayas ingresaron caminando al interior del fortín, encontrándose con un escenario terrible. Cientos de cadáveres, soldados que agonizaban, etc. Estigarrbia fue testigo antes de la caída, según lo narró él mismo, cómo los oficiales bolivianos disparaban a sus soldados, cuando estos atropellaban el tanque que contenía la poca agua que sobraba, que quedaba en el interior del fortín. Varios soldados paraguayos, testigos de ese momento,  contaron que solo un poco de agua era el pedido de los bolivianos, antes de rendirse.

Tal como lo resume el historiador Cosp, Boquerón había comenzado a caer desde el 9 de setiembre, cuando Estigarribia comenzó a montar el cerco, que no pudo ser quebrado ni desde adentro ni desde afuera por los bolivianos.

Unión del pueblo

Los días que duró la batalla de Boquerón sirvieron para unir a todo el pueblo con un mismo sentir, el de recuperar el Chaco. Apareció la figura de la Madrina de Guerra, mujeres que apadrinaban a soldados que no conocían, a quienes les hacían llegar diferentes tipos de regalos, a través del Correo Militar, creado también durante esos días.

Las familias comenzaron a realizar donaciones en efectivo, tanto a instituciones como la Cruz Roja Paraguaya como al mismo gobierno y las empresas pusieron a disposición del ejército todos los recursos que cada una de ellas podía ofrecer. El pueblo unió sus fuerzas.

Tras darse a conocer la victoria en Boquerón, el país festejó. El patriotismo se hizo sentir en cada barrio, en cada ciudad, en cada rincón del Paraguay.

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