Un equipo del Ministerio de Salud Pública (MSPBS) se constituyó ayer, martes, en el Hospital Psiquiátrico a fin de investigar las graves denuncias de tortura y abuso sexual que habrían ocurrido en el establecimiento.
Desde el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT) afirman que existen dos antecedentes relacionados al centro de atención a la salud mental. En enero, el Mecanismo advirtió de prácticas autoritarias y malas condiciones higiénicas.
Pese a la gravedad del caso que se dio a conocer a través de la redes sociales, en el Ministerio de Salud indicaron que no existe una denuncia formal ante las autoridades del hospital ni el Ministerio Público.
La Dirección Médica de este servicio especializado convocó a una reunión con los encargados de las distintas dependencias, a los efectos de recabar datos específicos y analizar el expediente clínico del paciente que denunció los abusos, teniendo en cuenta que el mismo estuvo internado durante la emergencia por la pandemia del Covid-19.
Igualmente, un equipo de la Dirección General de Desarrollo de Servicios y Redes de Salud del Ministerio, se presentó en la mañana de este martes en el hospital, a los efectos de interiorizarse sobre la situación de la institución, oportunidad en la que las autoridades encargadas se comprometieron a informar acerca de situaciones denunciadas en redes sociales, e insistieron en la importancia de que la ciudadanía formalice las denuncias ante los organismos competentes.
La denuncia
El 5 de septiembre pasado, un usuario denunció a través de las redes sociales el trato que le dieron cuando estuvo como paciente en el Neuropsiquiátrico.
“Esa primera noche me llevaron a un calabozo que literalmente podemos decir que estaba pintada de cucarachas, no tenía ni letrina, medía 1.5 x 1.5 metros, frío de menos cero garantizado. Nunca sentí tanto frío y un reflector de estadio apuntado directamente a la camita de cemento de medio metro. Me sedaron y al día siguiente me despertaron con agua por la cara, más sedación y me llevó un enfermero agarrado del cuello hasta la zona de criminales peligrosos”, expresó.
Relató que tenía unas tres puertas de seguridad y calificó el hospital como “una cárcel interna y escondida”.
Dijo que le pusieron con un “esquizofrénico violador” y que les daban un balde con agua para que de ahí carguen sus vasos y tomen agua. Recordó que no pudo tomar agua tres días porque su compañero orinaba dentro de ese balde.