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Opinión

La estructura de la municipalidad paraguaya [Parte I]

El domingo 10 de octubre fueron las elecciones Municipales. Este artículo no pretende hacer un análisis político o fáctico de las elecciones. Hay otros titulares para eso.

Es más preferible, y hasta necesario, primero, entender cuál es el verdadero rol de una Municipalidad en el Paraguay.

Solamente así, se puede pretender saber cuál es el rol del Intendente, y cuál es el papel de una Junta Municipal, que es básicamente lo que se votó el domingo pasado.

Pero primero lo primero. ¿Qué es una Municipalidad?

Las Municipalidades son antes que nada un nivel de Gobierno.

En Paraguay hay más de 1 nivel de Gobierno:

Primero está el Gobierno Central (1er nivel o nivel alto) que se compone con la convergencia de los Poderes del Estado electos constitucionalmente (esto es, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Legislativo; se suele incluir también al Tribunal Supremo de Elecciones que en Paraguay es la Justicia Electoral según art. 273 de la CN);

Luego está el Gobierno Regional (2do nivel o nivel intermedio) encabezado por las Gobernaciones de los Departamentos en los que se divide el territorio paraguayo (en Paraguay hay 17 Departamentos);

Y por último existe un Gobierno Local (3er nivel o nivel local) dirigido por las Municipalidades (de los cuales, los Municipios registrados al día de hoy asciende a la suma de 254 según datos oficiales https://www.municipios.gov.py/municipios/.

Las Municipalidades son entonces, Personas de Derecho Público [art. 91 del Código Civil y el art. 166 de la CN] con capacidad jurídica para celebrar contratos (contratos administrativos regidos por las leyes Paraguayas, claro) y convenios entre sí y con otros Organismos del Estado Paraguayo (Libro Infraestructura Municipal, Pedro Lacasa, 2021, pág. 18).

¿Pero de dónde salen todos estos “niveles de gobierno” y de dónde sale la importancia de las Municipalidades? Pues de la propia Constitución Nacional, que en su art. 1 reza que “La República del Paraguay se constituye en un Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado.

Unitario: Es un sistema político de distribución del poder canalizado y centralizado en una sola cabeza. Se opone al “Federalismo”.

Descentralizado: Si bien el término “descentralización” “es engañoso y suele derivar en tratamientos simplistas que crean más problemas que soluciones” [James Fesler, 1965] y aunque no haya un acuerdo generalizado a nivel internacional de una definición única y homogénea del término “descentralización”, se entiende que básicamente la “descentralización” es la repartición del poder desde un nivel alto o un nivel central, hacia niveles inferiores, más locales y más interiorizados con la sociedad que obedece a ese poder.

En Paraguay, en ocasión de la Convención Nacional Constituyente en 1992 [Diario de sesiones No. 6], el Convencional Gonzalo Quintana la definió como “la distribución del poder hacia el interior de la sociedad tomando como base el variable territorio”, definición a la cual se adhirió el Convencional Eusebio Ramón Ayala; el Convencional Rubén Melgarejo Lanzoni, por su parte, sostuvo que “debemos mantener una administración central, política y unitaria y la descentralización debe basarse en una descentralización administrativa y funcional, manteniendo siempre el poder central en nuestro país, la facultad de legislar que le corresponde al Poder Central, al gobierno” [sic] [https://www.bacn.gov.py/constitucion/comision-redactora/cr-03-06-sesion-nro6.htm].

También el art.156 de la CN dispone que, aparte del Gobierno Central, “a los efectos de la estructuración política y administrativa del Estado, el territorio nacional se divide en departamentos, municipios y distritos, los cuales, dentro de los límites de esta Constitución y de las leyes, gozan de autonomía política, administrativa y normativa para la gestión de sus intereses, y de autarquía en la recaudación e inversión de sus recursos”.

Es tan importante entender el porqué de las Municipalidades, qué hacen o pueden hacer, para qué y por qué. Recordemos que como dice la frase “el derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro”.

Es cada vez más difícil cumplir las reglas si ni siquiera sabemos cuáles son las reglas, ni por qué o para qué existen.

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