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Opinión

Cuando la libertad depende de una vacuna

Martín Ramírez Machuca.

Martín Ramírez Machuca.

Me gustó un artículo del diario “Die Zeit”, uno de los diarios más importantes en Alemania. El título decía así: simple y llano “Frei und immun” (Libre e inmune), “Quien no quiera vacunarse, pone en peligro a los demás. Una intervención estatal correcta”.

Esta misma idea se da en las discusiones en las redes sociales que ocupa a una buena mayoría de los paraguayos que usan esas redes para interactuar y opinar sobre una pléyade de temas.

El articulista ensaya una analogía acuñada por el economista Cecil Pigou, quien sostiene que los efectos externos pueden dañar a terceros, y pone como ejemplo el siguiente caso: “A la vera de un río está instalada una fábrica, cuyos desechos son arrojados al río y, en consecuencia, lo contamina. Unos metros más abajo, está instalada una pescadería, que ve amenazada su existencia debido a la contaminación del río”.

Según el economista Pigou, esto se debe a que un efecto externo, en este caso, el dueño de la fábrica, que con su acción contaminante causa daños a la pescadería. Remata la analogía con los individuos que no quieren vacunarse sin ninguna razón médica y, en consecuencia, estos individuos se convierten en grandes productores de “efectos externos”.

Está más que harto explicado que las vacunas contra el virus covid-19 NO inmuniza completamente al individuo, sino que reduce las posibilidades que sufra reacciones adversas en su salud, además, protege a otros de la expansión del virus.

Entonces, cuál es la solución, el gobierno toma la posta y recomienda a los ciudadanos a vacunarse, pues al no hacerlo, la sociedad misma se ve amenazada en regresar a un estadio de encierro. ¿Pero qué hay de la libertad del individuo? ¿Puede el gobierno controlar las decisiones de los individuos? En este caso concreto, la obligación de vacunación no está directamente explícita, sino que el gobierno, como estrategia, restringe las libertades del individuo al no contar con las vacunas exigidas (dos dosis de cualquier tipo, o en su defecto, la combinación de dos tipos de vacuna).

Personalmente, me vi afectado al no contar con las dos dosis de las vacunas. Salí a cenar y solo pude conseguir una mesa en la vereda, fuera del restaurante, y, adentro, los vacunados disfrutando de una agradable cena.

Lo interesante aquí, como una cuestión filosófica, que, para lograr la deseada libertad, necesariamente el individuo debe contar con las dos dosis de vacunas, eso lo hace “inmune” y puede gozar de su libertad y pertenecer a la sociedad. Los otros, los no vacunados, quedan automáticamente ignorados y relegados de las libertades cotidianas que, antes de la pandemia, las podían ejercer sin ningún tipo de inconvenientes.

Thomas Hobbes, filósofo inglés, (1588-1679), en su obra “Leviathan” habla sobre la estructura de la sociedad y la legitimidad de un gobierno, en líneas un poco más simples, sostiene que el individuo deja o abandona su libertad natural para refugiarse bajo el manto de sus autoridades; legitimadas por las propias voluntades de los individuos (voto popular).

Entonces, ¿cómo se debe actuar cuando los individuos no quieren acatar las reglas dictadas por las autoridades legítimamente establecidas?, en este caso, los individuos que no quieren vacunarse, o no acatan los protocolos elaborados para evitar o reducir el contagio masivo. En Paraguay, la discusión es interminable y no se sale de un bucle que ya es anecdótico, mientras por estos lares, la ecuación es muy simple. “Libertad e inmunización”, me atrevería a revertir el título del artículo, “Inmunización y luego libertad”.

¡Que los efectos externos no pongan en peligro a terceros!

 

*Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.
Universidad de Kiel, Alemania.

 

 

1 Comment

1 Comentario

  1. Nidia Dahlquist

    4 de agosto de 2021 at 07:54

    Muy claro relato y reflexión profunda de nuestra realidad y e aquí el dilema…y si existe el deseo de inmunizarse pero no se cuenta con las vacunas…ese es el peor efecto externo…entonces sigamos esperando con paciencia y fe.

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