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Opinión

Poniéndose en mi lugar ustedes… ¿qué harían en este caso?

Todo un revuelto ha causado la vacunación VIP y el bochorno de la casta política en estos días respecto a su “idoneidad”.

Ya se sabe la historia: 1) Mirta Gusinky se ha vacunado sin respetar el margen etario (límites de edad) del Ministerio de Salud y un largo etcétera; 2) se le ha “pillado”, y en consecuencia se le consultó sobre si se vacunó o no de forma irregular; 3) Gusinky negó categóricamente el hecho; 4) la vacunación irregular fue confirmada por el Ministerio de Salud y por documentos de dicho Ministerio; 5) Gusinky emitió un comunicado pidiendo disculpas por “faltar a la verdad”; 6) Gusinky presentó renuncia a la Cámara de Senadores.

Pero la indignación no pasa por el hecho de que 1) la entonces Senadora de la Nación Mirta Gusinky haya figurado como “personal de blanco” en una planilla del Ministerio de Salud; 2) ni de que haya figurado como “personal” en cama y en consecuencia haya obtenido un servicio de vacunación por Delivery, diferente de la suerte de miles de compatriotas entre 85 y 80 años que han formado largas colas esperando pacientemente su turno para la vacunación en los Centros indicados; 3) ni de que el Ministro de Salud haya declarado que esto se ha tratado de un “error”; sino por el hecho que 4) la Senadora mintió cuando se le fue preguntado sobre la vacunación irregular y que; 5) solamente después de que el propio Ministerio de Salud confirmase esta noticia, documentos firmados mediante, ella se contradiga en sus declaraciones previas y acepte haberse vacunado de forma irregular.

Para que quede claro: “Se le pilló” a Mirta Gusinky, se le preguntó al respecto y lo negó categóricamente. Luego, el propio Ministro de Salud confirmó la noticia, y sin mucho margen de maniobra, ahí recién decidió “pedir disculpas” y posteriormente renunció. O sea que, si el Ministro de Salud no hubiese confirmado la noticia, ella nunca hubiera admitido la verdad, ni emitido ningún comunicado, ni renunciado a la Senaduría. 100% reacción y 0% de acción.

Sin embargo, si se lee bien el comunicado, la ex Senadora comienza la carta “asumiendo responsabilidad por faltar a la verdad”. Más adelante en la carta, dice que “no justifico mis declaraciones, por ello, pido disculpas a la ciudadanía entera que se vio burlada”. En otras palabras, la ex Senadora pidió disculpas por haber mentido; no pidió disculpas por haberse vacunado irregularmente, ni por el uso indebido de influencias, ni por haber aparecido mágicamente como “personal de blanco” en una planilla del Ministerio de Salud, ni por haber solicitado una vacunación Delivery al mentir de su estado de salud “en cama”.

Es decir, la presión social y política, fruto de las declaraciones falsas de la ex Senadora, son las que motivaron sus disculpas y probablemente posterior renuncia; no fue la vacunación irregular. El sentimiento de omnipotencia e impunidad acaban saliendo del fondo, independientemente de la careta que se use. Pero esta omnipotencia ha sido vencida por el sentimiento de justicia y la presión ciudadana. No se podría decir lo mismo de la impunidad.

Ya se ha salido a decir que la vacunación irregular, acarrearía una infracción administrativa, pero no una infracción penal(https://www.abc.com.py/nacionales/2021/04/16/vacunacion-vip-es-una-conducta-antietica-y-reprochable-pero-no-hay-seguridad-de-que-sea-delito-dice-abogado/).

Pero si Gusinky ha renunciado a su cargo público de Senadora, la sanción de dicha infracción administrativa a quien ya no forma parte de la Administración se hará indudablemente más difícil y engorrosa.

¿Y la responsabilidad civil? ¿Y qué dice la Constitución?

En cuanto a la responsabilidad civil, reza el art. 1845 del Código Civil: “Las autoridades superiores, los funcionarios y empleados públicos del Estado, de las Municipalidades, y de los entes de Derecho Público serán responsables, en forma directa y personal, por los actos ilícitos cometidos en el ejercicio de sus funciones. Los autores y copartícipes responderán solidariamente”.

Pasando a la letra de la Constitución, el art. 106 reza: “Ningún funcionario o empleado público está exento de responsabilidad”. Independientemente de lo que diga o no diga la ley penal o la ley administrativa o la ley civil, la Constitución es contundente. Más claro, agua. Y si no, échenle un vistazo al art. 45 de la Constitución (“la falta de ley reglamentaria no podrá ser invocada para negar ni para menoscabar algún derecho o garantía”).

La conducta de la ex Senadora va en contra de lo dispuesto en el art. 46 de la Constitución (De la igualdad de las personas). La pregunta sugestiva de la carta de la ex Senadora “Poniéndose en mi lugar ustedes, qué harían en ese caso?” parece una justificada invitación al delito, en contra de lo dispuesto en el art. 127 de la Constitución (no está permitido predicar la desobediencia de la ley). Y por supuesto, todo este periplo de la vacunación VIP ha transgredido abiertamente al art. 128 de la Constitución “En ningún caso el interés de los particulares primará sobre el interés general”.

La interrogante sugestiva de la carta, recuerda a la infeliz frase “Que coman pasteles” (qu’ilsmangent de la brioche) de la reina María Antonieta.

Como decía Montserrat Roig “La democracia no se aprende en el Parlamento, sino en casa. Ser demócrata no es una actitud política, es una actitud ante la vida”.

 

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