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Opinión

¡De esta saldremos… de la próxima también!

POR Rchar Meza
Analista-Mentors Consultores

Entonces surge la pregunta de: ¿si hemos aprendido algo de esta crisis? … Aunque pueda empeorar aún más, ya es una de la crisis más profunda de los últimos años, con sectores devastados y el propio sistema de vida global al borde del colapso. Contundentes razones para que todos, Gobiernos, Instituciones Internacionales, Organizaciones Sociales, Entidades Educativas, Medios de Comunicación, se confabulen para sentar las bases de un nuevo orden económico, productivo, político y sanitario, sostenible en el tiempo, con instrumentos regulatorios necesarios para no ser sorprendidos por otra crisis similar. De tal manera a romper la sentencia hegeliana, de que: “Podemos aprender de la Historia, que el hombre no puede aprender nada de la Historia”.

Con consecuencias cuasi similares, la recesión económica de 2008 y la disrupción de la crisis en 2020 son distintas, en su origen, así, la Gran Recesión de 2008 fue sistémica y comenzó dentro del sistema financiero; mientras que la del 2020, la Gran Pandemia, es una crisis cíclica, provocada por el atascamiento súbito de la economía, para enfrentar la terrible emergencia sanitaria.

Y las similitudes entre ambas crisis, por las consecuencias, en cuanto a la destrucción del empleo, así como el recurrir (y sumar nuevamente) al endeudamiento del Pais, para amortiguar los efectos en el aparato productivo y en las familias.
Con razonable (y no tanto…) incertidumbre sobre el desenlace, los expertos afirman que el ritmo de la recuperación dependerá a su vez del ritmo al que se levanten las medidas de contención.

Esta Pandemia nos ha puesto ante una serie de intricados desafíos, versus el tiempo. El éxito para la gestión de esta crisis social, sanitaria y económica, también pasa necesariamente por la competencia de saber comunicar de los Gobiernos, con información que clarifique y oriente el comportamiento de la población.

Mientras la comunicación y gestiones sobre los riesgos de este virus, no sean claras, y predominen las intenciones de volver a la “vida normal”, todo se reducirá al conteo de fallecidos.

La vacuna no es la panacea, deberá aún ir acompañada de las mismas medidas realizadas, pero, por sobre todo, la de consolidar la aceptación del corte definitivo de la vida que llevábamos.

Más, finalmente saldremos de esta Crisis. La recuperación inminente se va percibiendo por ciertos síntomas, en algunas colectividades; que nos llevan a vaticinar una recuperación óptima en contados rubros; más que otros, de cuyos electrocardiogramas siguen dando señales de vida, y sobreponerse les llevarán meses y hasta años, serán lentos e intermitentes; aunque, en general, terminaremos saliendo a flote, más rápido que nunca, pero habiendo dejado un alto costo en cadáveres.

Las transformaciones van siempre acompañadas de tragedias. Pero se percibe una positiva efervescencia evolutiva dentro del tejido social, a pesar del temor, de la corrupción, la impunidad, la codicia y la violencia, que son el pan de cada día en nuestra Sociedad actual.

Estos individuos motivados (que son las células imaginativas, llamemos los así como los biólogos) están conectándose unos con otros para formar una masa crítica y están develando un mundo diferente. En este sentido, lo decía la antropóloga Margaret Mead: ” Jamás debemos dudar que un pequeño grupo de ciudadanos motivados y decididos puedan cambiar el mundo”.

Hoy la Tecnología, las Redes Sociales son los canales para organizarse, para potenciar exponencialmente nuestro estado de conciencia, y manifestar el siguiente capítulo de nuestra Humanidad en una transformación.
Es un momento único, de despertares, de reconocimientos y de uniones.

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