Conectáte con nosotros

Opinión

Todo el poder de HC no le permite salir de su “celda” de 406.752 Km2

Las paradojas de la realidad, o si se prefiere de la historia, son extraordinarias y no hay poder humano que pueda impedirlas. Eso lo sabe muy bien Horacio Cartes, probablemente el hombre más rico de nuestra era republicana, y quien ensoberbecido por ello, y cansado de financiar a candidatos politiqueros de nuestra partidocracia actual, entre 2013 y 2018 fue presidente constitucional de la República. Ese paso le puso en una muy alta exposición pública. La paradoja en el caso HC consiste en que su inconmensurable poder fáctico, que prácticamente todo le permite aquí, no funciona un milímetro más allá de la superficie total de nuestro país, que oficialmente es de 406.752 kilómetros cuadrados. Tiene al Paraguay por celda.

Su salto a la politiquería lo empezó comprando primero al Partido Colorado con la colaboración de quien fue su “secre” en tales menesteres, el senador Juan Carlos Galaverna, doblemente oficialista (es cartista y marioabdista a la vez) y quien desde hace algún tiempo está semiretirado de la vida pública, al parecer por motivos de salud. También tuvo y tiene a sueldo a politiqueros prominentes del principal partido opositor, el tradicional Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y a los de otras organizaciones menores. Uno de los amigos azules de HC fue/es el entonces senador Gonzalo Quintana. Blas Llano, “senador liberal” es en realidad otro senador cartista…  Amén de todo Cartes es también propietario de una inmensa cadena de multimedios, con la que no gana dinero, según dicen quienes dicen que saben al respecto. Todavía carece de sus intelectuales orgánicos.

Lo cierto es que HC, del ordenado y no tan trasparente mundo de los negocios fronterizos, y cuando ya era un multiempresario con inagotable capacidad de compra, decidió pasar con sus huestes empresariales a los campos muy particulares de las luchas por el poder. Ya era y sigue siendo el poder fáctico por antonomasia en el Paraguay actual. Pero, repasando sus momentos críticos en el Palacio de López, y después ya en su rol de sumo titiritero en nuestras tolderías, es muy probable que en su interior, cuando está solo, se arrepienta de haberse visibilizado en extremo debido a la opción que tomó, politiquera y partidocrática. Ya antes era investigado por servicios de seguridad e inteligencia del mundo, empezando por los de EUA. Pero a partir de su multimillonaria politiquerización también es figura principal en la gran prensa mundial cuando se trata de lavado de dinero y de contrabando de cigarrillos y de la conexión de tales ámbitos con los del crimen organizado regional, sucursal del mundial.

Tentáculos en todo el Estado

Nadie duda del poder de HC. Por ejemplo hoy, el diario Última Hora, titula así una de sus informaciones: “Cartes maneja entes y su mayor poder está en Diputados”. Leemos allí que, para el diputado del Partido Patria Querida (PPQ), Sebastián Villarejo, el poder de HC se ha incrementado de manera inversamente proporcional al debilitamiento acentuado del liderazgo del presidente Mario Abdo Benítez, este cada vez más víctima de su supina incompetencia gubernamental y política. Abdo Benítez se mantiene en Palacio solo porque a Cartes no le interesa hacerse con el poder ahora. Le conviene que su rival en el coloradismo se siga consumiendo en la hoguera de su propia incapacidad. Y pregunto: ¿le convendría a HC regresar al palacio?

Según Villarejo, la “mayoría de la Cámara de Diputados es obsecuente a lo que decida Cartes. Las votaciones que se dieron en estos años demuestran eso. Y dominar un poder del Estado, sumado al poder evidente con la Fiscalía General, demuestra la trascendencia de su control. El debilitamiento del presidente de la República por su ineficiencia potenció la fuerza de Cartes por dentro y fuera de su partido. Es imperativo que se construya una alternativa y opción política distinta que priorice al Paraguay”. No es poca cosa el poder que ejerce HC en nuestros asuntos públicos.

Sus tentáculos, según la infografía de UH, rodean a todo el aparato de Estado: 1) Poder Ejecutivo: el único reaseguro que tiene el presidente Abdo para evitar un juicio político es su muy poderoso “correligionario”; 2) Poder Judicial:  su última y muy visible adquisición es el actual titular de la CSJ, César Diesel, que para eso llegó a la Corte, en la que no es el único dado marcado cartista; 3) PL-Diputados: Pedro Alliana reelecto por tercera vez para la presidencia de su cámara, en la que a 22 cartistas ANR se suman 7 votos durísimos liberales, de la Bancada B llanista; 4) PL-Senado, sigue teniendo mayoría anti HC, pero en coyunturas de crisis, ya lo ha demostrado, su poder de compra puede ampliar el número de las curules que ocupan muy convencidos senadores cartistas; y 5) Ministerio Público: Sandra Quiñónez fidelísima de HC. El ex presidente también tiene a fanáticos fieles suyos en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (Hernán Rivas); en el Consejo de la Magistratura (Jorge Bogarín A.); en el Tribunal Superior de Justicia Electoral (Jaime Bestard); y en la Defensoría del Pueblo (Miguel Godoy)… Y sin olvidar la penetración de Cartes en la Policía Nacional, en las FFAA y en el resto del Estado.

