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Opinión

¿Acoso, acuso o acaso?

Alan Redick

Alan Redick

Si se está en la vía pública, ¿tiene uno derecho a seguir a otra persona? Mi pregunta en las redes sociales, siguiendo la tradición socrática, levantó muchos comentarios y críticas. Las feminazis, bajo su miope y torcida interpretación, ya me acusaban de “defender la violación”.

La pregunta es genuina y me sostengo en ella. Quizás mi error fue que siendo breve me he convertido en oscuro; así que probemos a analizar las cosas, porque creo que vale la pena indagar en este tema.

No voy a perder tiempo explicando la teoría apofántica de Aristóteles para que se entienda que una interrogación no es una afirmación. Como dije, la pregunta es genuina y no un sarcasmo, y quizás para mayor claridad podría replantearla: Si hubiese estado presente un policía en el caso que se dio con Lorena Romero, ¿lo arrestaría al joven por acoso?

Recuerdo que hace varios años me ocurrió algo en París (ciudad siempre bastante progresista). Íbamos a cenar con una amiga y su compañera y por el camino nos apareció un personaje con todo el estereotipo de PepéLaPew. Este PepéLaPew comenzó a seguirnos y a preguntar a la compañera de mi amiga por su número, etc. Ella amablemente se negó, pero PepéLaPew siguió insistiendo.

Al comienzo me causó cierta gracia, como diciendo “iporâ nde levante”; pero después se volvió realmente pesado y molesto para todos. Le pedí un par de veces que no moleste más, incluso justo antes de entrar al restaurante, donde estaban un par de policías.

Entramos al restaurante y yo pensé que ya nos habíamos librado del fulano, hasta que llegó a la mesa una botella de Champán de parte de… sorpresa: Pepé LaPew. Rechazamos la botella y luego volvió el tipo tres veces más para hablar con nuestra amiga. Finalmente, la policía tuvo que intervenir. Sorprendente fue que solo pudieron recomendar al acosador a que deje de acosar, cosa que a él no le interesó. No hubo detención ni arresto, y sólo nos libramos de él porque el restaurante decidió echarlo.

Convengamos que moralmente y según las normas urbanísticas acosar u hostigar a alguien no está bien. Pero ¿es un delito o un crimen?, y si lo es, ¿qué exactamente es “acosar”?

Para la lengua castellana ‘acosar’ es “Perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona” (RAE). Pero la RAE también distingue lo que es el ‘acoso sexual’: “acoso que tiene por objeto obtener los favores sexuales de una persona cuando quien lo realiza abusa de su posición de superioridad sobre quien lo sufre”.

No conozco bien la legislación al respecto en Paraguay. Según la Ley No. 5777, hay violencia sexual cuando hay persecución y hostigamiento. Consulté con 14 abogados penalistas, dos fiscales y 6 oficiales de alto rango de la policía. Los fiscales me dijeron que no podían opinar sobre el caso. De los abogados, los 14 me dieron una respuesta ambigua que no respondía a nada, y solo 4 de ellos terminaron dándome una respuesta firme, pero que al preguntarles si podía publicar sus nombres, me dijeron que preferían que no y que volverían a indagar más. En cuanto a los policías, la primera respuesta fue unánime; todos ellos dijeron que le pedirían al muchacho que deje de joderle a la chica. Pero cuando les pregunté si el tipo no hacía caso, ¿lo arrestarían? Sólo dos de ellos me dijeron que sí, que lo detendrían, pero cuando les pregunté si podía publicar sus opiniones y nombres, unánimes nuevamente respondieron que primero iban a consultar con un abogado, lo cual al final nos lleva a un círculo del que no salimos.

En Estado Unidos tuve mejor suerte. Les di el mismo caso a unos policías y abogados y la respuesta fue sólida e inmediata. Las leyes del acoso tienen mucho más que ver con la definición que da la RAE sobre el acoso sexual; o sea, guarda más relación con el espacio dónde se presenta y la relación quidpro quo (de ahí el famoso caso de Bill Clinton). En otras palabras, debe existir un abuso de autoridad, como el que puede darse entre un jefe y sus empleados o entre un obispo y sus feligreses.

En cuanto al stalking, según el bufete de abogados de Stimmel en la ciudad progre de San Francisco, el acoso u hostigamiento persecutorio debe darse intencionalmente y repetidas veces y debe haber una amenaza de violencia o de muerte (pero en algunos lugares la declaración romántica indeseada ya es suficiente). El Código Penal en California (646.9ª) lo define como: “Volitiva, maliciosa y repetidamente hostigar y acosar a otro haciendo amenazas creíbles con la intención de poner al otro bajo un razonable miedo”. Las penas son hasta un año de cárcel o $ 1.000 de multa.

