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Opinión

Educación Cívica y Moral: ¿clave para la regeneración del tejido moral del país?

La degradación el tejido moral de la Nación se visibiliza en los últimos vaivenes de la torcida práctica política local,en la que muchos personajes políticos, son los articuladores de ideas y pensamientos inmorales que quieren instalar en el pensamiento de la sociedad. Una de esas ideas fuera de todo contexto racional y antiético es la propuesta de un congresista, la de normalizar el robo al estado. Semejante abuso de las prerrogativas que le blinda al parlamentario para decir bravuconadas, léase, “fueros”, con los cuales puede, cualquier parlamentario anteponerse ante las leyes y las prácticas morales y éticas.

En la malla curricular con la que la generación del boom ha crecido y se ha educado, existía una asignatura llamada “Educación Cívica y Moral”. En esa asignatura, se aprendían las reglas básicas de convivencia ciudadana, algunas normas jurídicas y otros temas vinculados con la justicia, la ética y la moral. En la nueva configuración del sistema educativo, esta asignatura, así como también otras, fueron eliminadas de esa malla curricular setentosa.

Ahora, en un escenario moderno y en la era de la digitalización y del conocimiento, hablar de ética y de moral, está fuera de contexto, por el contrario, se normalizan prácticas inmorales y poco éticas que hacen tambalear el caracú de una Nación: La moral.

Nuestros padres y abuelos, aun jóvenes, fueron al frente a defender su patria cuando esta era mancillada por factores antagónicos. Los héroes del Chaco, dejaron sus ánimas en los cañadones chaqueños para que la patria no capitule a manos extranjeras y quieran arrebatarle su preciado rubí: su moral.

La eliminación de tan esencial asignatura de la malla curricular del sistema educativo formal quizás sea uno de los factores del nacimiento de una generación que solo busca empotrarse en el poder para enriquecerse a sí mismos. No tengo datos fehacientes de algún estudio que se haya hecho sobre la degradación de la moral del país y que esta sea por la falta de una orientación integral desde la formación formal

Entonces, si la eliminación de la mencionada asignatura no fuera el factor de la degradación moral que actualmente sufre nuestro país, ¿cuál sería el factor gravitante de esta tragedia?, ¿políticos torcidos y ambiciosos que cooptan partidos políticos tradicionales? El apreciado lector podrá, con una mirada a su alrededor, encontrar una y mil respuestas a estos cuestionamientos.  Lo que sí podemos observar es que en 32 años de “democracia”, el estado no ha podido crear una generación que se proyecte hacia el progreso colectivo de sus ciudadanos. El estamento educativo, con varias reformas a cuestas y un desfasado programa educativo analógico, sin siquiera tener intención de arrancar una educación digital integral, como varios países del globo actualmente lo están haciendo, quizás sea también un factor gravitante.

El presidente del país, dos veces salvado de juicio político; en el segundo, se llamó a un silencio absoluto y sin comunicarse con su pueblo, solo con la presión ciudadana pudo salirse de su autoencierro al que se había impuesto. ¿Es esto moral? ¿Aislarse de su pueblo en plena pandemia? Cualquier escolar de grados inferiores podría abstraer e interpretar la situación con un pestañeo. Los innumerables errores de los colaboradores cercanos del presidente, ayudaron quizás al país a esta degradación moral en la que estamos viviendo actualmente.

Y como si todo esto fuera poco, esta semana apareció un personaje congresista con una propuesta al estilo Robin Hood, ¿Por qué llegamos a este estado calamitoso de indolencia social ante estos atropellos a la convivencia pacífica y, por sobre todo, a la moral misma de toda la población paraguaya? ¿Será que la moral ya está ausente de nuestra esencia como paraguayo? Asusta que normalicemos conductas torcidas de los representantes del pueblo.

El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) debería tomar estas actitudes inmorales de algunos actores de la política como una señal válida para repensar en la ingeniería que implica el diseño curricular del sistema educativo de un país. No será mala idea que, desde el preescolar hasta el último año de secundaria, los estudiantes tengan una sólida orientación sobre moral, ética, normas jurídicas y conocimiento cabal de la constitución nacional del país.

Quizás la tecla esté en la asignatura “Educación Cívica y Moral”.

 

 

* Martín Ramírez Machuca

Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.

Universidad de Kiel, Alemania.

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