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Opinión

La venta de humo del Estado: Un buen negocio que cada vez le duele más al ambiente

Calor intenso. Humareda insoportable. Polvo tóxico por todos lados. Hollín y otros contaminantes aéreos en todas partes. Y todo eso, en medio de agosto.

Imaginarse lo que sería septiembre u octubre es digno de una serie pos-apocalíptica de Netflix.

La gente sale con el tapabocas a las calles, pero esta vez no es por culpa del COVID-19, sino más bien para cuidarse del terrible smog que está por todas partes y para no aspirar el aire tóxico que envuelve a Paraguay.

Sí, hay mucho “humo” en el ambiente. Pero este humo es tóxico, malo para quien lo respira, y es el resultado de tanta “venta de humo” de parte de los Funcionarios Públicos responsables (porque así ellos lo quisieron) de toda esta desgracia.

¿Pero qué es “vender humo”? Según el Lic. Sergio Vázquez, autor de la obra 1.000 expresiones famosas que se usan en Argentina, “vender humo” se da cuando “aquel que, basándose en sus dotes verbales y en algunos trucos no muy creíbles, se exhibe ante los demás queriendo demonstrar lo que realmente no sabe o posee” (https://www.clarin.com/sociedad/significa-viene-frase-vender-humo_0_oTQXFImD9.html).

A continuación, un breve ranking de los principales “vende humo” ambientales del Estado.

En primer lugar, encabezando la lista, se encuentra la responsabilidad del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES). Su nombre ya lo dice todo.

Hasta ahora no queda claro para qué se elevó al rango de Ministerio a lo que antes era una Secretaría (SEAM); los incendios del 2020, el incesante tráfico de rollos, la deforestación masiva, nuevamente los incendios en el 2021 (cada vez antes, ahora ya es en agosto, pleno “invierno”) parecen indicar que el zapato le quedó grande: a la estructura misma “no le da el cuero” para lograr sus objetivos marcados en la ley 1561/2000, llámese SEAM o MADES.

Pero claro, si hay pobreza que no se note. Para eso está la “venta de humo” pues.

Y mientras tanto el contribuyente de a pie, es el que paga los sueldos de los funcionarios del MADES; les pagan una remuneración cuando no se logran los resultados. Un éxito total la venta de humo.

El segundo lugar lo merece la aclamada “Nueva Comisión estatal ODS Paraguay 2030” (siglas de Objetivos de Desarrollo Sostenible), coordinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (sí, leyó bien) e integrada por funcionarios del Ministerio de Hacienda, de la Secretaría Técnica de Planificación y del Gabinete Social de la Presidencia, la Cámara de Senadores, la Cámara de Diputados, la Corte Suprema de Justicia, Ministerio de Salud, MADES, Ministerio del Trabajo, MOPC, Ministerio de la Mujer, Ministerio de Desarrollo Social, Itaipú y Yacyretá.

No está demás recordar algunos de los ODS de las Naciones Unidas: el ODS #3 es “garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”; el ODS #13 es “adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos”. Nada urgente se ha adoptado, por lo menos aquí en Paraguay ¿Mucho ruido, pocas nueces?

El tercer lugar del ránking de “venta de humo ambiental” de los organismos públicos lo ocupan las Municipalidades. Y todas las Municipalidades a lo largo del País.

Es competencia constitucional exclusiva de cada Municipalidad la libre gestión del ambiente que le corresponde (art. 168 CN).

¿Pero para qué culpar a una Municipalidad si se puede culpar al MADES? Y así, bajo el criterio de “deslinde de responsabilidades”, nadie resultará ser responsable, como siempre.

En el cuarto lugar está el organismo público que no podía faltar: el Ministerio Público (o “La Fiscalía”). Es deber constitucional del Ministerio Público “promover acción penal pública para defender el patrimonio público y social, el medio ambiente y otros intereses difusos” (art. 268 CN).

El ranking sigue y seguro seguirá por un buen tiempo. Pero es importante conocer al top 4.

Pero no hay que olvidar que, como muchas cosas, el término “vende humo” viene del antiguo Derecho Romano “venditiofumi”.

En la Antigua Roma, Alejandro Severo aplicaba un particular castigo a los “vendedores de humo”: los ponía en un palo y echaba fuego de leños verdes, con cuyo humo se ahogasen antes que el fuego les consumiese, aclamándose “Fumo periit, quifumosvendidit” (al humo perezca quien humo vende).

La pregunta nunca fue si “¿es el Estado Paraguayo (y los funcionarios públicos que están a cargo) responsable por las groseras violaciones al medio ambiente?”.

La pregunta verdadera es: ¿responderá alguien por esto, alguna vez?

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