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Opinión

¿Y si ya somos Venezuela? En qué se diferencia Marito de Maduro

El presidente Mario Abdo Benítez. Foto: Presidencia

El presidente Mario Abdo Benítez. Foto: Presidencia

Hace un tiempo atrás asistí a una charla que daban algunos politólogos y el exembajador de Estados Unidos en Venezuela sobre la situación de Venezuela con Maduro. Hace unos días, uno de ellos me escribió un email preguntándome sobre la situación de Paraguay, pues había escuchado en las noticias sobre el pésimo manejo del gobierno y de cómo la gente pedía la destitución del presidente.

El análisis que algunos extranjeros tienen del Paraguay es realmente un llamado a reflexión, especialmente sobre la percepción que tenemos sobre nuestra situación.

Recuerdo que en aquella charla todos coincidieron en la forma en la que actuaban los pregoneros del bolivarianismo. En primer término, Hugo Chávez comenzó diciendo que no era comunista (al igual que lo había hecho Fidel Castro); sin embargo, la verdad fue otra. La transformación de Venezuela se dio empoderando al Estado (y no en una forma positiva). Se estatizaron varias empresas privadas; el número de funcionarios públicos y las prebendas estatales aumentó, de manera a contar también con un mayor apoyo popular del funcionariado público; los recursos del Estado fueron agotándose debido al despilfarro y a la corrupción del gobierno y, finalmente, a Chávez le sucedió nada menos que Nicolás Maduro.

En Paraguay los conservadores constantemente luchamos para no llegar a ser Venezuela; sin embargo, es bueno detenerse y analizar qué es lo que los conservadores estamos conservando.

Hace poco apareció en las redes sociales un vídeo de un grupo de villarriqueñas en apoyo a Marito. En el vídeo aparecían varias funcionarias públicas con un discurso tan poco genuino y bastante artificial que en nada se distinguían de los mensajes en apoyo a Maduro.

El Partido Republicano en Paraguay ya desde un tiempo ha sido infiltrado con esta corriente bolivariana, siendo Nicanor Duarte Frutos su mayor exponente. Casualmente también, el mismo Nicanor es el actual mentor doctrinario de Marito.

El gobierno en Paraguay ha triplicado en muchos lugares el número de funcionarios públicos. El Estado se ha convertido en la gran empresa, no solo para funcionarios y contratados, sino también para “proveedores del Estado”, siendo la empresa Engineering la reina entre todas. El mismo Nicanor, actual director de Yacyretá, ha multiplicado el número de empleados de la binacional, superando ampliamente al gobierno socialista y corrupto argentino. Además, a través de EBY se vienen solventando operativos de la izquierda. Y a todo esto, Nicanor se niega a transparentar la administración.

Marito ha decidido traicionar y apartarse de los principios del republicanismo, en su lugar ha decidido gobernar con la izquierda siguiendo la agenda de los globalistas. Su propio hermano fue quien dirigió como ministro de Hacienda las operaciones de los globalistas. El Estado ha terminado endeudándose de una manera que no encuentra paralelo en toda su historia, y solo para terminar siendo un Estado mendigo que sigue sobreviviendo gracias a la caridad de otros países.

En el gabinete de Marito la izquierda predomina, con figuras como Villamayor (que ya no está, pero sigue estando); Nicanor; Euclides Acevedo; Arnaldo Guizzio, etc. Pero los conservadores siguen temiendo que la izquierda llegue a gobernar.

Hace un par de años estuve en La Habana, y lamentablemente todo me pareció demasiado familiar. Asunción es la ciudad que más se parece a La Habana; sin embargo, seguimos teniendo miedo como si pensáramos que somos un país capitalista, cuando en realidad somos un país con islas capitalistas.

Para desgracia de los ‘conspiranoicos’, también se suma a la escena política la innegable presencia de los masones. El gabinete de Marito se ha convertido en una Logia de corrupción. Se dice que el mismo presidente es un iniciado, y muchos son hermanos en el gabinete, como Euclides Acevedo y el nuevo ministro de Educación, Brunetti.

A la crisis actual, el gobierno ha decidido responder como siempre lo hace: dilatar el proceso, hacer cambios para que no cambie nada, y esperar que todo llegue a un folklórico oparei. Lamentablemente, el cartismo también decidió acompañar a este gran Titanic dando la espalda al pueblo.

Asumió un nuevo ministro de Educación al que celebraron cartistas y conservadores, solo porque “dice” ser provida y Profamilia, como si esos valores no fueran encontrados en ningún otro candidato republicano que tenga la idoneidad que Brunetti carece. De hecho, Fernando Griffith fue rechazado justamente por su postura conservadora, y Sofía Sheid también fue rechazada, aunque impusieron la mentira de que ella no quiso aceptar el cargo.

No voy a entrar a discutir detalles de corrupción que envuelven a Brunetti. El tema de fondo tiene que ver con que Brunetti pasa a ser el primer ministro de Educación que es nombrado siendo un estudiante. O sea, el ministro de educación aún está estudiando el doctorado en Educación y no tiene el título de doctor. Pero eso ya no importa, hemos perdido la vergüenza local y regionalmente.

No es que deliberadamente sea necesario tener a una persona con título máximo en Educación. Creo que nadie dirá nada si se nombra a un reconocido intelectual, de la altura de Roa Bastos. Es verdad, Marito ya ha nombrado a Petta y a Friedmann, así que no es de extrañar que siga en la misma corriente.

Brunetti está asociado con el comercio de la educación, y es ahora quien estará a cargo de la educación pública. El hecho de que existan tantos conflictos de intereses tampoco es un buen augurio.

Ya mucho he discutido con amigos sobre este tema. A la conclusión que llego es nuevamente a la hipocresía de la clase conservadora acomodada. Ninguno de ellos, de tener covid, iría a atenderse con un médico novato, y mucho menos con uno que todavía está estudiando la carrera.

Si subimos a un viejo avión con averías y con 500 pasajeros, y antes del vuelo anuncian que el piloto aún no se ha graduado como piloto. Creo que nadie dirá lo que dicen ahora, “suerte manté, ojalá lleguemos” …No sé el resto, pero yo primero demando algo mejor o me bajo del avión. Pero claro, aquí está el problema. Ninguno de los que defienden a Brunetti envía a sus hijos a las escuelas públicas, así que ¿cuál es el drama? Para ellos, su conocido es un buen tipo, siempre y cuando no se meta con sus propios hijos.

La clase acomodada es en gran parte la culpable de que el país esté como está. En primer lugar, son quienes más fácilmente pueden generar o demandar cambios. Son también quienes tienen un acceso a mayor conocimiento del problema y de la solución. Tienen acceso a una voz y pueden hablar por los pobres que ni siquiera pueden articular públicamente sus descontentos. A la clase acomodada sólo le falta un poco de simpatía, es decir, sintonizar con el padecimiento de los más pobres.

Tenemos que detenernos a replantearnos ciertas posturas, de lo contrario no nos daremos cuenta de que Marito ya se ha convertido en Madurito.

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