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Opinión

Presupuesto de Gastos de la Nación, la discusión de todos los años

El PGN es el fruto de alrededor de 9 meses de trabajo. El mismo contempla una etapa donde las distintas entidades prepararan sus presupuestos, luego a finales del primer cuatrimestre del año, por medio de un decreto, salen los lineamientos para la confección del anteproyecto.

El Ministerio de Hacienda recopila los anteproyectos de las instituciones y prepara un borrador del presupuesto. Esto pasa por un último proceso de revisión y negociación entre las instituciones y Hacienda.

Lo descripto anteriormente es el proceso para presupuestar el gasto público; pero durante este periodo también se contempla la otra parte, la de cómo se van a financiar dichos gastos. Aquí se tienen en cuenta todos los ingresos que tendrá el Estado, valiéndose de cálculos técnicos que, por ejemplo, estiman como se comportará la actividad económica y el tipo de cambio.

Luego de todo esto, el Poder Ejecutivo remite el proyecto del presupuesto al Congreso. Y lo que fue estudiado y analizado durante meses, comienza a desmembrarse. Aquí debe mencionarse que no toda la culpa la tienen los legisladores, ya que en varias ocasiones son los propios miembros del Poder Ejecutivo quienes hacen lobby por el aumento del presupuesto de sus instituciones.

La elaboración del PGN por parte del Ejecutivo y la revisión o readecuación por parte del Legislativo tiene su base en la propia Constitución Nacional. La idea aquí es permitir que la división de poderes genere un cierto balance en el uso de los recursos. Lastimosamente, la baja institucionalidad derivó en irresponsabilidades que literalmente hoy estamos pagando. Así pues, la deuda pública reciente de Paraguay encuentra su origen cuando en el año 2012 el Congreso aumentó irresponsablemente los gastos salariales.

En el año 2017, la elaboración del PGN se transformó en una enorme batalla política entre el Ejecutivo y el Congreso. Algunas cuestiones transcendentales fueron el aumento discrecional de gastos salariales y otros gastos rígidos, la imposibilidad de cumplir con lo establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal y la falta de previsión para el pago servicio de la deuda pública. Esto obligó a que el Ejecutivo haga uso del veto total al PGN aprobado por el Congreso y se base en atribución constitucional de hacer uso de un PGN igual al del año anterior (2016).
Este año, los cambios al proyecto original del PGN siguen estando al orden del día con varias idas y vueltas en las asignaciones presupuestarias. Habiendo pasado por la Cámara de Senadores, la Cámara de Diputados y vuelto a Senadores, el PGN ya tuvo un montón de reasignaciones. En la última versión, la presión ciudadana permitió que algunas reasignaciones cuestionadas vuelvan a lo que estaba previsto en la versión original remitida por el Ejecutivo.

Quisiera destacar algunas cuestiones muy graves que impactaron en las distintas versiones del PGN 2022:

• El aumento de recaudación de ingresos sin ningún criterio técnico. Este año específicamente fue el aumento de ingresos por medio del IVA y el ISC. Es grave que 9 meses de trabajo con respaldo técnico sea cambiado sin ningún rigor metodológico más que la discreción del Congreso.

• El Fondo de Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI) y el Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (FONACIDE) son fondos creados por la Ley 4758/12 y modificaciones, donde los recursos públicos que lo fondean son administrados por contrato fiduciario por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD). Es decir, estos fondos fueron creados por Ley, y encima se encuentran en un fideicomiso, con el fin de que al menos su fondeo sea bien manejado. Lastimosamente, la trampa legal de que el PGN es también una Ley permite que la redacción de un artículo pueda cambiar una ley estructural y pasar por encima a un contrato fiduciario, e incluso atribuir nuevas funciones, como la de prestar recursos a instituciones.

• En el año 2017, Asunción fue seleccionada como sede de los juegos de ODESUR, tras una candidatura por parte del Comité Olímpico Paraguayo con el correspondiente aval del Estado. Sin embargo, en el año del evento, en algunas de las versiones del PGN se lo deja sin presupuesto.

• Crear más de 1.200 cargos y aumentar los aportes a partidos políticos.

El involucramiento de la sociedad civil en la elaboración del PGN ha tenido mucha incidencia en la última versión del Senado, lo que posibilitó algunas modificaciones mencionadas.

Las discusiones en la elaboración del PGN, año tras año, generan incertidumbres que terminan impactando en la visión sobre la seguridad jurídica del país. Es importante que los legisladores sean conscientes de utilizar con responsabilidad el gran poder que tienen y no que busquen eliminar procesos de años, poner en zozobra a contratos fiduciarios del Estado, poner en riesgo el servicio de la deuda pública o sobrepasar leyes de carácter estructural, entre otros. La búsqueda de impulsar a Paraguay como un país con grado de inversión y con un sólido compromiso de recuperar niveles de responsabilidad fiscal depende de que tan serio seamos, como sociedad, para elaborar nuestro presupuesto público.

Investigación para el Desarrollo

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