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Opinión

Nuestro compromiso con la adaptación: la Contribución Nacionalmente Determinada (CND)

Alberto Yanosky.

Alberto Yanosky.

El Paraguay acaba de oficializar su Contribución Nacionalmente Determinada (CND) y las mismas están bien frescas, ya que acaba de ocurrir y están actualizadas con una mirada al 2030, lo que las alinea con la Plan Nacional de Desarrollo (PND) que también apunta al 2030. Paraguay al igual que muchos otros países cumple así al aportar su actualización de la CND con el corazón del Acuerdo de París, para aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático, fomentar la resiliencia al clima y el desarrollo de bajas emisiones de gases de efecto invernadero, evitando que la producción de alimentos no se vea amenazada.

A lo largo del documento se reconoce la existencia y el aporte de los Pueblos Indígenas, y se explicita también la necesidad de comprometerse más con el desarrollo de estos Pueblos como parte de las estrategias nacionales, solo me queda invitar a revisar la Contribución que el Paraguay acaba de enviar a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, liderados por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Y veo este importante documento y compromiso nacional y no puedo dejar de pensar en el conocimiento de nuestros pueblos indígenas y criollos, quienes han vivido ligados a la tierra, a los ecosistemas, a sus ecorregiones. Pienso en el conocimiento, ese conocimiento que tienen los Pueblos Indígenas, los pueblos que han vivido en contacto con la naturaleza, la gente de campo, que de una u otra manera, transmiten ese conocimiento a través de la palabra, a través de las enseñanzas, sea como nos decía Don Hipólito de los Guaraní Occidentales a través de lo que hacen los mayores en reuniones y charlas con sus niños enseñándoles la relación con la naturaleza, o como nos decía el Cacique YshyroYbytoso Don Bruno a través de la vivencia de los niños por varios días en el bosque aprendiendo de primera mano la relación con la naturaleza.

O lo que nos manifestaba Doña Margarita del Pueblo Aché o la misma Doña Antolina del Pueblo Mbyá, con una gran cantidad de especies que dan señales, que envían mensajes, y que eso se aprende con la práctica y con el contacto de los niños con los mayores. Sin embargo, esa naturaleza, la materia prima y la razón de esos elementos se están perdiendo a una tasa extremadamente acelerada a causa de varios factores, pero quizás el principal sea la pérdida del hábitat. Y entonces esta pérdida de hábitat no solo afecta a la diversidad biológica, sino que también a la diversidad cultural, ambos patrimonios de una Nación.

Estas Contribuciones para la Adaptación de Paraguay explicita concretamente que se requiere promover el intercambio de prácticas productivas sostenibles realizadas en ecosistemas, tomando en consideración el conocimiento y visión de los pueblos indígenas y de las comunidades locales.

En esta expresión existen diferentes elementos que deben ser analizados a la luz del conocimiento, (a) intercambio, y no sólo unidireccional, sino aprender unos de otros; (b) prácticas productivas sostenibles, implicando el amplio concepto de sostenibilidad que conlleva conservar la naturaleza, y por ende hacer desaparecer ambientes naturales no sería muy sostenible; (c) realizadas en ecosistemas, lo que reconoce que en esas prácticas hay ecosistemas diferentes de los que hemos venido hablando, y no es el mismo ecosistema en el que viven y se nutren Doña Antolina, Don Hipólito, Don Bruno y quizás el más similar podría ser el ecosistema de Doña Margarita con el de Doña Antolina, o sabiendo que ancestralmente Don Hipólito viene de los ecosistemas de Doñas Antolina y Margarita.

Y finalmente, (d) conocimiento y visión de los pueblos indígenas y comunidades locales, lo que implica consultar, consensuar, acordar con ellos, quienes están arraigados a la tierra y por ende a los ecosistemas, y su salud física, mental y no solo individual sino colectiva, depende de la calidad de esos ecosistemas. Es por ello que, si hablamos de las Soluciones basadas en Naturaleza que el mundo está buscando, o las Adaptaciones basadas en Ecosistemas que el mundo está necesitando aplicar, Paraguay como muchas otras Naciones cuenta con variados ejemplos y liderazgos para absorber ese conocimiento, aplicarlo y comenzar a transitar esa trayectoria que se ha plasmado en el Acuerdo de Paris y en su núcleo, las Contribuciones Nacionales Determinadas.

Nos urge dar mayor participación, aprender más de lo nuestro, de lo autóctono para asegurar esa ansiada adaptación, dando el lugar que les corresponde a los Pueblos Indígenas, quienes, como ha manifestado el Acuerdo de París y el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, se reconoce que los pueblos indígenas han contribuido a la conservación de los ecosistemas gracias a su conocimiento tradicional, innovación y prácticas que han sido cultivadas a lo largo de muchas generaciones.

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