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Opinión

De la importancia de la Ley del Investigador

Ningún país desarrollado discute la importancia que ha tenido la ciencia en su desarrollo. De hecho, podemos afirmar categóricamente que, la ciencia, la respectiva ciencia de cada país, ha sido un eje fundamental de su crecimiento y por eso cada país desarrollado cuida su ciencia y la considera como cuestión estratégica de estado.

Los que hacen ciencia son los científicos, y por eso es trascendental el estímulo y que tengan las condiciones adecuadas de trabajo. El beneficio que ha traído a los países en desarrollo el haber cuidado a sus científicos ha demostrado lo importante de esta estrategia. No hay un único evento relevante de crecimiento de la humanidad que no tenga un componente científico considerable.

En el Paraguay en los últimos 15 años se ha venido creciendo en varios aspectos de la labor científica y las repercusiones de esto hoy se sienten y en breve se sentirán aún más. La creación de una ley del investigador es resultado de un proceso natural de crecimiento de la ciencia y tecnología paraguaya.

Los científicos somos el único grupo humano (hasta donde conozco) dentro del Paraguay, que periódicamente son evaluados por sus logros internacionales, por pares internacionales, y sus productos son evaluados directamente por su competitividad internacional. Los científicos también constituyen un grupo humano cuya producción es reconocida internacionalmente, y medida constantemente en calidad e impacto (mediante la evaluación del PRONII). Por lo tanto, son el grupo humano punta de lanza del Paraguay competitivo. Si deseamos una industria más competitiva, una sociedad más competitiva, si queremos una sociedad que genere riqueza y permita distribuir sus riquezas y conocimiento, si queremos ser una sociedad que analice los mecanismos para una mejor
distribución equitativa, igualitaria y justa, necesitamos fortalecer la única herramienta de conocimiento y dirección del mundo que cuenta con rigurosidad sistemática y estructurada, con metodología y capacidad predictiva basada en razonamiento y evidencia, es decir: la ciencia. Todo esto pasa justamente por los trabajos que están haciendo los investigadores.

Inclusive la formación para la creatividad para la invención y estructuración de nuevas empresas pasa por el trabajo de los colegas investigadores.

Tanta es la importancia que tienen los investigadores, que su importancia está consagrada en la Constitución Nacional. Hay varios artículos, y varias menciones que establecen la importancia de la Investigación científica y de los investigadores. Voy a mencionar apenas algunos, aunque en forma no cronológica de aparición en la Constitución Nacional:

Artículo 148: “Los extranjeros podrán obtener la nacionalidad paraguaya por naturalización si reúnen los siguientes requisitos”: “…ejercicio en el país de alguna profesión, oficio, ciencia, arte o industria…”

Articulo 74: “Se garantizan el derecho de aprender y la igualdad de oportunidades al acceso a los beneficios de la cultura humanística, de la ciencia y de la tecnología, sin discriminación alguna.”

Artículo 76: “La educación escolar básica es obligatoria. En las escuelas públicas tendrá carácter gratuito. El Estado fomentará la enseñanza media, técnica, agropecuaria, industrial y la superior o universitaria, así como la investigación científica y tecnológica.”

Artículo 79: “La finalidad principal de las universidades y de los institutos superiores será la formación profesional superior, la investigación científica y la tecnológica, así como la extensión universitaria”.

Artículo 80: “La ley preverá la constitución de fondos para becas y otras ayudas, con el objeto de facilitar la formación intelectual, científica, técnica o artística de las personas con preferencia de las que carezcan de recursos.”

Artículo 83: “Los objetos, las publicaciones y las actividades que posean valor significativo para la difusión cultural y para la educación, no se gravarán con impuestos fiscales ni municipales. La ley reglamentará estas exoneraciones y establecerá un régimen de estímulo para introducción e incorporación al país de los elementos necesarios para el ejercicio de las artes y de la investigación científica y tecnológica, así como para su difusión en el país y en el extranjero.”

Artículo 101: “La ley reglamentará las distintas carreras en las cuales dichos funcionarios y empleados presten servicios, las que, sin perjuicio de otras, son la judicial, la docente, la diplomática y consular, la de investigación científica y tecnológica, la de servicio civil, la militar y la policía.”

Inclusive, en cuanto a estructura y organización del estado, se reconoce la especialidad y nobleza de la labor científica:

Artículo 196: “Se exceptúan de las incompatibilidades establecidas en este Artículo, el ejercicio parcial de la docencia y el de la investigación científica”.

Artículo 254: “Los magistrados no pueden ejercer, mientras duren en sus funciones, otro cargo público o privado, remunerado o no, salvo la docencia o la investigación científica, a tiempo parcial”.

¡Es tan importante un científico, que puede obtener la ciudadanía paraguaya pudiendo acogerse a todos los derechos y obligaciones que nos confiere la Constitución Nacional por el solo hecho de hacer ciencia!

Es tan necesaria y noble, que a oficios de especial reserva se le permite la generación y transmisión de conocimiento permitiendo la investigación científica a estos, sin ser considerada como conflicto de intereses o funciones. De hecho, en el momento de establecer las directrices para la reconstrucción del país en el año 1992, la investigación científica fue considerada clave.

Pienso que no solo en su espíritu la Constitución Nacional, establece la importancia de la Investigación científica y de los investigadores (que son lo que hacen esta investigación científica y generan la ciencia). La constitución llega hasta el punto de que considera a la ciencia como una cuestión estratégica y de seguridad nacional, y está expresamente establecido que debe existir una ley que reglamente su servicio por el investigador. Les pido que lean la constitución y saquen sus conclusiones.

