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Opinión

La fragilidad de nuestro sistema nacional de áreas silvestres protegidas

Alberto Yanosky.

Alberto Yanosky.

Recientemente, no hemos informado sobre una denuncia de la sociedad civil sobre la apertura de un camino dentro de unos de los parques nacionales más emblemáticos de la República, el Defensores del Chaco. Defensores del Chaco es un área protegida que tiene una de las mayores dimensiones en el país y la región, con el fin de conservar muestras representativas de la ecorregión que representa, que el Gran Chaco, y en particular el Chaco Seco, uno de los bosques secos más importantes del mundo y que cada dos años está perdiendo alrededor de un millón de hectáreas de bosques en la región debido al avance de las actividades agropecuarias, urbanizaciones y otras infraestructuras.

El Parque, patrimonio de la Nación, que además de las características ecológicas de fauna y flora, cumple un rol extremadamente importante en la regulación climática y de los recursos hídrico recibiendo las aguas que fluyen de noroeste a sudeste de la zona boliviana del Parapeti y Cabrera-Timane, a través del complejo Timane, permitiendo que existe una zona extredamante fértil como lo es Agua Dulce, centro actual de desarrollo agropecuario. Alberga además una de las zonas que más unicidad geológica presenta con el Cerro León y salvaguardando un pueblo silvícola como los Ayoreo que viven en aislamiento voluntario. Este lugar único, remoto y con un perímetro extremadamente complejo con centenares de kilómetros a recorrer ha sido una vez más foco de la irresponsabilidad de seguramente unos pocos, y de la incapacidad de conservarlo de la sociedad y de la autoridad en la que se confía la administración de este acervo natural. Incapacidad que está dada por la poca importancia que como Estado le damos a estas unidades de conservación, sin recursos financieros presupuestarios, sin recursos logísticos y con bajo número de funcionarios que puedan velar por el cumplimiento de la ley.

Y, sin embargo, el marco legal es claro, a través de la Ley de áreas silvestres protegidas (352 de 1994), y con el resguardo que nos da La Constitución Nacional, ese acuerdo de reglas de convivencia, forma de pacto político y social, que integra, establece, organiza, y constituye las normas que rigen a la sociedad paraguaya, y un marco jurídico más allá de ambas directrices, que parecen caer en saco roto a la hora de hacerla cumplir. No sólo se abre un camino afectando una de las zonas más prístinas del Parque, sino que además denota uso por cacería y generación de basura de todo tipo, es decir, el camino no es reciente, y parece estar usado con asiduidad. Ya hace un año se había hecho la denuncia, y aún meses después se mantiene la inacción y la falta de atención. Y abrir un camino en un área protegida no es malo, hasta es necesario para asegurar el eficiente control, pero para eso hay un documento rector que se llama Plan de Manejo que señala claramente qué es lo que se puede y qué no, en diferentes zonas de una unidad de conservación.

Se insta a las autoridades que deben velar por los derechos de quienes permanecen estado silvícola, y a aquellas que deben precautelar los derechos a un ambiente sano que resguarde los servicios del ecosistema, a hacer cumplir las leyes y brindar cuentas a quienes deben asegurar que los recursos naturales nacionales se conserven. Defensores del Chaco viene siendo amedrentado desde hace décadas inclusive por las mismas autoridades, sea adrede o por inacción de mandato e irresponsabilidad, como aquel intento de desmembramiento al cual la Sociedad se opuso y logró frustrarse.

Es hora de que se comience a premiar a quienes hacen las cosas bien y castigar a quienes infringen las leyes, y asegurar que las áreas protegidas, son bienes públicos que se confían a ciertas personas y profesionales nacionales que saben cómo hacerse cargo del encargo, de lo contrario que den un paso al costado permitiendo a otros con voluntad de servicio y aptitud, se encarguen de tal destacada, prestigiosa y comprometida tarea de servir al Pueblo. El Parque Defensores del Chaco al igual que muchas de las áreas protegidas están en el ojo de la tormenta, sea por la apertura de caminos, o la plantación de cultivos ilegales, por la cacería descontrolada o por la extracción de recursos vegetales como puede ser madera. El Sistema de Áreas Protegidas requiere una urgente revisión y una institucionalización como merece un sistema que alberga la riqueza natural de un país, más hoy que nunca, cuando se está evidenciando cuán importante son los recursos naturales y la naturaleza en sí para la sostenibilidad, la calidad de vida del ser humano y del planeta.

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