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Opinión

Éxodo del socialismo: Tesla de California a Texas

Tesla Model Y. Foto: Archivo.

Tesla Model Y. Foto: Archivo.

En diciembre Elon Musk anunció que retira sus dos grandes empresas de California para reinstalarse en el estado de Texas. Con esto se cumple ya un masivo éxodo de empresas y personas que abandonan California en búsqueda de mayores garantías. Según recuenta Musk “Tesla es la última fábrica de autos en abandonar California y Starlink es la última compañía aeroespacial en abandonar también California”.

California solía ser el centro de manufactura automotriz y de compañías aeroespaciales, y estas fueron las últimas compañías en abandonar el estado. De acuerdo con la revista Fortune, ya en 2019 Texas tenía 50 empresas súper ricas, mientras que California 49. De los 5 millones de residentes que abandonaron California, 600 mil de ellos terminaron relocalizándose en Texas.

¿Cuál es el factor que expele a tanta gente y compañías de California?

En una palabra: socialismo. Esto significa no solo que el estado aumenta significativamente los impuestos, sino también que interviene con tantas medidas y regulaciones que a la larga hacen imposible la subsistencia de varias empresas que deseen ser competitivas.

Para Musk, más allá de la percepción que la gente pueda tener pensando que sólo se debe a los impuestos, el factor determinante fue la lucha que tuvo contra el gobierno estatal durante la pandemia. Unas de las compañías más grandes, innovadoras y exitosas se vio obligada a detener su producción a causa de las restricciones absurdas del gobierno estatal durante la pandemia.

Tanto la empresa como los empleados se vieron tremendamente afectados por las despreocupadas medidas del gobierno que, dicho sea de paso, igual con sus restricciones terminó teniendo un resultado espantoso en comparación con otros estados. Al gran número de californianos que ‘vive de arriba’, ya sea trabajando para el gobierno o alguna ONG, las restricciones no le fueron tan malas.

¿Por qué no mudarse a Carolina del Norte?

Aquí es donde está lo crucial e interesante para entender no solo la dimensión del problema, sino también para entender el porqué se han tomado ciertas decisiones.

El estado de Carolina del Norte tiene un parque industrial, el TriangleResearch Park(RTP), donde se han establecido incentivos fiscales extremadamente favorables y donde básicamente no se pagan impuestos estatales.

El RTP fue ubicado estratégicamente en el área del triángulo entre la capital del estado, Raleigh, la ciudad de Durham y Chapel Hill. En el área se encuentran tres grandes universidades con centros de investigación importantes: la Universidad de Carolina del Norte, la Universidad de Duke (privada) y la Universidad Estatal (NCSU).

Uno de los problemas más grandes de los parques industriales era justamente poder suplir la demanda de recursos humanos con técnicos capacitados y centros investigativos que colaboren con los proyectos de innovación, trabajando juntamente con las empresas (incluso las dos universidades estatales).

Al inicio, el proyecto del RTP creó bastantes controversias, ya que al no pagar impuestos el estado tenía que proveer con una cantidad de cosas, entre infraestructuras como rutas y electricidad, hasta servicios, como escuelas y otros beneficios sociales que no recibirían directamente dinero de los impuestos de estas grandes compañías.

Al final, la estrategia resultó ser un éxito. El estado de Carolina del Norte terminó invirtiendo muchísimo, tanto en infraestructuras como en sus universidades, pero con el tiempo se solidificaron muchas de las grandes compañías que operan en los Estados Unidos, especialmente las que tienen que ver con alta tecnología y empresas farmacéuticas. Si bien es poco lo que el estado saca de las empresas, lo que éstas generan colateralmente es suficiente como para suplir toda la inversión.

Los empleados de estas empresas son empleados de alta gama, y ellos sí pagan impuestos. Tuvieron que relocalizarse y por lo tanto invertir en casas de lujos y todo lo que conlleva un estándar social elevado. Se crearon en décadas vecindarios que contribuyen fuertemente con impuestos, y al mismo tiempo el estado pudo elevar el nivel académico e investigativo.

¿Por qué entonces Elon Musk no mudó sus empresas a Carolina del Norte? Sencillamente, por el problema de seguridad política. Carolina del Norte es tradicionalmente un estado republicano, pero que en la actualidad tiene un gobernador demócrata que también había impuesto restricciones y cuarentenas, aunque no tan largas ni tan malas como las de California.

¿Qué puede aprender Paraguay de esto?

Paraguay tiene impuestos muy bajos, pero con todo ello no atrae a las miles de empresas serias que están buscando invertir. El modelo de inversión que atrae Paraguay es básicamente un modelo ‘chino’, en el que simplemente se explota la mano de obra barata y no se deja mucha ganancia para el país.

El Paraguay no tiene infraestructuras para apoyar a grandes empresas; tampoco tiene un sistema de financiación que pueda respaldar con créditos el tiempo de producción o de compras de materia prima (ya que muy poco hay en el país). Pero principalmente, no tiene centros universitarios ni de investigación que puedan preparar a los técnicos o asistir a estas empresas en estudios para innovar.

Lo que Paraguay tendría que hacer es salirse de un modelo que intenta atraer a empresas simplemente explotadoras, que lo único que buscan es pagar menos y aprovecharse de la mano de obra barata (que dicho sea de paso, no es tan barata), pues lo único que va a obtener es eso: que se pague poco y que el Estado recaude poco.

En su lugar, un modelo que apunte a la producción de alta tecnología sería lo más productivo para el país. Ni siquiera haría falta que vengan inversores, sino que puede nuevamente lograrse lo que se había logrado en tiempos de Carlos A. López. Modelos como este se han implementado exitosamente en la India, con sus institutos de tecnología avanzada, en Holanda, con sus universidades agroindustriales y de alta tecnología, y en Corea del Sur, donde el Estado ha entrado como socio de empresas privadas, de ahí la famosa empresa Samsung (JeonBaik).

Por último, no debemos olvidar el factor fundamental: la estabilidad y la seguridad. En un país de pillos y peajeros, donde la corrupción va desde el presidente para abajo, es imposible cualquier avance. Lo mínimo que cualquier gran inversor (ya sea nacional o internacional) quiere es seguridad (justicia) y libertad para trabajar (y así lograr justicia social).

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