La descripción del poder fáctico de HC tiene la legitimidad de hecho que le da su tan controvertida riqueza que está en el ojo de la tormenta para agencias de seguridad e inteligencia de países de gran peso en las relaciones internacionales. Según UH: “Como dueño del Grupo Cartes (aquél) es poseedor de al menos 25 empresas, como Tabacalera del Este, Bebidas del Paraguay, Banco Basa, Sheraton o emprendimientos ganaderos, sin embargo, en esa lista no figuran los medios de comunicación como el Grupo Nación, entre otros. Declaró en 2014 un patrimonio de más de USD 200 millones”. Esta cifra es la que aparece en su declaración jurada de rentas. ¿Cuánto más hay, aquí y en el exterior?

Un Gulfstream 450 muy bien cuidado

Ahora bien, tanta riqueza tiene Cartes y, después de su último viaje oficial a Israel al parecer tuvo otro ya privado en 2020 a ese país, en fecha que ahora no podemos precisar, y nunca más se informó públicamente al menos, que haya vuelto a viajar. Él es propietario de una moderna aeronave de gran autonomía de vuelo (un jet Gulfstream 450, modelo 2008, adquirido en el 2017, por entre 13 y 14 millones de dólares, que según Wikipedia oscila entre 33 y 38 millones también de dólares, por lo que presumimos no habrá sido un avión a estrenar) y con diez asientos para pasajeros. Volando en su propio avión puede dar cómodamente la vuelta al globo, cada vez que le plazca.

¿Por qué no vuela más al exterior al menos informando públicamente que lo hará y que está de regreso? Traslado la pregunta a cuatro fieles suyos, a los que suelo recurrir para saber de él o ellos me llaman cuando creen que puedo estar enterado acerca de algo que tiene que ver con él. La respuesta es silencio. No saben. No contestan. Me preguntan por y para qué hago esa pregunta. Respondo: se lo preguntaré a él cuando me acepte una entrevista periodística que hasta ahora no me concedió. Recurro, siempre con las medidas necesarias de seguridad para no ser detectado por indeseables espías en estos intentos, pero ahora lo hago (también por separado) a un par de reconocidos investigadores periodísticos del exterior, quienes suelen recurrir a mí cuando necesitan saber algo y creen que yo podría brindarles al menos una pista acerca de interés informativo en cuestión, que siempre se trata de cuestiones públicas.

Ambos me responden: no volvió a viajar al exterior después que su “hermano del alma” Darío Messer le involucró en sus declaraciones ante la justicia brasileña y negoció ventajas de reducción de penas a cambio de informaciones juradas pero confidenciales. A raíz de ello un fiscal del Brasil incluso hizo un amague de solicitar la extradición del ex presidente paraguayo (que después quedó sin efecto, al menos por el momento) y rápidamente hurgo en mis archivos. Encuentro infinidad de materiales, pero como escribo contra reloj, pues ya pasé un poco el horario de cierre para este artículo, casi al azar selecciono dos párrafos de otros tantos artículos de una misma fuente, InSight Crime (ISC), una verdadera enciclopedia en crecimiento acerca de estas cuestiones, que rezan lo siguiente:

“[…] De hecho, el exmandatario ha sido acusado de tenenexos con poderosos grupos criminales que operan en la región fronteriza entre Brasil y Paraguay, y de tener nexos estrechos con la venta de cigarrillos de contrabando en Brasil y otros lugares de Latinoamérica. En enero de 2018, por ejemplo, las autoridades de Brasil decomisaron 500 cajas de cigarrillos de contrabando provenientes de la Tabacalera del Este, de propiedad de la familia del expresidente […]”. Ver ISC, 26 Nov 2019: “Brasil busca extradición de expresidente de Paraguay por lavado de dinero”.

“[…] El principal operador del contrabando de Paraguay es Horacio Cartes, el expresidente del país. Mucho antes de convertirse en presidente de Paraguay en 2013, Cartes había construido un imperio tabacalero. Su empresa, Tabacalera del Este, o Tabesa, suministraba hasta e80 por ciento de los cigarrillos de contrabando consumidos en Brasil, un negocio valorado en miles de millones de dólares […]”. Ver ISC, 4 Mar 2021: “Tras el mayor blanqueador de dinero de Brasil”.

Para quien fue presidente de la República del Paraguay, gracias a que es el poder fáctico número en el país, y para quien es el paraguayo más rico de la historia republicana de nuestra patria, y para alguien acostumbrado a ordenar y a obtener lo que desea, debe ser una capitis deminutio maxima, algo insoportable, no saber cuándo la justicia de alguna potencia extranjera le solicitará (no digamos ya en extradición) sino alguna declaración de naturaleza legal relacionada a sus bienes y negocios o a la de sus antiguos o actuales amigos, socios o conocidos.

Y pongo punto final a esta nota diciendo qué terrible debe ser para HC, quien aquí y afuera no está siendo procesado en causa alguna (que sepamos al menos), si teniendo tanto poder y riquezas inenarrables, no disfrutar por completo de ellas, porque es la única persona que existe en el mundo que no se atreve a salir de su celda de 406.752 kilómetros cuadrados. Ni siquiera para ostentar una nueva visita al papa u otro periplo a Israel donde no mucho tiempo atrás incluso fue huésped oficial del presidente Benjamín Netanyahu. Es muy probable que tampoco él lo recibiría en estos momentos.

 

Clic para comentar

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los más leídos