La evidencia histórica nos muestra que más que las instituciones, son las personas visionarias (por ejemplo, algunos científicos adelantados a su tiempo) quienes hacen contribuciones trascendentes al crecimiento de los estados y a la mejora de la humanidad. Lo que deben hacer las instituciones es precautelar para que esas personas visionarias puedan desarrollarse en el mejor ambiente creativo, cuidándolas y haciendo su trabajo más fácil.

Por dar ejemplos simples, imagínense por un lado el costo de oportunidades que pudo haber significado la valorización de las yerbas nativas investigadas por los colegas, entre ellos la Stevia, y por el otro a nivel internacional lo que ha ocurrido con las Vacunas para el COVID19. En el primer caso observamos como no dar atención a los trabajos de investigación puede significar en un alto costo de oportunidades no aprovechadas, mientras que en el segundo observamos sin las investigaciones de esos colegas, hoy no estaríamos ni vacunados, ni reactivando nuestra economía. Estaríamos contando nuestros muertos y estancados. ¡¡¡Gracias Colegas por el trabajo que han venido haciendo!!!

Esto me hace pensar:

– ¿Por qué los investigadores, que somos los hacedores de la ciencia y los que generamos el proceso creativo y competitivo, aún en democracia debemos estar relegados a un segundo plano en la toma de decisiones en las instituciones de formación de recursos humanos?

– ¿Por qué los proyectos de investigación son considerados como proyectos de inversión y no como proyectos de investigación, como deberían ser?

– ¿Cómo es que hay científicos de nacionalidad extranjera que han formado recursos humanos paraguayos, han ayudado a la industria paraguaya a ser competitiva, han formado cuerpos de Élite en el Paraguay para que este sobresalga a nivel internacional y aún no tienen ni la estabilidad, ni el reconocimiento para poder escalafonar en el Paraguay, si hasta la Constitución Nacional establece la importancia de su labor?

– ¿Por qué no podemos crear una estrategia para el Paraguay con bases científicas, que garantice
su crecimiento, competitividad, igualdad de oportunidades y equidad de desarrollo?

– ¿Por qué no podemos influir en las políticas públicas (de hecho, debemos) y aconsejar al estado paraguayo en las mejores decisiones, óptimas para su crecimiento y sostenibilidad?

– ¿Por qué debemos estar ausentes de las decisiones que hacen a la educación y a la salud?

El Paraguay ha crecido en número de habitantes, y ha crecido en complejidad, las estrategias que antes eran efectivas, ya no lo son. La salud es cada vez más cara porque las tecnologías y la ciencia para tener una mejor salud lo son. Ante ello, no podemos ser pasivos o dependientes. Nuestra educación necesita de un pensamiento nuevo, basado en un modelo científico actualizado, que permita que los jóvenes paraguayos tener una oportunidad real de crecer y prosperar. La planificación de un nuevo estado de base científica es necesaria. Pero sobre todo es muy importante aprovechar el ahora, que tenemos energía, una población joven activa, ansiosa de crecer y prosperar. Ahora es nuestra primavera.

¿Por qué muchas de estas cosas no ocurren? … simple, porque, en primer término, no se tiene un Marco Normativo que permita que el Investigador Científico pueda realizar su función de manera bien focalizada y que coloque al investigador en el centro de su labor.

Lo que hace la Ley del Investigador es: definir al investigador y su labor, qué es, cómo trabaja, cómo se relaciona con su entorno y la sociedad, cómo se relaciona con su empleador, cuáles son sus derechos y obligaciones, y cuál es su estabilidad.

Aquí lo único que se está pidiendo es CUMPLIR LA CONSTITUCIÓN NACIONAL, que nos dejen ejercer nuestro trabajo para que las implicancias de la ciencia que estamos desarrollando puedan generar los beneficios esperados a la sociedad paraguaya y consigamos hacer un Paraguay mucho mejor que el que recibimos.

 

*Graduado en la Universidad Nacional de Asunción – UNA (1995), Doctorado (2002) por la Universidad Federal de Rio de Janeiro. Post-doctorado en Matemática Aplicada (2003) e Investigador Asociado al Instituto de Matemática Pura y Aplicada – IMPA (2007)-Brasil. Desde el 2008 hasta la fecha es Docente Investigador DIDCOM en la UNA. Ha publicado artículos científicos en Journals de referencia y en conferencias del área, en su mayoría en el campo de la simulación y control de sistemas de gran porte (computación científica), ecuaciones diferenciales, descomposición de dominio y modelos matemáticos. Ha sido tutor de alumnos a nivel de grado, maestría y doctorado en el Paraguay. Habiendo sido coordinador del programa de postgrado en Ciencias de la Computación. Há participado de registros y patentes de productos industriales. Actualmente, es fundador y coordinador del Grupo de Investigación en Computación Científica y Matemática Aplicada – CC&MA – y del Laboratorio de Computación Científica y Aplicada – LCCA de la Politécnica, Presidente de la Sociedad Matemática Paraguaya – SMP y fue Vice-Presidente de la Pam-American Association for Computational Interdisciplinary Sciences – PACIS. Ha sido galardonado por el Centro de Ingenieros Metalúrgicos por su contribución al fortalecimiento industrial nacional. 

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