En Carolina del Norte la legislación es similar (§ 14-277.3ª), debe también ocurrir más de una vez.

Lo que generalmente ocurre es que la persona afectada va a la Corte y solicita una orden judicial de no-contacto. Las órdenes de alejamiento y restricción están generalmente reservadas para personas que tienen una relación amorosa ya preestablecida o anterior y a sus familiares. Si el acosador viola esa orden judicial, es arrestado por incumplimiento y se le suman las agravantes.

Debo aclarar aquí que hay casos especiales, como ocurre en el lugar de trabajo o con compañías comerciales. No es lo mismo acercarse a una persona y pedirle (incluso directamente) tener sexo, que hacerlo (incluso disimuladamente) con un compañero de trabajo. Lo mismo va para compañías (especialmente de cobranzas o las telefónicas), que llaman a acosar. Actualmente, en la mayoría de los Estados ya hay leyes contra eso. Al parecer, en Paraguay una ley para esto también urge.

Así pues, bajo este sentido, cuando Efraín Alegre persigue en su coche a Horacio Cartes, lo está acosando, pero no en el sentido legal, ya que debe hostigarlo repetidas veces y debe haber una amenaza. Asimismo, cuando una periodista de ABC hostiga al expresidente para que responda a sus preguntas, tampoco es legalmente un acoso. De igual modo, salir de un vehículo y seguir a una chica trotando (incluso si le hace preguntas sexuales), no va contra la ley, aunque sí vaya contra el decoro.

Siempre están quienes dicen que si Bratt Pitt o el que hizo de Thor lo hacen, no es acoso. Pero tampoco hay que ser lindos para tener éxito. Hollywood nos ha entregado varias películas donde el acoso ha resultado ser hasta romántico, así como en The Notebook o una de mis favoritas, La vita è Bella. Pero ahí hay una clave muy importante, especialmente con Roberto Benigni, quien conquistó a la chica con su simpatía y su viveza: ¡BuongiornoPrincipessa! El ser humano busca ser amado y protegido; no es para nada una buena estrategia, si alguien está interesado en una persona, crear una situación donde la otra persona se sienta insegura, como confiesa haberse sentido Lorena.

La serie de PepéLaPew de la Warner Bros. fue censurada en varios países porque alegaban que promovía la cultura del acoso.

La serie de PepéLaPew de la Warner Bros. fue censurada en varios países porque alegaban que promovía la cultura del acoso.

Por otra parte, aunque salir a trotar sola no es pecado, uno de los consejos que dan a las alumnas en las universidades donde he estado, a pesar de que el nivel social y educativo sea alto, es que no salgan solas. Si eso es prudente en un lugar donde el nivel social y educativo es más alto, en la Gran Aldea debería ser un consejo más serio, aunque ni así se evitan a veces este tipo de incidentes, ya que los Pepé LaPew están en todas partes.

Seguir a una persona desconocida no es un crimen, pero que no esté prohibido tampoco quiere decir que se deba hacer. Lo que está muy mal es hacerla sentir insegura y ser insistente cuando ella o él ya hayan manifestado su negativa. Después de todo, como especie humana tenemos que seguir reproduciéndonos, y si solo nos limitamos a hacerlo entre conocidos, la cosa no terminará muy bien. La exogamia es una de las normas antropológicas más comunes entre los pueblos.

Lo que sí queda en claro, volviendo a mi pregunta original, es que en Paraguay nada está claro y eso es preocupante. Las leyes son pura retórica y al final, ni los abogados ni policías saben qué hacer o decir. Ya van tres días y yo todavía sigo esperando la respuesta, por si acaso me la dan.

En definitiva, este es un tema que debe ser discutido ya en las escuelas y en el hogar. Más allá de las leyes y de lo que sea legal o no, está la regla de oro de la convivencia: “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”. Obviamente, en este caso no se trata de que si soy un muchacho y salgo a trotar que una chica linda me persiga, sino que se trata de que nadie quiere sentirse en un espacio inseguro y nadie quiere que le pesadeen.

Mientras tanto, seguiré esperando la respuesta oficial a mi pregunta, aunque sospecho que llegarán primero las vacunas. Definitivamente, en Paraguay, hace falta que tengamos una legislación práctica y simple que se ajuste a nuestra realidad nacional. ¿Qué es acoso para la ley? ¿Cuántas reincidencias y amonestaciones hacen falta?. ¿Cuál es la pena?

 

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