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Opinión

Cómo se ganó la Guerra del Chaco y las mentiras que se cuentan

Alan Redick

Alan Redick

Entre las cosas que he escuchado que dicen los bolivianos, está aquello de que ellos no conocían el terreno y que la topografía de las montañas era totalmente diferente; lo cual es cierto. Lo que se olvidan de contar es que los paraguayos tampoco conocían el Chaco y que el terreno chaqueño es totalmente diferente al de la región oriental.

Guerra del Chaco BOLIVIA PARAGUAY
Movilización de hombres 200.000 (*250.000) 150.000
Muertos 50.000 40.000
Cayeron prisioneros 20.000 2.500
Inversión económica $ 228 millones $ 124 millones
Jefes de Estado Mayor Filiberto Osorio

José Lanza

Hans Kundt

E. Peñaranda

José Félix Estigarribia

 

Además de contar con un ejército mucho más numeroso, el ejército boliviano tenía también una amplia superioridad tecnológica, contaban con más armas y más modernas. Paraguay apenas se las apañó con esto. De hecho, el billete de un guaraní reconoce al soldado paraguayo “machete en mano”, y varias batallas se lucharon a filo de machetes y puntas de bayonetas, pues no todos los soldados iban dotados de fusil.

Otra cosa interesante, según también confesaban nuestros abuelos, es que el Paraguay no estaba tampoco preparado militarmente. En esa época aparecieron los “tenientes tresmesí”, llamados así ya que en tres meses se los preparaba para ser tenientes.

El gobierno paraguayo no estaba preparado para la guerra, mientras que Bolivia venía preparando este proyecto desde hacía ya un tiempo. Además, tenían como aliados a financistas americanos y a paramilitares alemanes, como Ernst Rhon, jefe de la SA de Hitler que estuvo en Bolivia luchando a favor de los bolivianos.

De ahí surge la gran mentira contada por pseudo historiadores paraguayos que quieren dar al gobierno de Ayala un destaque que no tuvo. Dicen que el Paraguay ya venía preparándose; sin embargo, la misma guerra es señal de que no hubo preparación (de hecho, ese también es motivo de la masacre de los jóvenes en tiempos de José P. Guggiari).

Alegan entre sus incongruencias que el Paraguay ya había adquirido dos buques cañoneros que fueron esenciales para la guerra. Pero, hasta ahora nunca nadie ha escuchado sobre ninguna batalla naval en el Chaco. De hecho, las cañoneras se habían adquirido con el fin de traer estabilidad al gobierno, ya que, debido a las disputas entre liberales, el gobierno se pasaba entre golpes de Estado.

Es verdad que se utilizaron estas cañoneras para trasladar tropas, pero esa tarea se podía haberla hecho mejor con barcazas, y en lugar de cañoneras se hubiese podido comprar más aviones y artillería pesada.

En síntesis, para no extenderme mucho, la guerra se ganó gracias a tres factores que terminan siendo en realidad dos. 1. La estrategia de Estigarribia; 2. El valor del soldado paraguayo; 3. La estabilidad política que brindaron los colorados (lo cual el mismo Ayala reconoció).

De estos tres factores, como dije, realmente son solo dos: el estratégico y el de la estabilidad política, porque debemos reconocer que el ejército boliviano también fue un ejército que luchó con muchísimo valor. Solo una muestra de ello se puede ver en la defensa de Boquerón.

La estrategia de Estigarribia es digna del Arte de la Guerra de Sun Tzu. Nunca atacaba de frente y logró engañar varias veces al enemigo haciéndole pensar una cosa para al final emboscarlo. Pero su gran diferencia, especialmente contra el general alemán Kundt, fue que Estigarribia tenía una formación de Estado Mayor y era un estratega con una filosofía bastante diferente, mientras que Kundt era un general de choque.

No es solo en la parte de la estrategia táctica en la que se diferenciaban, sino más allá estaba la filosófica. Esta era una guerra por un espacio, y no una guerra de un país contra el otro. Para Kundt el espacio era lo primordial, mientras que para Estigarribia el ejército era lo fundamental. Ese fue el error de Kundt y ese fue el mayor acierto de Estigarribia.

Kundt se obsesionó con tomar y defender ‘espacios’, mientras que Estigarribia se mostró mucho más flexible con eso y no cayó en el mismo error. Cuando Estigarribia no pudo derrotar al ejército boliviano, no se obsesionó con ello; sencillamente decidió abandonar el espacio cerca al Pilcomayo y llevar la guerra hacia el Parapití.

La Guerra del Chaco no fue una guerra equilibrada. El Paraguay no estaba preparado, tenía una inferioridad numérica y tecnológica, e incluso financieramente (y más si consideramos que luego recibió sanciones internacionales). Por eso se estudia esta guerra en muchas academias militares del mundo, por la disparidad de fuerzas y la brillantez estratégica.

Decir que Ayala había preparado al Paraguay para la guerra es más que una mentira. En los papeles y los números el Paraguay tenía todas las de perder; sin embargo, gracias al pragmatismo político que ofrecieron los opositores (en aquel entonces los colorados), el gobierno pudo respaldar a su jefe de Estado Mayor que resultó ser un genio militar. Bolivia tuvo que cambiar a cuatro jefes de Estado Mayor y sufrir un golpe de Estado.

Billete de un guaraní.

Billete de un guaraní.

10 Comments

10 Comentarios

  1. Antonio Acosta

    6 de junio de 2021 at 12:02

    Quisiera leer un comentario al respecto de Eduardo Nakayama.

  2. Olivia

    6 de junio de 2021 at 13:23

    https://twitter.com/edu_nakayama/status/1401568573521285125?s=19 en estos dos enlaces podes leer Sr Antonio

  3. Gerardo Facetti

    6 de junio de 2021 at 19:11

    De entrada, el cuadro presentado contiene errores… Las cifras entre prisioneros y heridos del lado paraguayo, están invertidas.
    Después, en cada párrafo conceptos que ya son mitos refutados ampliamente…

  4. Fernando Quevedo

    6 de junio de 2021 at 20:04

    Este no es artículo serio, es un discurso político cegado por el fanatismo…

  5. amado

    6 de junio de 2021 at 21:32

    A machetazo y bayoneta, otro gran mito!!!

  6. Lic akiles meo.

    7 de junio de 2021 at 11:16

    Brillante, una visión transversal a un conflicto que pudiendo evitarse por la vía diplomática tuvo que llegar a las armas, lastimosamente una facción política reniega de ese esfuerzo y entrega para siempre los límites arcifinios de mi país y el pueblo los premio con el sobrenombre de “vendepatrias” y están en la llanura de la consideración de mis paisanos hasta hoy.

  7. Rodrigo Burgis

    8 de junio de 2021 at 11:38

    Cuando uno no sabe no debe ser “tenerario” y escribir cualquier cosa.
    Este “ñembo” artículo pareciera ser el relato de un alumno de 6to grado….

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