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Opinión

Escuela de Influencers

Sí, lo que leyeron, y no se trata de un libro de cómo ser un youtuber, se trata de una metodología que permite surfear por los nuevos formatos de comunicación y adaptarse a los que vendrán. En el 2010 en una conferencia de NewTek el mayor productor de hardware y software a nivel mundial con soluciones para streming de canales de televisión (ellos crearon esa mochila que hoy reemplaza a todo un camión que se usaba antes si uno quería hacer un móvil de exteriores) donde uno de sus ingenieros estrella decía “En 5 años más el que no esté haciendo streaming va a servir hamburguesas en McDonalds”, aún no existía Facebook Live que casualmente se lanzó 5 años después de esta disertación; ya existían Youtube y la posibilidad de tener canales propios.

Desde el 2016 hasta el 2019 Facebook tuvo 3.5 mil millones de transmisiones en vivo creados por sus propios usuarios. Un vídeo en Instagram de La Comadre puede tener 120 mil reproducciones en pocas horas y una transmisión del editorial del periodista Enrique Vargas Peña en promedio tiene unas 5000 visualizaciones (uno es entretenimiento y el otro es análisis).

Hoy los canales son varios, y los formatos igual que sus audiencias varían. Y efectivamente lo que predomina es el consumo bajo demanda, o sea si realizás un programa de radio, de tv, te hicieron una entrevista o si realizás contenidos, tenelos bien etiquetados y listos en línea, ya que la visibilidad es infinita y las nuevas audiencias se informan mucho más desde las plataformas que desde sus versiones tradicionales en vivo.

Toda esta dinámica democratizó aún más el acceso a la información, las interacciones entre generador de contenidos y audiencia, pero sobre todo desmonopolizó lo que hasta hace unos años era decisión de los medios grandes de comunicación, hoy un profesional o no tanto puede ser un influencer en su rubro sin depender del visto bueno de los que deciden a quien se le hace una entrevista o la opinión de quien es la importante sobre el tema fuere.

Y es aquí donde reside la importancia de tener una estrategia, el tiempo y los recursos técnicos básicos para empezar a posicionarse en los temas y en los ámbitos que nos interesan independiente al nivel de complejidad del que se trate el tema, ya sea paisajismo, nutrición, políticas públicas urbanísticas, gremios, y un largo etc.

Algunos ya lo vienen haciendo desde hace tiempo, y si no miremos el caso de Nora Ruoti ¿Alguien protestaría si la nombran como viceministra de la Subsecretaria de Tributación? (seguramente ni le interese). Con el nivel de posicionamiento que posee Routi en el tema de su expertiz no importa si existiese al momento de la designación personas más capacitada o con la experiencia requerida en el sector público para enfrentar el desafío, ella no tendría más oposición que la de algún equipo que pierda su cupo ante dicha nominación.

Y si esto no es gobernabilidad ¿La gobernabilidad dónde está? Y para salir de un supuesto fantasioso vamos a un caso concreto y real: Soledad Núñez, ex ministra de Vivienda y Urbanismo, ingreso sin ningún tipo de rechazo, más conocida por sus experiencias en organizaciones de la sociedad civil vinculadas con respuesta habitacionales para sectores vulnerables y que cuando dejó su puesto se fue con el expediente limpio y con una imagen cuasi presidenciable.

Efectivamente existen ámbitos de tanta especialización que no requieren que el individuo sea conocido o no: ¿Cuántos expertos en el mantenimiento de turbinas hidroeléctricas deben existir? ¿Neurocirujanos pediátricos? Pero incluso si alguien así quisiera liderar un sector tan pequeño como el sindicato del lugar donde trabaja, necesitara ser a menor escala y dentro de su microclima, un influenciador.

El único peligro que acarrea los sobre exposición es la de hacer visibles nuestras debilidades, pero ese es otro capítulo para el análisis.

Y los puntos importantes:

1. Mayor visibilidad no asegura éxito en nada, por más positiva que sea, pero acorta uno de los caminos, que es el de reconocimiento. Yo elijo lo que me es familiar y conocido, no pruebo cosas nuevas a no ser que me recomiende un cercano. Y esto se aplica a todos los ámbitos de la vida.

2. Tener éxito en una plataforma no significa que pueda trasladarme a otras y tener el mismo éxito. Pasar de Instagram o Tik Tok a TV abierta puede ser un fracaso ya que las audiencias son diferentes.

3. No se trata solo de estar en las plataformas, se debe plantear un contenido primero que llame la atención y segundo que sea fácil de entender, con una dinámica amigable. Y uno puede ser un genio en su rubro y al momento de querer contar que hace duerme a toda la audiencia.

4. El reconocimiento esconde la falacia de la apelación a la autoridad (usémosla, no todos son conscientes de la misma).

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